Cristina Schiavi. El arte de desdoblar la mirada
Domingo de marzo y llega "Arte que motiva", la columna que hoy nos presenta a Cristina Schiavi, una mirada de artista y su obra, con el estilo de Juan Barros.
Cristina Schiavi, arte y miarda.
Ilustración de Lisandro Ruiz.Por favor… ¿Tenés algo más fofo? Algo como el lugar del otro… Y mucho más que el humedal de la tradición… Cristina es resistente. Lo que parece no lo es. Ella, frente a la realidad incontenible, nos desnuda. Porque su mirada es la más volátil desnudez.
El arte es una capa que ella se quita. Y regresa a ella…
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“Convertir la interpretación en un momento de adivinación” susurra… al transpasar lo espacial a puro pulso geométrico.
La obra de Schiavi siempre es una confesión. Es su épica gestual…
Es su andar a mitad de camino entre lo monumental, la gigantez urbana del mural y lo arduo de instalar el ápice de su mirada.
Es su marea…
Un conjuro y la tentación de las promesas
Ella denuncia. La remuneración de la desigualdad nos abisma en el acantilado de la cultura.
Cristina Schiavi representa la novedad de la cartografía.
Y consensuar al modo de un vigía…
Un desaire epistemológico por añadidura adviene identidad.
Nos interpelan muñecos de peluche, el anhelo del moño en las cintas de regalo, borbotones de corazón, las intervenciones en espacios públicos en las que derrapa la mirada.
La empatía es una señal de desvío.
El “cómo” del “qué”.
El borde es el puente.
Sobrevive el afán…
El círculo es el contrapunto.
Su obra es un gemido: ¡Soy Cristina!
El cuerpo es un pedestal: la militancia, el activismo, un hecho político.
La resistencia del “mundo fofo”.