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A lo Panini: cómo un joven creó el primer álbum de figuritas del futsal mendocino

Renzo Zambuto lanzó Zambuttini, un álbum con más de 250 figuritas que busca acercar el futsal mendocino a chicos y grandes.


Hay algo que queda grabado en la memoria de cualquier niño y es esa sensación de abrir un paquete de figuritas sin saber qué te va a tocar. De chico me volvía loco con los álbumes del Mundial, de la Copa América, el fútbol argentino y hasta de películas, y no sé cuántos completé a fuerza de cambios en el patio del colegio. Con un amigo, a los 12 años, llegamos a dibujar nuestras propias figuritas del equipo de futsal en el que jugábamos, porque en ese momento no existía nada así para nuestros ídolos locales, los que veíamos cada semana.

Por eso, cuando me enteré del proyecto de Renzo Zambuto, conocido en el ambiente como Maikel, no pude evitar emocionarme un poco. Porque ese niño, que alguna vez llegó a dibujar junto a un amigo las figuritas de su equipo de futsal, hoy puede abrir un paquete y encontrarse con los jugadores que ve en las canchas de Mendoza.

Es que Maikel hizo realidad ese sueño que muchos tuvimos de chicos: tener las figuritas de los jugadores que veíamos entrenar y jugar al lado nuestro, esos ídolos nuestros que no salían en la tele pero que para nosotros eran tan grandes como cualquier crack.

El hombre detrás de todo esto. Entre paquetitos y álbumes, Renzo contempla su creación con orgullo.

Renzo jugó al futsal toda su vida y este lunes lanzó Zambuttini, un álbum de figuritas dedicado por completo a este deporte que lo formó. En él reúne a más de 300 jugadores del Futsal Premium de Mendoza, la máxima categoría del futsal masculino provincial. Tiene más de 250 espacios para pegar las figuritas en el álbum, incluye una sección de 12 leyendas del deporte y los paquetes contienen cinco figuritas. El precio estimado de cada paquete estará entre $1.500 y $2.000.

Visitar a Renzo y encontrarse con su departamento lleno de álbumes, paquetes, figuritas, planchas, guillotinas y máquinas para sellar sobres tuvo algo especial y es que así se grafica una apuesta arriesgada, hecha con mucha dedicación y con la idea de generar esa emoción que muchos sentimos de chicos.

De jugar futsal a fabricar figuritas

Renzo y sus creaciones. Los dos álbumes que hizo en Italia y Zambuttini que ya está a la venta en Mendoza.

Maikel jugó al futsal durante toda su vida y su apodo también tiene su historia allí. De chico, a Renzo le gustaba mucho Michael Jackson y cada vez que hacía un gol festejaba con un moonwalk en la cancha. Su técnico de las inferiores en Cementista le puso "Maikel" a los 5 años, y ese sobrenombre le quedó grabado para siempre.

La idea del álbum no nació en Mendoza, sino en Italia, mientras Renzo jugaba al futsal allá. En un club de Calabria, uno de los sponsors tenía una imprenta y él terminó trabajando ahí, aprendiendo de a poco algunas técnicas del oficio. Fue entonces cuando se animó a hacer su propia figurita y la de sus compañeros, unos 15 chicos del plantel, y varios dirigentes se las compraron.

La experiencia funcionó y al año siguiente volvió a intentarlo en otro pueblo italiano, esta vez con una imprenta que lo ayudó a darle una presentación más profesional. La gente del lugar comenzó a comprar los paquetes y esa experiencia terminó de convencerlo de que algún día podía hacer algo parecido en Mendoza.

Maikel convirtió una idea que nació en una imprenta de Italia en un álbum mendocino producido a mano y pensado para nuevas generaciones.

Ese momento llegó después de una lesión que lo obligó a regresar a la provincia. Maikel empezó a visitar clubes, explicar la propuesta y buscar la manera de que todos los equipos pudieran formar parte.

Para armar todo esto, Renzo no estuvo solo. Su novia le dio una mano con el diseño, un amigo con una agencia de marketing lo ayudó a darle forma al proyecto y una amiga de la familia que trabaja en una gráfica lo asesoró con la logística de los papeles. Los chicos de Suela Caramelo se encargaron de las fotos y lo conectaron con los clubes, mientras que su amigo Matías Pazzaglia lo ayudó con los permisos para poder usar la imagen de cada jugador.

Un álbum pensado para que todos quieran llegar

Zambuttini nació de la pasión de un jugador por las figuritas y el futsal. Ahora reúne a los protagonistas de la máxima categoría mendocina.

Renzo tomó una decisión que marca el espíritu de todo el proyecto: el álbum incluye solamente a los jugadores de la FSP, la máxima categoría del futsal masculino en Mendoza, y deja afuera a las categorías inferiores. “Quiero que todos quieran estar en el álbum”, explicó Zambuto. Para él, si se incluyeran todas las categorías, cada jugador podría terminar teniendo su propia figurita demasiado rápido. La idea es que el álbum represente una meta y que quienes hoy están empezando puedan imaginarse algún día ocupando una de esas páginas.

Por eso también armó una sección especial de leyendas, con 12 referentes históricos del futsal mendocino elegidos por él mismo. Para Maikel, esa parte permite recuperar nombres que dejaron una marca en el deporte y que hoy son reconocidos por varias generaciones.

Los paquetes de Zambuttini cuestan entre 1500 y 2000 pesos y traen cinco figuritas, con distintos niveles de dificultad.

Cada equipo tiene 15 lugares en el álbum: 14 jugadores y un lugar adicional que permite incorporar a quienes se sumen posteriormente o formen parte del plantel. En total son 305 jugadores repartidos entre todos los clubes, sin contar a las leyendas.

Armar todo esto no fue sencillo: la producción se hizo a pulmón, con toda la familia metida en el proyecto: su mamá, su papá y sus hermanas cortando figuritas con guillotina, mientras amigos como Luis y Franco Castellino se ocupaban de sellar y abrochar los paquetes a mano. Ahora, Renzo espera vender los paquetitos en las cantinas de varios clubes, entre ellos Cementista, Don Orione, Banco Nación, Talleres y Regatas, y ya cuenta con el apoyo de la federación de futsal para que el proyecto siga creciendo.

La figurita que todos quieren

Con más de 300 jugadores y 12 leyendas, Zambuttini apuesta por convertir al futsal mendocino en una colección que todos quieran completar.

Una de las particularidades del álbum está en la forma en que Maikel decidió repartir las figuritas. No todas tienen la misma dificultad: hay comunes, difíciles y muy difíciles.

En cada tanda de 100 paquetes, que representa 500 figuritas, la distribución está pensada con 390 comunes, 100 difíciles y 10 muy difíciles. Entre estas últimas aparecen algunas de las figuras más reconocidas, capitanes y determinadas referencias de los clubes.

La intención es que completar el álbum no sea imposible, pero tampoco inmediato. Que aparezca ese momento tan conocido por quienes alguna vez juntaron figuritas: abrir un paquete, encontrar una repetida, buscar a alguien para cambiarla y seguir intentando hasta completar la colección.

La señal de que el trabajo valió la pena

El álbum solo incluye jugadores de la FSP, la máxima categoría del futsal, porque Renzo quiere que sea un objetivo para todos.

Hay una escena que probablemente explique mejor que ninguna otra por qué Maikel decidió hacer todo esto. Un día estaba en una escuela esperando hablar con un coordinador cuando tres chicos de 14 y 15 años se acercaron y le preguntaron cuándo salía el álbum.

Él todavía no sabía qué iba a pasar con el proyecto. Llevaba meses trabajando, había puesto tiempo, dinero y esfuerzo, pero todavía no tenía certezas. Sin embargo, esos tres chicos le dieron una señal: alguien ya estaba esperando esas figuritas antes de que siquiera estuvieran a la venta.

Y ahí aparece nuevamente aquel niño que alguna vez dibujaba figuritas de futsal con un amigo. El mismo que completaba álbumes y soñaba con tener las figuritas de los jugadores que veía entrenar todas las semanas. “Yo hubiera sido uno de esos tres pibes”, pienso después de escuchar la historia.

Zambuttini nace de una apuesta arriesgada, pero también de una idea sencilla: convertir en figurita a quienes hoy hacen crecer el futsal mendocino y conseguir que otros chicos quieran algún día ocupar ese lugar. Maikel todavía no sabe hasta dónde llegará el proyecto, pero ya consiguió algo que no se puede imprimir ni comprar: que algunos chicos estén esperando abrir el próximo paquete.