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Desbordes cloacales en Los Corralitos: cuáles son los riesgos a los que están expuestos los vecinos

Habitantes de Los Corralitos están expuestos a enfermedades por los desbordes cloacales en la zona. Aysam asegura que no hay contaminación en el agua potable, pero los vecinos niegan esa versión.

Vecinos de Corralitos reclaman por constantes desbordes cloacales.

Vecinos de Corralitos reclaman por constantes desbordes cloacales.

Captura de video

Los desbordes cloacales se han convertido en una pesadilla interminable para los vecinos de Los Corralitos, Guaymallén. Tras años de reclamos, que incluso escalaron hasta la Justicia, los habitantes siguen sin obtener soluciones.

Pese a las declaraciones públicas del titular de Aysam, Humberto Mingorance, y hasta del intendente de Guaymallén, Marcos Calvente, en las que detallan obras para ponerle fin a la problemática, los desbordes siguen produciéndose a diario el sector ubicado en calles Severo del Castillo y 2 de Mayo.

En ese sentido, más allá de la lógica incomodidad que esta situación genera, hay un factor que por momentos parece haber sido dejado en segundo plano a la hora de abordar el conflicto: los riesgos sanitarios a los que están expuestos los vecinos de la zona.

Hace sólo algunos días, Mingorance aseguraba en el programa Libre de Humo de la 105.5 FM, MDZ Radio, que los estudios realizados en las casas de la zona “dan perfecto” y que no hay “afectación en el suministro de agua potable”. Sin embargo, los vecinos no dicen lo mismo y las denuncias en la Justicia contra Aysam se acumulan.

En diálogo con MDZ, un ciudadano de la zona denunció que en agosto de 2025 la Dirección de Epidemiología, Calidad y Control de Gestión del Ministerio de Salud y Deportes procedieron a realizar un análisis al pozo de agua de su vivienda. Los resultados no fueron satisfactorios.

De acuerdo al informe, al que tuvo acceso MDZ, la muestra del análisis “no cumple con los criterios microbiológicos establecidos” en el artículo 982 del Código Alimentario Argentino. “No es el único caso”, aseguran los vecinos.

Informe de pozo de agua en Los Corralitos

Que esto podía llegar a suceder ya había sido advertido. En el marco de denuncias contra Aysam e Irrigación, el año pasado la dra. Andrea Falaschi, directora de Epidemiología, Calidad y Control de Gestión del Ministerio de Salud y Deportes fue convocada para que brinde una declaración testimonial en el caso. “Si ese efluente contamina agua potable que la población bebe es un riesgo, si las personas se exponen directamente -por ejemplo- al caminar descalzos o el efluente alcanza a cultivos o huertas que tengan en su domicilios o pozos de agua que usen podrían tener exposición por ingesta”, expresaba Falaschi sobre los riesgos sanitarios por los desbordes cloacales en la zona.

Con las pruebas realizadas en las viviendas de la zona, la evidencia marca que la contaminación de los efluentes cloacales ya llegó a los pozos de agua de los vecinos. “Un pozo de 16 metros de profundidad contaminado. Cuando a esa profundidad hay contaminación en un pozo, es porque la napa está contaminada”, expone un ciudadano.

Las enfermedades a las que están expuestos los vecinos por los desbordes cloacales

A la hora de puntualizar sobre los riesgos sanitarios a los que los vecinos de Los Corralitos se exponen a diario como consecuencia de los desbordes, Falaschi menciona que en los efluentes cloacales pueden existir gérmenes que propagan distintas enfermedades.

En ese sentido, menciona -por ejemplo- a la Legionella, “que al vaporizarse el agua por riego por aspersión puede alcanzar a las personas, o través de vía aérea, afectando particularmente a las personas inmunodeprimidas”. Dicho microorganismo es capaz de provocar la “enfermedad del legionario”, una neumonía grave que incluso puede requerir internación: según datos del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), fallece una de cada diez personas que la padecen. “Es una situación excepcional”, aclara la funcionaria.

En paralelo, también se hace mención de otro tipo de afecciones más “comunes” a las que están expuestos los vecinos, tales como gastroenteritis bacterial o viral, parasitosis intestinal o enfermedades víricas como la hepatitis.

También destaca la posibilidad de contraer infecciones relacionadas a la Escherichia coli o 157, una bacteria presente en agua o alimentos contaminados con materia fecal y que puede provocar diarrea severa, gastroenteritis e incluso afecciones que derivan en síndrome urémico hemolítico.

Cabe resaltar que todos los microorganismos mencionados se encuentran comúnmente en la flora intestinal tanto de personas como de animales, por lo que terminan en los residuos cloacales. “Por eso es probable que se encuentren en los efluentes cloacales sin tratamiento”, detalla Falaschi en su declaración testimonial.

Vuelcos cloacales en Los Corralitos 29 de abril

Las medidas que habían sugerido desde el ministerio de Salud dan un indicio

Debido a la complejidad de la situación y ante la gravedad de las consecuencias que ésta podría traer, desde el ministerio de Seguridad ya marcaban en 2025 una serie de medidas que tanto Irrigación como Aysam debían tomar para disminuir los riesgos. En ese aspecto, se pidió que se limpien los medios de acceso de agua para riego, corroborar que no haya contaminación en los pozos y asegurar que el agua cumpla con los parámetros de calidad para consumo y riego establecidos en la normativa vigente. Los estudios realizados marcan que esto no se cumplió.

Si bien las muestras datan de 2025, vecinos de la zona siguen reclamando por la misma situación y aseguran que continúan expuestos a la contaminación.

En su momento, cuando se realizaban vuelcos en el canal Pescara, desde el ministerio de Salud le exigieron a Irrigación y Aysam que remitieran informes con las mediciones realizadas en el agua para determinar si el líquido contenía microorganismos nocivos para la salud, y en consecuencia tomar las medidas pertinentes. Dicha información, asegura Falaschi, debió ser solicitada en reiteradas ocasiones.

Una vez obtenidos los datos, se corroboró que la contaminación, efectivamente, existía. Ante este panorama, se solicitó a Aysam que eleve la dosis de cloro en el tratamiento de remediación para mitigar los riesgos. Todo un síntoma de la complejidad de la situación.

En ese aspecto, hay que destacar que la remediación a través de hipercloración y dilución con agua de pozo, tal como se realizaba en el Pescara, no es efectiva para reducir la cantidad de parásitos que circulaban por el canal. Esto, fue advertido por el ministerio de Salud.

Para garantizar la seguridad de los ciudadanos, el líquido vertido debía ser sometido a un tratamiento de purificación que consta de tres etapas, la primera en donde se retira cerca del 70% del residuo sólido y las otras dos en las que se realiza la descontaminación final. Esto no se realizó, por lo que se recurrió "de emergencia" a la remediación con cloro. "No es seguro que reduzcan la carga bacteriana por no tener el tratamiento habitual y final adecuado", afirmaba Falaschi en 2025.

La gravedad de la situación hizo que Irrigación no extendiera el plazo para que Aysam siguiera vertiendo los líquidos cloacales en el canal Pescara, pese a la solicitud de la empresa presidida por Humberto Mingorance.

Declaracion testimonial de la doctora Andrea Falaschi Causa Pescara ONG Fiscalia Ciudadana

Ante la negativa de Irrigación de permitir los vuelcos en el Pescara, Aysam decidió arrojar una menor cantidad de líquidos cloacales en el canal que va por calle Severo del Castillo, pese a las advertencias de los riesgos sanitarios que eso conlleva. "La alternativa más cercana que encontramos fue volcar solamente 50 litros segundos. Al pescara volcábamos 300 litros segundos, y el colector trae 1.600 litros segundos. Entonces, estos 50 litros que no hay forma de conducirlos, los volcamos a un canal que va por Severo del Castillo", reconocía Mingorance hace días en MDZ Radio.

Esta situación, que se sigue produciendo en la actualidad sin la autorización correspondiente, fue denunciada por los vecinos y productores de la zona, que continúan afectados y expuestos a la contaminación.