Desigualdad energética: la ola polar golpea fuerte en algunas zonas de Mendoza por la falta de recursos
La ola polar acentúa las desigualdades. El acceso a la energía es dispar y en algunos departamentos 7 de cada 10 hogares dependen de la garrafa u otro método.
Una garrafa por semana para calefaccionarse; más una para cocinar. Al menos cinco “tubos” de 10 kilos por mes. A precio de mercado son 175 mil pesos al mes para una familia de Mendoza que depende de ese recurso para pasar el invierno. En el medio hay alternativas: acceder a la garrafa subsidiada, que baja el precio de los 35 mil a 15 mil pesos, o usar leña. “La otra es abrigarse mucho a la noche”, explica una de las mujeres que espera su turno en 3 de mayo para comprar la garrafa a menor precio.
En Mendoza 3 de cada 10 hogares dependen de las garrafas de gas natural licuado para cocinar y calefaccionarse. Pero como ocurre en otros ámbitos, también hay desigualdad energética porque la red de gas natural no se expande de manera igualitaria. En Godoy Cruz y Capital, hay disponibilidad casi universal: el 90% de la población de esos departamentos tiene red de gas. En Lavalle, en cambio, 7 de cada 10 hogares dependen de la garrafa de GNL.
El otro método de calefacción ampliamente usado es la electricidad. La tarifa de Mendoza es elevada por lo que también genera problemas para quienes tienen restricciones económicas. “La garrafa dura una semana para la estufa. Y si no, tenemos que usar leña”, explicaba Aldo, de 3 de Mayo. En esa localidad de Lavalle se habían entregado más de 500 garrafas subsidiadas. La diferencia es enorme, pues quienes acceden al programa pagan menos de la mitad del precio de mercado.
La fila de personas que esperan para adquirir la garrafa a menor precio se acumula en cada departamento. En auto, camioneta; en bicicleta y a pie. Cada persona con una garrafa en cada mano para poder garantizarse un mínimo abastecimiento. “El gas pasa cerca, pero no hay cómo llevarlo a la casa porque es caro. Son dos meses los más duros por el frío. El resto se aguanta”, explicó otro hombre en la fila.
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En el ranking de desigualdad energética los habitantes de Lavalle son los más perjudicados, pues 7 de cada 10 no tienen gas. En el Este provincial, Santa Rosa es el que tiene más problemas con su gente, pues el 60% depende de la garrafa para cocinar y calentarse. Tupungato está en una situación similar en el Valle de Uco.
Pero en las zonas con alto porcentaje de cobertura de servicios hay problemas. En Godoy Cruz, por ejemplo, solo el 9,5% de la población dijo depender de la garrafa para cocinar y calentarse porque tienen gas natural disponible. Pero no todos acceden y entre quienes son usuarios de ese servicio, algunos no pueden utilizarlo. “Tenía gas, pero ahora volvimos a la estufa eléctrica porque me lo cortaron”, explicó a MDZ una vecina de Godoy Cruz. Algo similar ocurre en barrios de Ciudad, donde también hay cobertura casi universal: llega la red, pero eso no implica poder usarlo. “Hace dos años que no tenemos gas y adecuamos todo a la electricidad”, explicó un jubilado del barrio Ferroviario. En el mismo Gran Mendoza también hay zonas que usan métodos rústicos. En los asentamientos precarios que rodean al Aeropuerto, por ejemplo, hay humo de leña frecuentemente. “Juntamos y compramos leña. Pero nada alcanza porque el frío pasa por las paredes y los techos. Ponemos un brasero en el medio de la casa para que dure más”, explica Rebeca, que vive en un asentamiento a pocos metros de la Ruta 40 y el Aeropuerto. En el oeste de Godoy Cruz ocurre algo similar y por eso es común ver una especie de “bruma” en el Corredor del Oeste que en realidad es humo de las quemas.
El gas envasado es uno de los elementos más demandados. Por año se venden unas 500 mil garrafas subsidiadas, pero no hay datos sobre el consumo total de la provincia. En cuanto al gas natural, el alcance es desigual. Según los datos del ENARGAS, el ente regulador, hay 432.172 usuarios de gas natural en Mendoza, de los cuales 414.522 son residenciales. La red tiene 10.414 km lineales y casi la totalidad de la distribución está a cargo de Distribuidora de Gas Cuyana (ECOGAS). La Provincia está en el régimen de Zona Fría, con el que se reduce la carga de la tarifa. Pero ese subsidio va a desaparecer.
Además, hay 14.985 usuarios comerciales e industriales y 152 estaciones de carga de GNC. El parque automotor que usa ese combustible es de 115.665 vehículos.