ver más

El dato escondido detrás del arraigo docente y su vínculo con el ítem aula

El nuevo ítem salarial excluye a miles de trabajadores de la educación. Está atado al ítem aula, se pierde por enfermedad y no incluye a quienes tienen menos de 18 horas.

El ítem arraigo, un adicional salarial destinado a docentes con estabilidad en un mismo establecimiento, es una de las políticas de incentivos aplicadas por el Gobierno. Pero ha despertado el rechazo de una parte del sector educativo porque, aseguran, excluye a miles de docentes y refuerza el esquema de diferenciación salarial que viene imponiendo la gestión provincial, pues potencia el impacto del ítem aula. 

Para acceder al incentivo docente, los docentes deben ser titulares o suplentes en cargos vacantes y haber trabajado al menos dos años en la misma escuela. Esto deja afuera a quienes se desempeñan bajo otros artículos de la Ley 5811, afectando a gran parte de los trabajadores de la educación. Además, no se aplica a quienes tienen menos de 18 horas cátedra, una condición que golpea especialmente a los docentes del nivel medio.

El retorno el ítem aula

Uno de los puntos más cuestionados es que el ítem arraigo está atado al polémico ítem aula, lo que significa que si un docente falta por enfermedad, pierde ambos adicionales. Este sistema, que castiga a quienes necesitan ausentarse por razones médicas o personales, ha sido duramente criticado por sindicatos y especialistas en derechos laborales.

El ítem aula es el 10% de la asignación de clase, estado docente, zona y antigüedad. 

A esto se suma que el incentivo se pierde automáticamente en caso de traslado. Es decir, si un docente es reubicado en otra institución, deja de percibir el incentivo, sin importar los años de permanencia en el sistema.

Un esquema de división y desigualdad

Desde los gremios denuncian que la medida profundiza la desigualdad dentro de las escuelas, ya que genera diferencias salariales entre docentes que realizan la misma tarea. Además, el decreto no aclara si el ítem arraigo se paga por fuera de la cláusula de garantía, lo que deja abierta la posibilidad de que el aumento sea absorbido sin representar una mejora real en los sueldos.

El ítem será liquidado en mayo para docentes con horas cátedras.

Los celadores, por su parte, quedan completamente excluidos del incentivo, a pesar de que sus salarios se encuentran por debajo de la línea de indigencia. Otro punto que generó malestar es que el ítem recién será liquidado en mayo para quienes tienen horas cátedra, lo que retrasa aún más su impacto en los ingresos de los trabajadores.