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Cuál es la postura de Greenpeace sobre el proyecto petrolero en las Malvinas

La organización ambientalista criticó el avance de la industria petrolera en el Mar Argentino y advirtió por el impacto de los proyectos offshore sobre la biodiversidad marina y la crisis climática.


Greenpeace volvió a cuestionar el avance de la actividad petrolera offshore en el Atlántico Sur y puso el foco en el proyecto Sea Lion, que busca desarrollar la explotación de hidrocarburos en aguas próximas a las Islas Malvinas.

En un documento difundido por la organización ambientalista, la organización cuestionó tanto al Estado argentino como a las empresas petroleras por impulsar nuevos proyectos: "A pesar del constante rechazo de la población, el Estado argentino y las empresas petroleras pretenden avanzar con el desarrollo de la industria offshore de hidrocarburos en el Mar Argentino".

Qué dijo Greenpeace sobre el Mar Argentino

La organización puso el foco en la dimensión del ecosistema marino y en las especies que lo habitan. Según Greenpeace, el Mar Argentino se extiende por alrededor de un millón de kilómetros cuadrados y alberga una amplia variedad de fauna marina.

"El Mar Argentino es un sector del Océano Atlántico Sudoccidental que tiene una extensión de alrededor de un millón de kilómetros cuadrados. Allí ballenas, delfines, pingüinos y muchos otros animales que lo habitan están en peligro por la amenaza de actividades petroleras que incluyen bombardeos sísmicos constantes que se utilizan para localizar petróleo en el fondo marino", sostuvo la organización.

Greenpeace cuestionó de esta manera una de las principales técnicas utilizadas durante las tareas de exploración petrolera en el mar y advirtió sobre sus consecuencias para la biodiversidad.

Greenpeace expresó su postura en contra del proyecto SeaLion.

La crítica a la explotación offshore

La organización ambientalista también rechazó el argumento de que el desarrollo de estos proyectos pueda representar una vía para alcanzar un mayor desarrollo económico o una mayor soberanía energética: "Lejos de las promesas de ‘desarrollo y soberanía energética’, la realidad que nos devuelve la actividad offshore en el Mar Argentino es la de un riesgo ecológico incalculable y un grave retroceso frente a la urgencia de la crisis climática global".

Y agregó: “Estos proyectos no benefician a nadie más que a las corporaciones involucradas y sólo trae destrucción". En ese sentido, Greenpeace reclamó un freno a la expansión de la explotación petrolera en aguas del Atlántico Sur y planteó que el impacto ambiental debe ser considerado en conjunto, tanto en el Mar Argentino como en las zonas próximas a las Islas Malvinas.

De la costa bonaerense a las Islas Malvinas

La organización planteó que la actividad petrolera offshore constituye una amenaza que atraviesa distintas zonas del Atlántico Sur: "El Mar Argentino no puede ser una zona de sacrificio para corporaciones multinacionales. La defensa de la biodiversidad, del medio ambiente y de nuestro futuro climático exige poner un freno definitivo a la expansión de la actividad petrolera offshore".

En el mismo sentido, advirtió: "De la costa bonaerense a las Islas Malvinas: las corporaciones petroleras buscan tratar al Atlántico Sur como una zona de sacrificio, ignorando los impactos ambientales acumulativos que sus bombardeos acústicos generan sobre la biodiversidad marina".

Finalmente, la organización cerró su posicionamiento con un pedido directo: "Frenemos la explotación petrolera en el Mar Argentino".

Qué es el proyecto Sea Lion

El proyecto Sea Lion busca desarrollar la explotación de petróleo en aguas próximas a las Islas Malvinas. La iniciativa está encabezada por Navitas Petroleum y Rockhopper y contempla una inversión multimillonaria para avanzar con la producción de hidrocarburos.

El proyecto se convirtió en uno de los principales desarrollos petroleros vinculados al archipiélago y también generó cuestionamientos desde Argentina, en un contexto atravesado por el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.

La posición de Greenpeace se suma así a las críticas ambientales contra la expansión de la actividad petrolera offshore en el Atlántico Sur.