Alerta amarilla en la cordillera: qué pasa con el volcán Laguna del Maule
La actividad subterránea de un volcán en el sur de Mendoza está en alerta amarilla y enciende la vigilancia compartida de Argentina y Chile.
Los observatorios de Argentina y Chile intensificaron su intercambio de datos.
En lo alto de la cordillera, donde el viento acaricia la roca, los científicos notaron un murmullo bajo sus pies. El volcán Laguna del Maule comenzó a registrar un ritmo creciente de sacudidas internas. Tras evaluar más de 11.000 temblores volcano-tectónicos en julio, los expertos subieron a alerta amarilla.
No hay columnas de ceniza ni ríos de lava. Sin embargo, esas pequeñas vibraciones revelan cambios que merecen toda la atención. Durante semanas, sensores especializados marcaron un flujo constante de eventos sísmicos. Cada temblor corresponde a fracturas dentro de la roca, algo habitual en un sistema activo pero inusual en tal volumen.
Los focos principales se localizaron en sectores llamados Troncoso, Las Nieblas y en la orilla este de la laguna. Allí, la tierra pareció crujir sin descanso. Esa cifra superó por mucho el promedio anterior, cuando apenas se contaban decenas de movimientos mensuales.
Pueblos y pasos en la mira del volcán
Aunque el corazón del volcán yace en suelo chileno, su energía alcanza tierras argentinas. En Mendoza, comunidades como Las Loicas, Bardas Blancas y Malargüe están dentro de un radio cercano. En Neuquén, Cochico y Barrancas también quedaron en el mapa de alerta. A pocos kilómetros funciona el Paso Pehuenche, ruta clave para el intercambio binacional. No se esperan erupciones inmediatas, pero los vecinos prefieren conocer a tiempo lo que ocurre bajo sus pies.
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La tierra cambió su forma
Junto a los sismos, las estaciones GNSS captaron movimientos del terreno. Aunque estas señales ya se han visto antes en el Maule, la combinación con la sismicidad actual exige prudencia. Nada indica un estallido inminente, pero el volcán claramente no duerme.
Los observatorios de Argentina y Chile intensificaron su intercambio de datos. El Servicio Geológico Minero Argentino, el OVDAS de Chile, la Agencia Federal de Emergencias y las autoridades provinciales forman un equipo unido. Informes diarios, protocolos claros y canales de alerta mantienen a la población informada. La prevención es la herramienta principal para cuidar vidas en estas montañas. En estos valles donde la calma engaña, la energía del magma sigue viva. El Maule recuerda que la tierra tiene su propio lenguaje.