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Cuando el "sí" no es libre: la zona gris del consentimiento y el abuso psicológico

Hirigoyen expone cómo la manipulación anula la voluntad con lealtad, secreto y aislamiento, y por qué “ceder” no es consentir.

La justicia solo puede actuar basándose en hechos y pruebas concretas, lo que a menudo genera una sensación de injusticia en las víctimas de violencia psicológica.

La justicia solo puede actuar basándose en hechos y pruebas concretas, lo que a menudo genera una sensación de injusticia en las víctimas de violencia psicológica.

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¿Es el consentimiento siempre sinónimo de libertad? Esta es la pregunta que hila la obra de la psiquiatra Marie-France Hirigoyen, El abuso de la debilidad y otras manipulaciones. En un análisis que trasciende lo jurídico para adentrarse en la moral y la psicología, la autora despoja de su máscara a una forma de violencia que, aunque no siempre deja marcas físicas, anula la integridad psíquica de quienes la padecen.

La "Zona Gris": Cuando el "Sí" es una sumisión

Hirigoyen plantea un dilema contemporáneo: la existencia de una "zona gris" entre los hechos sancionables y una relación consentida. A menudo, las víctimas no denuncian por vergüenza o miedo a las represalias. Sin embargo, la autora aclara que un consentimiento válido debería ser siempre libre e informado. Esto implica actuar sin coacción física o psicológica y con total conocimiento de las consecuencias.

MANIPULACION
A menudo, las víctimas no denuncian por vergüenza o miedo a las represalias.

A menudo, las víctimas no denuncian por vergüenza o miedo a las represalias.

El texto diferencia tajantemente entre diversas formas de influencia.

  • Convencer: lograr la adhesión mediante explicaciones racionales dirigidas a la razón y no al inconsciente.
  • Persuadir: buscar un cambio en la voluntad mezclando argumentos lógicos con elementos afectivos, seducción o adulación.
  • Manipular: obtener del otro un comportamiento que espontáneamente jamás habría tenido, mediante el engaño y la anulación del juicio.

El arsenal del manipulador: técnicas de control

La eficacia de una manipulación depende más de la habilidad del estratega que de la predisposición de la víctima. Hirigoyen detalla tácticas que actúan como un "dedo en el engranaje":

  • La técnica del pie en la puerta: obtener un acuerdo pequeño para aumentar las probabilidades de que la víctima acepte después una petición mucho más importante.
  • La técnica del anzuelo: llevar a alguien a decidirse por una acción ocultando provisionalmente su costo real o sus inconvenientes.
  • El toque y la mirada: estos como rozar el brazo o miradas cargadas de sobrentendidos que logran captar a la víctima y disminuir sus resistencias.

El pacto de sombra: lealtad, secreto y aislamiento

Un capítulo crucial en la estrategia del abusador es la creación de un sistema de lealtad forzada y secreto compartido. Esta táctica busca blindar la relación contra cualquier intervención externa, transformando la opresión en un supuesto lazo de confianza exclusiva. El manipulador exige lealtad, habla en términos de lealtades incondicionales y llama al secreto a sus manipulados. Establece vínculos insanos y un estilo clánico en la forma de crear grupos humanos.

CARACTER
La eficacia de una manipulación depende más de la habilidad del estratega que de la predisposición de la víctima.

La eficacia de una manipulación depende más de la habilidad del estratega que de la predisposición de la víctima.

El deber de lealtad como cadena

El manipulador instaura una complicidad que el subordinado vive como un honor o una prueba de amor. En el caso de los menores, este "deber de lealtad" es devastador. El niño llega a sentir que cualquier contacto positivo con el progenitor rechazado es una traición hacia el progenitor dominante. Esta lealtad no se pide explícitamente, sino que se induce mediante el chantaje afectivo: el abusador se muestra desdichado o víctima, forzando al otro a "protegerlo" mediante su adhesión incondicional.

El secreto como herramienta de aislamiento

Para que el abuso prospere, es vital separar a la víctima de su entorno. El secreto es el muro que garantiza este aislamiento:

  • Descalificación del entorno: se convence a la víctima de que su familia o amigos no la quieren o solo buscan su dinero.
  • La realidad falseada: se crea un mundo privado donde solo el manipulador dice la verdad, haciendo que la víctima dude de sus propios pensamientos y de los mensajes que vienen de fuera.
  • La omertá afectiva: en casos de alienación, los hijos aprenden a filtrar información o a mentir para satisfacer las expectativas del progenitor dominante. El silencio no es solo falta de palabra, es una estrategia de supervivencia psíquica para evitar la angustia del conflicto.

Rostros de la vulnerabilidad

Hirigoyen identifica grupos particularmente expuestos a este "descerebramiento" o parálisis de la voluntad:

  • Personas mayores: el 95% de las demandas por abuso de debilidad afectan a este grupo, principalmente por intentos de apropiación de herencias. Los depredadores se presentan como "familia ideal de sustitución", aprovechando la soledad o el miedo a la muerte.
  • Menores y alienación parental: un progenitor puede condicionar al niño para que rechace al otro sin motivo legítimo. El niño se convierte en cómplice de la eliminación del otro progenitor, una situación que le provoca una tensión extrema y, a largo plazo, una gran culpabilidad.
  • Adultos en crisis: personas que necesitan una creencia que dé sentido a su vida o que atraviesan depresiones son blancos fáciles para seductores que invaden su psiquismo bajo la máscara del enamoramiento o la salvación.
MANIPULACIONES
El manipulador instaura una complicidad que el subordinado vive como un honor o una prueba de amor.

El manipulador instaura una complicidad que el subordinado vive como un honor o una prueba de amor.

Una sociedad de apariencias

Hirigoyen vincula el aumento de estos abusos con el modelo de sociedad actual. En una cultura narcisista donde triunfar implica saber seducir y manipular sin escrúpulos, los criterios del éxito se confunden con los del funcionamiento perverso. El individuo moderno, aunque se cree libre, ha perdido el sentido de los límites y se ha vuelto eminentemente influenciable. Pensemos, por ejemplo, en la manipulación no solo de personas individuales sino de las masas. Como son engañados a través de redes sociales donde el manipulador apela siempre a la emocionalidad. Existen manipuladores que han manipulado a comunidades enteras a través de las redes sociales.

El desafío de la justicia

La justicia solo puede actuar basándose en hechos y pruebas concretas, lo que a menudo genera una sensación de injusticia en las víctimas de violencia psicológica. Probar el "sometimiento psicológico" es complejo, pero la ley sigue siendo una esperanza para quienes piden reparación. El primer paso para romper el hechizo es, como indica Hirigoyen, discernir la situación y entender que ceder no es consentir. Los educadores tenemos que educar para proteger de los manipuladores, no pocas veces falsos influencers.

¿Cómo me doy cuenta que alguien es un manipulador? Sencillo. Se vive fotografiándose y grabándose. Es vanidoso y hedonista, le gusta mostrarse así mismo, es decir, es un egocéntrico de libro. Parece que solo transmite buenas noticias y cuestiones positivas. Crea un personaje que no es, parece agradable y simpático. Después de eso, aparece un sequito fiel que lo secunda y atrapa a otros. Todo lo que hace es para alimentar su autoimagen narcisista. Luego te vende lo que sea, desde experiencias artísticas, pasando por proyectos solidarios y viajes interculturales. Por eso, tenemos que educar para detectar y prevenir. Cuidado que el manipulador se esconde bajo apariencia de ángel de luz.

* Mg. Juan Manuel Ribeiro, especialista en educación.