Alquileres en abril: cuánto suben según el tipo de contrato
El inicio de abril trae nuevos ajustes en alquileres, aunque el impacto varía según cómo y cuándo se firmó cada contrato.
A partir de mañana habrá un nuevo aumento en alquileres.
Abril arranca y, como ya es costumbre, vuelve a poner presión sobre los alquileres. Pero esta vez no todos los inquilinos van a sentir el golpe de la misma manera. El mercado quedó fragmentado después de los cambios en la ley, y eso hace que los aumentos dependan —más que nunca— del tipo de contrato que cada uno tenga.
Hoy conviven tres esquemas distintos. Están los acuerdos firmados bajo la antigua ley de alquileres, los que se hicieron durante la breve modificación de 2023 y los contratos más recientes, ya con libertad total entre las partes. Cada uno tiene su lógica. Y también su propio ritmo de actualización.
Quiénes tienen aumento en abril
El foco principal está en los contratos más nuevos. Esos que se firmaron después del 29 de diciembre de 2023, cuando se eliminó la regulación anterior. En estos casos, lo habitual es que los ajustes se hagan cada tres o cuatro meses, casi siempre siguiendo la inflación.
Para quienes actualizan en abril con este esquema, el incremento ronda el 8,87%, tomando como referencia el último dato disponible. En la práctica, eso implica un salto considerable: un alquiler de $600.000 pasa a unos $653.240, mientras que uno de $800.000 se acerca a los $870.987.
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No es un aumento aislado, sino parte de una dinámica más frecuente. Ajustes más chicos, pero mucho más seguidos.
Los contratos que ajustan más adelante
Después aparece otro grupo: los que se firmaron entre octubre y diciembre de 2023, cuando regía el índice Casa Propia. En estos casos, los aumentos son semestrales, por lo que el próximo ajuste no llega exactamente al inicio del mes, sino a partir de mediados de abril.
El incremento en estos contratos será del 15,72%. En algunos casos, eso genera valores que incluso quedan por encima de lo que hoy se ve en el mercado, algo que empieza a generar tensiones entre propietarios e inquilinos.
Qué pasa con el ICL y los contratos viejos
Los contratos más antiguos —los que se firmaron bajo la ley previa— siguen existiendo, pero ya no impactan tanto en abril. Esos acuerdos tienen ajustes anuales y, en muchos casos, ya pasaron por su última actualización o están cerca de finalizar.
De todos modos, el índice ICL no desapareció del todo. Aunque ya no es obligatorio, algunos contratos nuevos todavía lo utilizan. En esos casos, los aumentos pueden ser más bajos que los ajustados por inflación. Por ejemplo, en abril se ubican alrededor del 6,23%, por debajo del IPC.
La gran diferencia hoy es que no hay un único sistema. Cada contrato responde a lo que se pactó en su momento. Y eso genera situaciones muy distintas entre inquilinos que, en teoría, están en el mismo mercado.
Además, los acuerdos nuevos tienden a ser más cortos —dos años en general— y con actualizaciones más frecuentes. Es un cambio fuerte respecto a lo que pasaba antes.
Los contratos que terminan y lo que viene
Abril también marca el cierre de muchos contratos firmados en 2023 bajo la ley anterior. Para quienes están en esa situación, se abre una nueva negociación en un contexto completamente distinto.
Hoy, la mayoría de los alquileres se acuerdan en pesos, con ajustes atados a la inflación y con mayor flexibilidad entre las partes. Incluso, en algunos casos, los valores iniciales de nuevos contratos están por debajo de lo que pagan inquilinos con acuerdos antiguos que se actualizaron con índices más altos.
Esa brecha, que fue muy marcada durante meses, empezó a achicarse con la desaceleración de la inflación. Pero todavía genera un escenario desigual, donde cada contrato cuenta una historia distinta.