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Cómo usar la neurociencia para potenciar nuestro cerebro

Las funciones ejecutivas son parte de nuestro accionar cotidiano. Hoy se sabe mucho más acerca del funcionamiento cerebral que ejecuta estas funciones.

Desentrañando el asunto: la neurobiología de las funciones ejecutivas. Las funciones ejecutivas “están de moda”. A cada rato escuchamos hablar de ellas en conferencias, charlas, artículos periodísticos relacionados a distintas áreas de la vida: liderazgo en los negocios, política, desarrollo personal, deportes. Es que las investigaciones de las últimas décadas han arrojado mucha luz sobre el cerebro, y han demostrado que estas funciones juegan un papel central en nuestro accionar. 

Las funciones ejecutivas “están de moda”.

El término “funciones ejecutivas” lo empezó a usar Muriel Lezak, una neuropsicóloga estadounidense en 1982 para describir la capacidad de planificar, formular estrategias y solucionar problemas. Desde entonces se investiga este conjunto de funciones que permiten combinar ideas simples para generar respuestas a problemas. 

Hoy ya se sabe que todas estas funciones se ubican –si es que podemos hablar de “ubicar”– en el lóbulo frontal del cerebro. Tal vez ya lo conozcan, pero no está de más repasarlo: la corteza cerebral se compone de millones de neuronas en red que conforman la superficie cerebral que tiene 4 milímetros de espesor. Esta superficie está dividida por surcos o circunvoluciones dando lugar a 4 lóbulos: el frontal, el parietal, el temporal, el occipital. Si miramos la evolución, el lóbulo frontal fue el último en desarrollarse: aparece recién con los mamíferos, específicamente en los primates. 

La corteza cerebral se compone de millones de neuronas en red que conforman la superficie cerebral que tiene 4 milímetros de espesor.

Esta región específica del cerebro comenzó a ser estudiada de manera específica para dilucidar qué es lo que sucede allí, cuál es la naturaleza de los circuitos cerebrales que se producen y cómo se relacionan con las funciones ejecutivas que nos permiten gestionar las emociones, la atención y la memoria. Los hallazgos de neurocientíficos como Stanislas Dehaene, Antonio Damasio, Adele Diamond, Daniel Ansari, Paul Howard-Jones entre varios más están teniendo repercusiones en varias áreas del conocimiento y de la vida porque nos permiten entender cómo podemos mejorar desde el aprendizaje hasta la gestión de equipos. 

Algunos hallazgos sorprendentes

La posibilidad de observar la actividad cerebral a través de imágenes, con tecnologías como la de la resonancia magnética por imagen o la del electroencefalograma permitió a los investigadores observar el correlato entre los circuitos neuronales y las funciones ejecutivas “en vivo”. Lo que se puede afirmar ahora es que las funciones ejecutivas se interrelacionan de manera dinámica y dependen de la actividad coordinada entre redes neuronales.

 Tal vez uno de los datos que más sorprenden cuando leemos acerca de lo descubierto en este campo es que la zona del lóbulo frontal alcanza su madurez alrededor de los veinticinco años. Adele Diamond, una neurocientífica y profesora de la universidad de British Columbia, ha dedicado su carrera a estudiar el desarrollo de las funciones ejecutivas. A través de estudios prolongados en el tiempo ha podido mostrar cómo esta parte del cerebro madura a lo largo de la infancia y la adolescencia, impactando en la educación, la sociabilidad y el bienestar general de cada persona. Es por eso que muchas veces nos encontramos con adolescentes que a pesar de conocer cómo controlar sus impulsos y emociones, muchas veces no logran hacerlo, justamente porque todavía no está del todo desarrollada esa zona cerebral.

Adele Diamond.

Qué pasa cuando las funciones “no funcionan”

Algo acerca del papel que juega el lóbulo frontal en el comportamiento se sabe desde hace ya tiempo. En 1848 Phineas Gage, un estadounidense que trabajaba como obrero ferroviario, sufrió un accidente que hizo que un caño le lastimara la parte frontal del cerebro. Milagrosamente Phineas sobrevivió, pero empezó a comportarse de una manera completamente distinta: pasó de ser un hombre responsable y respetuoso a mostrarse impaciente, irreverente, cambiante. Desde entonces se empezó a investigar la relación entre esta parte del cerebro y el comportamiento, la capacidad de atención, de planificación, del control de los impulsos. 

No hace falta llegar a un caso tan extremo para observar síntomas de alguna alteración en esta región que afecta las funciones ejecutivas y, en consecuencia, el comportamiento. Cuando se estudia a las personas con déficit de atención, por ejemplo, se puede ver en las imágenes de resonancia, una actividad anormal en el cerebro

La buena noticia es que todas estas investigaciones abrieron un campo enorme de posibilidades para desarrollar intervenciones conductuales o farmacológicas que podrían colaborar en el tratamiento de estos desórdenes. En este sentido, el trabajo de Adele Diamond es enriquecedor porque hace hincapié en cómo se pueden entrenar las funciones ejecutivas, cómo se las puede ejercitar para mejorar el aprendizaje y la socialización desde la infancia. 

Una MasterClass para conocer a fondo las funciones ejecutivas

El próximo sábado 18 de mayo Wumbox ofrecerá una MasterClass a cargo de Adele Diamond donde abordará el tema de la Neurobiología de las funciones ejecutivas y sus implicancias clínicas. Si querés saber más acerca de este evento, podés hacerlo en nuestra cuenta de Instagram haciendo click aqui.