Insolación: cómo prevenir los golpes de calor y qué precauciones tomar
El verano y las altas temperaturas invitan a miles de familias a disfrutar de actividades al aire libre, ya sea en la playa, en la montaña o en la ciudad. Sin embargo, en estas fechas, existe el riesgo constante de sufrir un golpe de calor. Esta condición médica grave ocurre cuando el cuerpo no logra regular su temperatura interna debido a la exposición prolongada al calor extremo o al esfuerzo físico intenso en condiciones calurosas. Entender qué es un golpe de calor y cómo actuar ante él puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida y complicaciones más graves.
Asimismo, en los extremos poblacionales como niños pequeños y personas mayores su capacidad para regular la temperatura corporal es deficiente lo que los hace más propensos a sufrir un golpe de calor. Mientras que, en el caso de personas con enfermedades preexistentes como enfermedades cardiacas, respiratorias o trastornos hormonales, entre otras pueden presentar dificultades y estar expuestas a un mayor riesgo, sobre todo si se trata de personas que trabajan al aire libre como obreros de construcción, agricultores o deportistas.
Los síntomas iniciales del golpe de calor son señales de advertencia que no deben ser ignoradas
La piel caliente, a menudo seca, acompañada de mareos, desorientación, náuseas, vómitos y un dolor de cabeza intenso son indicios claros de que el cuerpo está superado por el calor. Si estos síntomas no se atienden a tiempo, pueden evolucionar hacia taquicardia, fatiga extrema y pérdida de conciencia. Reconocer estas señales tempranas es crucial para tomar medidas inmediatas que limiten el impacto en la salud.
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Se comparten algunos primeros auxilios clave ante un golpe de calor
- Trasladar a la persona a un lugar fresco y sombreado, preferiblemente con aire acondicionado y quitarle exceso de ropa si la tuviera, dejarla con algo holgado y liviano.
- Hidratar con agua fresca ofreciendo pequeñas cantidades. No se recomienda el uso de gaseosas ni bebidas alcohólicas.
- Utilizar compresas frías en cuello, axilas, muñecas y tobillos. También se puede mojar o rociar la piel con agua fresca y usar un abanico para ayudar a reducir la temperatura corporal.
Prevenir los golpes de calor es posible con medidas simples pero eficaces. Evitar la exposición al sol en las horas de mayor intensidad, vestir ropa ligera y clara, usar sombreros y protector solar son prácticas fundamentales. Además, mantenerse hidratado constantemente con agua fresca y limitar actividades físicas intensas en ambientes calurosos son estrategias clave. La planificación y el autocuidado son aliados esenciales para disfrutar del verano sin riesgos.
Es vital reconocer las señales de alarma que indican la necesidad de atención médica inmediata. Una temperatura corporal superior a 39-40 °C, confusión, dificultad para respirar, convulsiones o pérdida de conciencia son síntomas graves. Si la persona no mejora con los primeros auxilios iniciales, se debe buscar ayuda médica urgente. Actuar con rapidez puede prevenir complicaciones potencialmente fatales y garantizar una recuperación segura durante la temporada estival.
* Dra. Anabel Ferreyra. Médica de Boreal Salud (MP 14026).