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Redes sociales: cuáles son los filtros cuestionados por afectar la autoestima de adolescentes

La creciente exposición a filtros en redes está generando una crisis de autoestima entre adolescentes, quienes cada vez con mayor frecuencia consideran someterse a cirugías estéticas.

En tiempos donde las redes sociales dominan la comunicación entre los más jóvenes, surgen cada vez más alertas sobre el impacto que estas plataformas tienen en su salud mental.

Aplicaciones como TikTok, Instagram y Snapchat, junto con filtros de embellecimiento como “Bold Glamour” o “Facetune”, están moldeando una percepción distorsionada de la imagen corporal y empujando a muchos adolescentes a considerar someterse a cirugías estéticas a edades cada vez más tempranas.

Lejos de estar reservadas para quienes desean combatir los efectos del paso del tiempo, las cirugías estéticas están captando la atención de personas cada vez más jóvenes.

Según datos de la American Society for Aesthetic Plastic Surgery, cerca del 20% de los procedimientos estéticos se realizan en el rango etario de 18 a 24 años, una cifra que no deja de crecer.

La velocidad con la que avanza la tecnología no solo revoluciona los tratamientos quirúrgicos, sino que también transforma la forma en que los adolescentes se relacionan con su imagen. La interacción cotidiana con dispositivos digitales los enfrenta a estándares de belleza cada vez más exigentes, alimentados por fotos retocadas y contenidos virales como los “accesorios de muñeca” o los populares filtros de embellecimiento.

Esta sobreexposición provoca que muchos jóvenes no solo aspiren a parecerse a los modelos que consumen, sino que incluso lleguen a desarrollar complejos sobre su apariencia real.

Uno de los fenómenos que más preocupa a los especialistas es la llamada "dismorfia de selfie", un trastorno relacionado con la obsesión por parecerse a las versiones retocadas de uno mismo que ofrecen los filtros digitales. Este cuadro se encuadra dentro de los trastornos dismórficos corporales y afecta principalmente a adolescentes, quienes pasan horas editando sus fotos y comparándose con otros, lo cual deteriora progresivamente su autoestima.

La comparación constante, sumada a la inmediatez con la que las redes proveen estímulos, activa en el cerebro un circuito de recompensa que vuelve adictivo su uso. Pero ese hábito también se vincula con consecuencias más serias: alteraciones en el sueño, deserción escolar, depresión, ansiedad y dificultades para aceptarse tal como son.

Desde el ámbito de la salud estética, el especialista en cirugía plástica y medicina estética, Luciano Catterino, explicó que “la autoestima influye directamente en la decisión de someterse a un procedimiento estético, y más aún durante la adolescencia, que es una etapa especialmente vulnerable”.

El profesional subrayó la necesidad de que los jóvenes comprendan los límites de la medicina estética, destacando el rol de los adultos en este proceso: “Es clave que los padres estén atentos y puedan conversar con sus hijos sobre estos temas. Un profesional responsable no debe alentar expectativas irreales ni indicar tratamientos que no respondan a una necesidad concreta”.

Los filtros en la mira

Los filtros que alteran el rostro con inteligencia artificial —como Bold Glamour, Anime Filter o Beauty Mode— se han convertido en herramientas tan habituales como problemáticas. Lejos de una simple mejora estética, estos filtros modifican profundamente los rasgos faciales, borrando imperfecciones, afinando narices y agrandando ojos, generando imágenes imposibles de alcanzar en la vida real.

Bold Glamour, el nuevo filtro de TikTok: en la mira por ocasionar dismorfia corporal.

En las redes sociales, los filtros que más popularidad lograron para modificar la apariencia en fotos y videos son los siguientes:

  • Facetune: Este filtro permite ajustar detalles faciales como el color de los ojos, la forma de la nariz y la textura de la piel, creando una apariencia más perfecta.
  • Beauty Mode: Ideal para selfies, este filtro mejora la iluminación y suaviza las imperfecciones, dándole un aspecto más atractivo.
  • V11 Fantasy Filter: Este filtro añade efectos mágicos y fantásticos, transformando el rostro en un personaje de cuento de hadas.
  • Anime Filter: Popular entre los fans del anime, este filtro convierte el rostro en un personaje estilo anime, con ojos grandes y colores vivos.
  • Bold Glamour: Este filtro rejuvenece y transforma los rostros, eliminando imperfecciones y resaltando las facciones con un toque muy realista gracias a la inteligencia artificial.

A esto se suma la influencia de los llamados influencers, figuras con miles de seguidores que comparten abiertamente sus experiencias con cirugías, tratamientos o retoques, legitimando —a través de su alcance— un estilo de vida en el que lo natural queda relegado a segundo plano.

Ante esta realidad, Catterino recomendó que “toda persona que quiera someterse a un tratamiento estético debe consultar con médicos certificados, con formación y experiencia comprobadas”. Porque más allá de los filtros y las modas digitales, el verdadero desafío está en recuperar la autoestima desde un lugar sano, real y libre de imposiciones virtuales.