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Cómo ayudar a un hijo cuando tiene trastorno por déficit de atención

Este trastorno, cada vez más conocido en la actualidad, tiene una prevalencia del 4% en Argentina y afecta el aprendizaje escolar y su desarrollo social. ¿Qué podemos hacer para ayudarlos?

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), cada vez más conocido en la actualidad, tiene una prevalencia del 4% en Argentina y afecta el aprendizaje escolar y su desarrollo social. ¿Qué podemos hacer para ayudarlos? 

El TDAH es un trastorno del desarrollo que aparece siempre antes de los 12 años de edad, y tiene un alto componente hereditario. Se manifiesta con 3 características: dificultad para mantener la atención, dificultad para controlar los impulsos, dificultad para mantenerse quietos. Estas manifestaciones pueden presentarse con igual o distinta intensidad en el mismo niño puede ser que un niño tenga más dificultad para mantener la atención, pero no sea tan inquieto. En la infancia suele provocar problemas de conducta que pueden acarrear problemas sociales, problemas de bajo rendimiento escolar en relación a la capacidad del niño, y propensión a los accidentes si la hiperactividad y la dificultad para controlar los impulsos es alta. 

El Dr. Claudio Michanie, psiquiatra de niños, niñas y adolescentes, especialista en TDAH dice que la prevalencia de este trastorno hoy es la misma que hace 35 años, aunque sí es cierto que hoy hay más diagnósticos, y se habla más del tema porque los profesionales de la salud están más entrenados. “El diagnóstico es importante porque existen tratamientos sumamente efectivos para mejorar esta condición. La idea de no diagnosticar para no rotular al paciente es errónea porque da lugar a otras etiquetas espontáneas como que el niño es vago, maleducado, o desobediente. Estas etiquetas no ayudan porque afectan todavía más la autoestima del niño”, dice Michanie. 

La prevalencia de este trastorno hoy es la misma que hace 35 años. Foto: Freepik.

En primera persona

Ana tiene un hijo de 7 años que fue diagnosticado con TDAH hace pocos meses. “Lo primero que notamos en nuestro caso fue que tardó en hablar. Cuando cumplió dos años decía unas pocas palabras, recién a los tres años empezó a armar frases cortas. En preescolar nos dimos cuenta de que no lograba retener los nombres de los amigos, o los números, y también que tenía conductas impulsivas como abrazar a gente que no conocía”, cuenta Ana. Si bien en preescolar hicieron una consulta y comenzaron un tratamiento psicopedagógico, fue recién un año después que pudieron diagnosticarlo con TDAH

“Al principio no me dieron un diagnóstico certero, pero cuando arrancó primer grado y el problema se hizo más notorio porque no lograba aprender a escribir y a leer, volvimos a consultar a un psicólogo y a un psiquiatra y ahí sí nos dijeron que tenía muchos rasgos compatibles con un trastorno de la atención”. Ana dice que al principio se sintió desorientada porque no sabía a qué profesional consultar hasta que dió con el psiquiatra que fue quien diagnosticó el trastorno de déficit de atención y junto con el psicólogo definieron las estrategias a seguir. La escuela de Jaime respondió muy bien: se pusieron en contacto con los profesionales y siguieron las pautas que les sugirieron adaptando los contenidos e implementado estrategias como hacerle una pizarra individual para que pueda copiar mejor, o darle  tareas y consignas más cortas. “Pero tener el diagnóstico nos permitió plantear objetivos más claros y ver si lograba aprender o no, porque muchas veces hace falta medicación para que no se trabe el aprendizaje”, relata Ana. 

Ana dice que al principio se sintió desorientada porque no sabía a qué profesional consultar. Foto: Freepik.

¿Cómo se trata? Medicación, ¿sí o no?

Existen 3 distintos abordajes, que se suelen integrar, para tratar el trastorno por déficit de atención: el del entrenamiento y orientación a padres, el del entrenamiento a docentes y el de la medicación. Muchas veces también es necesario un abordaje psicopedagógico o de apoyo escolar, y en algunos casos es importante trabajar problemas específicos que se dan simultáneamente, como sucede en un 15 a 30% de los casos, como la dislexia. 

El doctor Michanié sostiene que las medicaciones que se usan para tratar el TDAH tienen más de 60 años en el mercado y se ha demostrado a través de estudios científicos que son muy seguras a corto, mediano y largo plazo. Sin embargo, a veces los padres dudan en recurrir a ella por el temor que supone medicar a un niño o niña. 

La doctora Alba Richaudeau, dice que “el criterio para medicar, una vez que se confirmó el diagnóstico por TDAH, es que los síntomas sean de moderados a severos. Esto quiere decir que impacten en la calidad de vida de la persona, ya sea porque no lo dejan aprender, porque pierde amistades, porque pierde el trabajo en el caso de los adultos. También se requiere que haya una familia responsable que pueda administrar la medicación, que se indica con un plan personalizado, específico para las necesidades de cada niño y cada familia”. 

 Dra. Alba Richaudieu.

El doctor Michanie señala que “los estudios demuestran que los niños que hicieron consistentemente el tratamiento farmacológico tuvieron en su desarrollo menos problemas de conducta, menos problemas de abuso de sustancia, mejor rendimiento escolar y menos problemas emocionales, menos depresiones”.

Para saber más

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