Una low cost aprovecha el conflicto entre el Gobierno y Aerolíneas para pedir por la reapertura de El Palomar
El paro aeronáutico que dispusieron cinco gremios del sector parece marcar un punto de inflexión en el mercado aéreo. La tensión entre los sindicalistas y el Gobierno nacional está en su peor momento y una de los hechos que muestran esa situación tiene que ver con la decisión del Ejecutivo de declarar servicio esencial a la actividad.
Si bien la medida de fuerza tiene en el centro a Aerolíneas Argentinas, el impacto llega a las otras compañía low cost que se manifiesta por reprogramación de algunos vuelos o el traslado de las operaciones de Aeroparque a Ezeiza por cuestiones operativas.
Este dato no es menor. Tanto Flybondi como JetSmart vienen dando batalla contra la compañía estatal.
Desde que estas aerolíneas empezaron a operar, durante la gestión de Mauricio Macri, sufren los manejos gremiales para desalentar la competencia de la línea de bandera.
En aquel momento, el símbolo de esa puja fue el aeropuerto de la localidad bonaerense de El Palomar.
Se trata de la base aeronáutica del Gran Buenos Aires que el Gobierno de Mauricio Macri habilitó cuando lanzó su plan de incentivar la llegada de empresas aéreas que vinieran a competir con Aerolíneas Argentinas.
Después de ese esplendor inicial, se cerró durante la pandemia, ante la suspensión de todos los vuelos en el país, y nunca más volvió a operar con fines comerciales por decisión del Gobierno de Alberto Fernández.
Desde entonces, las compañías low cost Flybondi y JetSmart retornaron a la actividad, cuando se levantaron las restricciones sanitarias, desde Aeroparque Jorge Newbery y el Aeropuerto de Ezeiza.
El hecho curioso es que, una vez instaladas en los dos principales aeropuertos del país, las low cost entendieron que el perjuicio del cierre no era tal y, por este motivo, no hubo reclamos para regresar a El Palomar.
Ni con la llegada de Javier Milei y su política de "cielos abiertos" el tema estuvo entre los pedidos de estas compañías. Hace poco más de un mes, el secretario de Transporte, Franco Mogetta, admitió que no tenían pedidos del sector privado para su reapertura.
La realidad mostraba que había poco interés de todos los jugadores del negocio de reactivar ese lugar como base de operaciones de estas empresas y otras que puedan llegar.
Judicialmente, hay amparos presentados por vecinos de El Palomar para el cierre del aeropuerto por contaminación sonora y razones de seguridad que tuvieron aval en distintas instancias a favor de su desafectación.
Estos trámites están perdidos en la burocracia judicial, pero no permitirán – salvo un cambio legal – su retorno operativo. Desde el punto de vista de infraestructura, se necesitarían inversiones importantes para poner la pista en condiciones como para funcionar comercialmente, además de refacciones edilicias en toda la zona de tránsito y atención al público.
Pero entre los factores más importantes para que la reapertura de El Palomar no esté en la agenda actual de medidas tiene que ver con los jugadores principales del negocio aerocomercial, según analizó para MDZ un exfuncionario que tuvo responsabilidades en este tema.
Aeropuertos Argentina 2000 – la empresa encargada de operar los aeropuertos de todo el país – no ha mostrado interés en sumar esa base aérea. En realidad, se opone a su funcionamiento en el marco de la estrategia comercial.
Con el Aeroparque porteño y Ezeiza están cubiertas las necesidades para el caudal de vuelos que tiene el área metropolitana. Más si se tiene en cuenta la ampliación que se realizó al aeropuerto internacional, tras fuertes inversiones.
Tampoco hay interés por parte de las dos principales empresas low cost de regresar a su aeropuerto de origen. Hoy ya están adaptados al funcionamiento en las bases mencionadas y volver a un aeropuerto con las características de El Palomar, mucho más modestas que las dos mencionadas sería un retroceso. Es por eso que nunca hicieron planteos para el retorno a ese lugar del GBA.
Incluso, el presidente de JetSmart dudó en rechazar la idea de volver a ese aeropuerto cuando se lo preguntaron, el año pasado, el marco de la campaña electoral y un posible triunfo del Juntos por el Cambio o La Libertad Avanza.
"En los planes de JetSmart no figura irse del Aeroparque metropolitano", dijo como respuesta y remarcó que El Palomar implicaba "grandes desafíos operativos".
Desde Flybondi también se mostraron renuentes. Por este motivo, cualquier propuesta de reapertura debería realizarse como una opción adicional de las low cost para volar desde su base original, pero sin perder como centro de operaciones el Aeroparque Jorge Newbery.
"El Palomar fue una buena opción cuando se inició la política de atraer empresas low cost. Fue una forma de darle importancia y vender una idea nueva. Hoy ya no tiene el mismo sentido y por eso perdió su atractivo", explicó la fuente.
Sin embargo, la situación está cambiando. Ante la permanente conflictividad gremial por Aerolíneas Argentinas y sus consecuencias con protestas en Aeroparque y Ezeiza, desde una low cost dieron un giro.
Hay que recordar que durante la era Macri, cuando los gremios aeronáuticos hacían paros, no se afectaba el funcionamiento de El Palomar por tener sindicatos diferentes.
El CEO de Flybondi, Mauricio Sana, publicó, en las últimas horas en la red X, un comentario al respecto: "En momentos como este, pienso si retomar la actividad del Aeropuerto El Palomar no sería una gran opción para garantizar la #LaLibertadDeVolar. Cuál es el impedimento".
Hoy el problema principal, teniendo en cuenta este giro de la segunda aerolínea del país, pasa por los fondos para poner en funcionamiento la base aérea. Desde el Gobierno nacional, a comienzos de año, dieron como uno de los motivos de la no reapertura el tema económico: "No hay plata".
Los fondos tendrían que venir de Aeropuertos Argentina 2000 y, al parecer, no mostraría interés en hacerlo.

