ver más

El detrás de escena de los hospitales mendocinos en medio de la ola polar

El frío más crudo del invierno se hizo sentir en la provincia y mamás y papás mendocinos llevan a los hospitales a sus hijos abrigados hasta las orejas para cuidar su salud.


Mendoza atraviesa días durísimos con una ola polar que trajo temperaturas bajo cero, heladas fuertes y hasta nieve en varios puntos de la provincia. El Servicio Meteorológico Nacional llegó a emitir una alerta amarilla por temperaturas extremas para toda la provincia. Y en medio de ese frío que cala hasta los huesos, la vida de todos los días no se detiene.

Bajo este contexto, MDZ salió a recorrer las puertas del Hospital Humberto Notti, el Hospital Central y el Hospital Alexander Fleming. Buscando saber cómo se las rebusca la gente con este frío tan crudo. En esa búsqueda aparecieron mucho más que quejas por el termómetro: salieron a la luz rutinas de amor y cuidado.

En las puertas de los hospitales, la escena se repitió. Chicos tapados hasta las orejas con capucha y bufanda, mamás y papás abrigados hasta las cejas, y una llovizna fina que no colaboraba. Adentro, muchas familias esperaban su turno como cualquier otro día, con el frío afuera y la salud como prioridad.

Atención médica aunque el termómetro marque bajo cero

Con la ola polar todavía sobre Mendoza, niños, mamás y papás cuentan cómo hacen para seguir con sus controles médicos sin resignar el cuidado.

Mariela fue una de las que se acercó estos días con su hijo a hacer un control de rutina. El nene había sufrido una fractura de muñeca y tocaba revisión. "Tuvimos que hacer un control de la fractura, nada más", contó Mariela, tranquila porque la atención fue buena.

Ella y su hijo viven en San Roque y llegan en colectivo. "Y en el micro sí se siente mucho frío", se sinceró la mamá, aunque después agregó que en el hospital estuvieron bien, calentitos. Con las clases suspendidas por el frío, el nene pasó los últimos días de la semana más tranquilo en casa, pero como dijo Mariela: "el frío pasa igual".

Otra madre que esperaba el colectivo luego de haber salido de uno de los nosocomios fue Débora, que llegó con su bebé Milo para un control de rutina. Vive en Corralito y también viaja en colectivo y a Milo lo llevan bien abrigado, "por eso está medio, medio, no le gusta", dijo entre risas mientras Milo miraba entre capas de abrigo.

Aurelia también fue con su hija Ruth a un control de rutina. Viven en Algarrobal y esta vez decidieron ir en Uber para esquivar el frío del micro. "Por suerte no hay que venir en micro, que es mucho frío", dijo aliviada.

Agustina llevó a Natanael a fisioterapia y remarcó el contraste entre el frío de afuera y el calor de la sala: "Estaba re calentito ahí adentro". Ellos viven en una zona bastante alejada, y el viaje en colectivo, según describió, fue "heladísimo". En su casa combinan una estufa eléctrica en la habitación con una estufa a leña en el comedor: "Con eso aguantamos", dijo. Y remató con humor hablando de Natanael: "Ahora anda abrigadísimo, para que no se enferme", concluyó.

Adriana llegó con su hija Emilia a un turno con la neuróloga. Emilia había estado enferma esta semana y no fue a la escuela. Adriana, por su parte, contó que dentro del Hospital Central el calor en la recepción fue tan fuerte que se volvió "insoportable", justo lo contrario de lo que pasaba en la calle. "Son dos extremos, de verdad", se rió Adriana.

Con nieve, heladas y alerta amarilla del SMN, Mendoza no frena y las familias siguen yendo a los hospitales pese al frío extremo que golpea fuerte.

Adriana llegó con su hija Emilia a un turno con la neuróloga. Emilia había estado enferma esta semana y no fue a la escuela. Adriana, por su parte, contó que dentro del Hospital Central el calor en la recepción fue tan fuerte que se volvió "insoportable", justo lo contrario de lo que pasaba en la calle. "Son dos extremos, de verdad", se rió Adriana.

Lo que se deja ver entre el abrigo y lo que no hay que descuidar

Estas historias muestran algo que se repite en cada casa mendocina estos días: la pelea diaria contra el frío, con estufas prendidas, niños tapados hasta la nariz y viajes en colectivo que se sienten eternos. Pero también muestran que nadie afloja con los controles de salud, aunque el termómetro invite a quedarse bajo las frazadas.

Desde el Ministerio de Salud, en este contexto de frío extremo, recomiendan evitar estar mucho tiempo al aire libre, no exponerse a cambios bruscos de temperatura y generar calor moviéndose. También piden hidratarse bien, comer sano y no tomar alcohol, porque da una falsa sensación de calor y en realidad favorece la pérdida de temperatura del cuerpo. Y remarcan que el frío es más peligroso para los chicos, los mayores de 65 años y quienes tienen enfermedades crónicas.

Otro tema que preocupa en estos días de tanto frío es el uso de estufas y calefactores, porque puede aumentar el riesgo de intoxicación por monóxido de carbono, un gas que no se ve, no tiene olor y no avisa. Por eso, desde Salud recomiendan ventilar los ambientes todos los días, aunque haga frío, y no tapar nunca las rejillas de ventilación.

También recomiendan revisar estufas, calefones y chimeneas con un gasista matriculado, y nunca usar hornallas, parrillas o braseros para calefaccionar ambientes cerrados. Son gestos simples, pero que en días como estos hacen la diferencia entre una casa segura y un susto de verdad.

Mientras la ola polar golpea Mendoza con heladas y nieve, familias enteras siguen yendo a los hospitales para no faltar a sus controles de salud.

Mientras la ola polar siga golpeando Mendoza, seguramente vamos a seguir viendo estas mismas escenas en las puertas de los hospitales: familias abrigadas, bebés y niños con la nariz colorada y mamás que, pese al frío, no dejan de lado el cuidado de los suyos. Esa es, en el fondo, la cara más humana de estos días helados.