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Cambio histórico en los Testigos de Jehová: habilitaron las transfusiones de algunos componentes de la sangre

El Cuerpo Gobernante anunció una modificación que permite a los fieles decidir si reciben transfusiones de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma o plaquetas.


Los Testigos de Jehová anunciaron una importante modificación en su doctrina sobre el uso de sangre en tratamientos médicos. Desde la semana pasada, los fieles pueden decidir individualmente si reciben transfusiones de componentes sanguíneos provenientes de otras personas, así como donar esos componentes.

La actualización fue comunicada por el Cuerpo Gobernante, máximo órgano de dirección de los Testigos de Jehová, con sede en Estados Unidos. La nueva postura mantiene la prohibición de recibir “sangre completa”, pero habilita que cada creyente tome su propia decisión respecto de cuatro de sus principales componentes: glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma y plaquetas.

Qué cambió para los Testigos de Jehová

Según explicó el Cuerpo Gobernante, la modificación se vincula con los avances de la medicina y con las preguntas que surgieron sobre la aplicación de los principios bíblicos en diferentes situaciones.

La medicina moderna comprobó que los tratamientos y las transfusiones son eficaces y evitan riesgos”, explicó uno de los integrantes del organismo en el comunicado. La nueva disposición establece que cada cristiano puede decidir si acepta transfusiones de esos componentes en procedimientos médicos y quirúrgicos. También puede determinar si desea donar componentes de su propia sangre.

La resolución se debe a los avances de la tecnología en la medicina

El Cuerpo Gobernante aclaró que continúa considerando que se trata de un asunto serio, pero sostuvo que la Biblia no habla específicamente de los productos que se encuentran en la sangre y que, por ese motivo, no está autorizado a establecer una prohibición más allá de lo que considera expresamente escrito.

La diferencia con la decisión anunciada en marzo

El cambio de septiembre amplía una modificación anunciada por los Testigos de Jehová en marzo de este año. En ese momento, la organización había habilitado las autotransfusiones de sangre antes de cirugías o intervenciones. En ese caso, cada fiel podía decidir cómo utilizar su propia sangre.

La nueva actualización extiende ese principio a los cuatro componentes mencionados cuando proceden de un tercero. De esta manera, la decisión sobre recibirlos o donarlos queda en manos de cada creyente.

Por qué los Testigos de Jehová rechazaban las transfusiones

La postura histórica de la organización se basó en la interpretación de distintos pasajes bíblicos, entre ellos Hechos 15:28-29, donde se establece el mandato de “abstenerse de la sangre”.

Los Testigos de Jehová no tenían permitido recibir donaciones de sangre

Los Testigos de Jehová consideran que la sangre representa la vida sagrada otorgada por Dios y que introducir sangre ajena al organismo mediante una transfusión implicaba violar ese mandato. Esta postura fue adoptada en 1945 y, desde 1961, quienes aceptaban componentes externos podían ser expulsados de la organización.

A lo largo de las décadas, hubo casos de fieles que rechazaron transfusiones para sí mismos o para familiares incluso ante situaciones médicas graves.

Una doctrina que generó conflictos médicos y judiciales

La negativa a recibir transfusiones fue durante años uno de los aspectos más cuestionados de la doctrina de los Testigos de Jehová. En Argentina, el año pasado se produjo un caso en la provincia de Neuquén en el que un juez de familia autorizó una intervención quirúrgica para un bebé recién nacido pese a la oposición de sus padres, quienes rechazaban el procedimiento por motivos religiosos.

La resolución se basó en el principio del interés superior del niño y priorizó su derecho a la vida y a la salud.

El Cuerpo Gobernante remarcó que cada fiel debe analizar la situación antes de decidir qué hacer con los componentes de la sangre. La organización señaló que algunos creyentes pueden rechazar todos los productos porque consideran que aceptar cualquier parte de la sangre es incorrecto, mientras que otros pueden aceptar determinados componentes.

La nueva postura también establece que la congregación no debe intervenir en esa decisión y que ningún cristiano debería juzgar la elección de otro: "Cada uno de nosotros rendirá cuentas de sí mismo a Dios".