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“Pasan como vienen”: así manejamos en Mendoza, entre apuros e infracciones cotidianas

Los mendocinos admiten que en la calle todo vale: ir a contramano, doble fila y semáforos en rojo son moneda corriente en la ciudad.

En la vorágine de la cotidianidad, desplazarnos por la ciudad se convierte en un acto casi automático. En ese ir y venir constante, muchas veces perdemos la capacidad de detenernos a pensar en las normas que rigen nuestra convivencia. Con la mirada atenta y la intención de generar una instancia de reflexión, desde MDZ salimos a la calle a observar y preguntar qué infracciones cometemos a diario los mendocinos. 

No es ninguna novedad que en los horarios pico la circulación en las principales arterias del Gran Mendoza se vuelve caótica. Para comprobarlo solo alcanza con recorrer el nudo vial cuando los primeros rayos de sol comienzan a iluminar la mañana: la aglomeración de vehículos, el sonido irritante de las bocinas y la paciencia al límite de los conductores forman parte de la foto diaria del ingreso a la capital mendocina. 

Sin embargo, ocurre además que en el acontecer del día a día solemos naturalizar “pequeñas” acciones que infringen las normas de tránsito. Tal vez porque en un contexto que nos resulta cercano creemos que podemos tomarnos ciertas “licencias”, quizás porque olvidamos que simplemente debemos respetar las reglas. No existe entre estas líneas una respuesta objetiva al respecto, solo relatos de vecinos que se detienen a analizar las faltas que cometemos en la ciudad y que ponen en riesgo no solo nuestra seguridad, sino también la de toda la comunidad. 

Autos en doble fila que paran en la puerta de los colegios. Foto: Marcos García/MDZ 

En modo agentes: lo que vimos y escuchamos 

Recorrer la ciudad es una experiencia única. Los grandes árboles embellecen el andar y permiten disfrutar un paisaje característico de la capital de Mendoza. Con este marco, nos pusimos en el papel de agentes y emprendimos el recorrido en auto, con los ojos en alerta y la escucha activa. 

Después de recorrer los alrededores de la Casa de Gobierno, apelamos a la propia experiencia, pues quienes nos movemos cotidianamente por la ciudad acumulamos historias sobre infracciones en la vía pública. De este modo, decidimos detenernos entre Mariano Moreno y Martínez de Rosas, una esquina sumamente transitada donde se puede compartir un buen helado y una charla sobre cómo los autos circulan en contramano.  

“Generalmente toda la gente pasa en contramano”, comentó un joven que visita habitualmente la conocida heladería del lugar. “Pasan directamente, no sé si no ven el cartel”, agregó y explicó que muchos autos que “vienen desde Moreno giran hacia Martínez de Rosas y luego doblan hacia Andrade”. 

“Además, las empresas constructoras pasan tirando cemento y vuelan las piedras para las orillas pegándole a las ventanas y a la gente que va caminando”, apuntó como otra falta que suele observar.  

Desde esta misma ubicación, otro hombre confirmó que “como la esquina es cortita, la gente se mete en contramano”.  “Yo creo que la principal infracción que se comete es en los semáforos, no dar la prioridad de paso. Yo tengo auto y ando en monopatín. Por ahí veo que la gente está muy en otra y no respeta la ciclovía, no respeta el paso”, dijo Fabio. 

 

Continuamos con el paseo y pensamos: “En las salidas de las escuelas siempre se juntan muchos autos”. Así fue. 

Al mediodía resolvimos ir hasta el vecino departamento de Godoy Cruz, al Instituto Benito Padre Valentín Bonetti, a la calle Renato Della Santa. Allí, entre Juan B. Justo y Colombia, observamos las largas filas de autos estacionados en doble fila, vehículos transitando lentamente y, en una camioneta, un niño saliendo por la ventana para saludar. La percepción de los padres sobre cómo conducimos en Mendoza resultó similar, aunque con algunas diferencias.  

“Mirá, no saben respetar los carriles que son de alta velocidad, media y baja. Te hacen hacer las infracciones  porque ellos van paseando por la alta. Después. el estacionamiento, que de hecho yo también estoy mal estacionada, lo hacen en la línea amarilla. ¿Qué más? Y bueno, los guiñes, que no los usan”, respondió Verónica, una mamá que llegó apresurada a buscar a sus hijos. “¿Y en la escuela el tránsito es complicado?”, preguntamos. “Sí, por el estacionamiento”, contestó. 

Para otro papá, si bien frente al instituto la circulación es compleja por la cantidad de vehículos que circulan, existen ciertos permisos y acuerdos implícitos. “Como todos somos del colegio, pasamos despacio y nos damos el paso”, afirmó. Por el contrario, a unos pocos metros de este hombre, una mamá aseguró que no le resulta nada agradable el escenario que se presenta en el horario de la salida escolar. “Yo estaciono a dos cuadras, odio la doble fila”, remarcó Natalia. 

Cada vez más personas se mueven en monopatín por la ciudad. Foto: Marcos García/MDZ

Luego de este recorrido regresamos hasta el centro y, frente a la escuela Patricia Mendocinas, el marco con el que nos encontramos fue similar: balizas y autos en doble y hasta en triple filas. Hacia la tarde, después de las seis, esta foto se repitió en la calle San Lorenzo, en la escuela Quintana. 

Tras conversar con los vecinos podemos decir que, quizás, pasar los semáforos en rojo fue la infracción más citada por los mendocinos. A la lista se le suman no respetar el orden de paso y conducir a altas velocidades. “Pasan como vienen, justo cuando el semáforo está a punto de cambiar a rojo y se olvidan de la gente que está cruzando la calle”, señaló Lourdes, quien se mueve en colectivo desde Maipú a Ciudad

Por su parte, Martina -una joven que atiende un kiosco- señaló: “Tenés que tener cuidado siempre antes de avanzar en el semáforo. Hay algunos que se te meten, no miran por los espejos. Y bueno, hacen cosas así, normales de todo el mundo; así que hay que andar con mil ojos por todos lados”. 

Una bicicleta circulando fuera de la ciclovía. Foto: Marcos García/MDZ

Definitivamente, la idea de cómo nos relacionamos en comunidad está plenamente relacionada a nuestras vivencias. De esta manera, mientras para Julieta los conductores no respetan a quienes circulan por las ciclovías, para Marcos muchos ciclistas no las utilizan o muchas veces son usadas por los peatones. 

Lo cierto es que, aunque las normas de tránsito son claras, las infracciones en la ciudad son frecuentes, tal como confirman a diario los preventores Jael y Franco: “Pasan en rojo, se putean, se meten en contramano, giran en U”, relataron los agentes y sobre los conductores señalaron que muchas veces “quieren pasar todos juntos, no usan correctamente las luces y el cinturón de seguridad”. 

“Creen que si venís a la ciudad podés hacer lo que quieras. Eso pasa mucho. O cuando vienen porteños, por ejemplo, creen que porque somos una provincia más chiquita pueden hacer lo que hacen en su provincia”, concluyeron. 

Multas leves, graves y gravísimas 

En Mendoza, las faltas leves como no usar luces bajas o estacionar en doble fila, valen $42.000, con un descuento del 40% si se paga en 3 días. Las infracciones graves, como girar en U o estacionar en banquinas sin emergencia, llegan a $294.000, mientras que las gravísimas, como conducir sin licencia o usando el celular, alcanzan los $420.000.

En Mendoza los valores de las multas se actualizaron en enero de 2025. Foto: Marcos García/MDZ

Las multas por manejar alcoholizado varían según el nivel de alcohol en sangre. Con hasta 0,99 g/l, los valores oscilan entre $1.260.000 y $2.520.000. Con más de 1 g/l, las sanciones suben a un máximo de $4.620.000, además de incluir inhabilitación, retención de la licencia y posibles días de arresto.

Según los datos brindados por la Ciudad, hasta marzo del 2025 en la capital mendocina se han labrado 10119 actas por infracciones leves, 1003 por faltas graves y 1031 por faltas gravísimas.