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Conducir con nieve o hielo: consejos reales que te pueden evitar un mal momento y salvarte la vida

Con las primeras nevadas, muchos mendocinos planean escapadas a la montaña; la clave está en cómo preparar el auto y qué tener en cuenta para llegar sin sobresaltos.

Con el frío instalado y los paisajes blancos empezando a aparecer, son muchos los que ya están pensando en una escapada a la montaña. Un día en familia, una aventura con amigos, o simplemente la necesidad de desconectar un rato. Pero, aunque parezca obvio, hay algo que no se puede pasar por alto: preparar bien el auto.

No es lo mismo manejar en verano que hacerlo en esta época del año. La ruta cambia, las condiciones son distintas y los imprevistos están a la vuelta de la esquina. Por eso, desde la Seguridad Vial insisten en revisar todo antes de salir. Porque un detalle que se olvida, allá arriba, puede convertirse en un problema serio.

El Paso Cristo Redentor permanece cerrado. Foto: Osvaldo Valle.

Una mirada rápida pero completa al auto

Lo primero que hay que hacer es revisar lo básico: aceite, agua, líquido de frenos. No lleva mucho tiempo y puede evitar un mal momento. También es clave mirar cómo están las escobillas del limpiaparabrisas. Si están gastadas o secas, en plena nevada, no van a servir.

Otro punto: las luces. Asegurarse de que todas funcionen bien, especialmente las bajas y las antiniebla. Cuando hay niebla o llovizna, son la única forma de ver y ser visto. Y por supuesto, no te olvides de llevar lo obligatorio: matafuegos, balizas triangulares, criquet, chaleco reflectivo y llave cruz.

¿Los neumáticos? No alcanza con mirar si están inflados “más o menos”. Hay que revisar la presión según el manual del auto. Cada vehículo tiene su medida justa.

Manejar con niebla es incómodo y, si no se hace con cuidado, puede ser peligroso. Las luces altas, en contra de lo que muchos piensan, no ayudan: hacen rebote y te dejan casi sin visibilidad. Lo mejor es usar las luces bajas o las antiniebla si el auto las tiene.

En esos casos, lo más importante es bajar la velocidad y dejar más espacio con el vehículo que va adelante. Y por más apuro que tengas, no intentes pasar a nadie. Si no se ve bien, lo mejor es buscar un lugar seguro —fuera de la calzada— y esperar a que mejore. Parar en la banquina no es seguro, aunque parezca lo más fácil.

Si el pronóstico anuncia nieve o hielo, llevar cadenas es obligatorio. En muchas rutas no te van a dejar pasar si no las tenés. Y si el auto tiene neumáticos de invierno, mucho mejor.

En esos casos, todo se hace más despacio: más distancia entre autos, menos velocidad, sin frenar de golpe ni hacer giros bruscos. Siempre que se pueda, usá el freno motor y no el pedal, sobre todo en bajadas. Y nunca frenes en una curva, porque ahí el auto puede perder el control más fácil.

Un recordatorio que nunca está de más: los menores de 12 años deben ir en el asiento trasero. Y si son chicos pequeños, en su butaca homologada, ajustada como corresponde. 

Así luce Pidras Blancas tras las nevadas intensas. Foto: Cristina Dopazo. 

Disfrutar empieza por cuidarse

La montaña en invierno tiene una magia especial. Pero también exige respeto. Si el auto está en condiciones, si manejás con atención y te tomás el viaje sin apuro, la experiencia es otra. Porque no hay nada mejor que llegar bien, disfrutar del paisaje, y volver a casa sin sustos.

Tomarse un rato antes de salir para revisar todo no es perder tiempo. Es ganarlo. Porque cuando el clima se pone difícil, estar preparado puede hacer toda la diferencia.