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El truco simple para mantener la casa caliente sin gastar de más

Con temperaturas muy bajas en varias provincias, especialistas recomiendan revisar puertas, ventanas, techos y textiles para conservar mejor el calor.

Pequeños cambios en la casa pueden ayudar a conservar mejor el calor durante los días más fríos.

Pequeños cambios en la casa pueden ayudar a conservar mejor el calor durante los días más fríos.

El frío se instaló con fuerza y muchas casas empezaron a mostrar sus puntos débiles: ventanas que filtran aire, pisos helados, ambientes que nunca terminan de calentarse y calefactores encendidos durante horas. En plena ola invernal, conservar el calor puertas adentro se volvió tan importante como elegir bien el sistema de calefacción.

La clave, según especialistas en diseño, arquitectura y aislación térmica, no siempre pasa por subir la temperatura de la estufa, sino por evitar que el calor se pierda. Materiales, orientación, cortinas, alfombras y sellado de aberturas pueden marcar una diferencia concreta en el confort del hogar y también en el consumo de energía.

Textiles y materiales: aliados contra el frío

Una de las recomendaciones más simples está en sumar superficies capaces de retener temperatura. Alfombras, cortinas pesadas, tapizados, almohadones, mantas y revestimientos textiles ayudan a que los ambientes se sientan menos fríos porque funcionan como pequeñas barreras térmicas. La lógica es sencilla: los materiales porosos acumulan aire y colaboran con la conservación del calor, sobre todo después de calefaccionar un espacio.

Ese mismo principio explica por qué los pisos desnudos suelen aumentar la sensación de frío. Una alfombra gruesa en el living, una carpeta junto a la cama o cortinas de mayor cuerpo pueden mejorar la percepción térmica sin necesidad de una obra. No reemplazan una buena aislación, pero ayudan a que la casa pierda menos temperatura durante la noche o en las primeras horas de la mañana.

Ventanas, persianas y orientación: cuándo abrir y cuándo cerrar

Durante el día conviene aprovechar al máximo la luz solar, especialmente en los ambientes orientados al norte, que en invierno reciben más horas de sol. Abrir cortinas y persianas cuando el sol pega de lleno permite ganar calor natural. Pero cuando cae la tarde, el movimiento debe ser el inverso: cerrar persianas y cortinas ayuda a conservar la temperatura acumulada.

Las aberturas son otro punto decisivo. Ventanas con doble vidrio, marcos eficientes y cortinas térmicas mejoran el aislamiento, aunque no siempre están al alcance de todos. En casas o departamentos ya construidos, revisar burletes, tapar filtraciones y evitar rendijas en puertas y ventanas puede dar resultados rápidos. El objetivo es impedir que entre aire frío y que el calor generado adentro se escape en pocos minutos.

Techos, paredes y pisos: los lugares donde más se pierde calor

La aislación estructural es el punto más importante cuando se busca una solución de fondo. De acuerdo con especialistas citados por La Nación, el techo puede explicar hasta el 40% de la pérdida de calor de una vivienda, mientras que las paredes representan cerca del 30% y los pisos alrededor del 10%. Por eso, una casa mal aislada exige más calefacción para lograr el mismo nivel de confort.

También hay materiales específicos que ayudan a mejorar el rendimiento térmico, como lana de vidrio, poliestireno expandido o poliuretano. En una obra nueva, estas decisiones pueden planificarse desde el inicio. En una vivienda existente, en cambio, conviene empezar por intervenciones más accesibles: sellar filtraciones, reforzar cortinas, sumar alfombras, controlar techos y revisar paredes con humedad o condensación.

El ahorro no debe ir en contra de la seguridad. ENARGAS recomienda revisar los artefactos de gas una vez al año con un gasista matriculado, mantener rejillas de ventilación permanentes y verificar que la llama sea azul. Calefaccionar mejor no significa cerrar todo sin ventilación: una casa más cálida también tiene que ser una casa segura.