ver más

"Asesinos" al volante: la transgresión con la vida ajena y los problemas que esconde el punitivismo

Los muertos en incidentes son víctimas de imprudencia de otros. También hay fallas de infraestructura que se esconden. ¿Sirve el punitivismo ante personas transgresoras con la vida ajena?

Aceleración rápida. Frenos ABS; doble airbag. Todo seguro para quien maneja, pero con un problema: la osadía del conductor librada a su parecer. Seguro puertas adentro del auto; sin conciencia del daño que puede producir hacia afuera. La seguridad vial en Mendoza están en crisis por las muertas dramáticas que ocurren y los datos son elocuentes: la mayoría de esas muertes se producen por conducta antirreglamentaria. En su mayoría, son los conductores de autos los que provocan la muerte de otros. Velocidad, sobrepasos y consumo de alcohol son algunas de las características de esos accidentes o incidentes. En la provincia, este año hubo casi 80 muertes viales y detrás hay casi la misma cantidad de causas por "homicidio culposo". La cantidad de homicidios cometidos con armas de fuego es muchísimo menor (en todo 2023 fueron 61, por ejemplo) pero sonaría chocante decir que "los autos matan más que las armas de fuego". En los hechos es "real", en la interpretación social nadie compara a un conductor irresponsable con un asesino.

El abordaje posterior está crisis también. La muerte de un policía y un agente de tránsito de Godoy Cruz lo puso de relieve: el acusado venía alcoholizado y, por lo tanto, inhabilitado para manejar. La presión hizo que se calificara como “homicidio simple con dolo eventual”, una tipificación grave, pero que podría tener poco futuro. La interpretación es que el acusado debería saber y configurarse que al manejar alcoholizado y de manera imprudente podría matar; y aún así no se inhibió. En Mendoza, hubo otras condenas que buscaron ser “ejemplificadoras” al ponerle la misma calificación, pero la Suprema Corte las revirtió.

La diferencia es enorme porque de esa calificación depende la condena posterior y también la prisión preventiva. En la penitenciaría ha detenidas 9 personas por homicidio culposo. En los resultados se ve una máxima informal de Tribunales: dependiendo del abogado que puedas pagar; del tipo de defensa, si el acusado puede estar o no libre. 

Casi nadie va preso por incidentes de tránsito. Los ejemplos sobran. En 2012 un hombre condujo borracho, en contramano y sin luces por el Acceso Este. Chocó y mató a tres personas (Pedro Grigor, Marta Isabel Arena y Graciela Fornabaio). Fue condenado por homicidio culposo. Tamara Daiana López, Pablo Navarro Bermejo y Andrea Morales murieron atropellados por un conductor imprudente en la rotonda de Regalado Olguín y Champagnat, que terminó con una acusación liviana. 

Protesta por la muerte de tres personas en un incidente vial. 

La mayoría de las acusaciones graves iniciales, terminan con condenas suaves o caídas. Una sola condena por “homicidio con dolo eventual” fue confirmada. Se trata del chofer de Tur Bus que conducía el colectivo en la curva del yeso, en la ruta 7, y ocasionó la muerte de 19 personas.

Las otras dos tragedias que podrían haber terminado con condenas similares se extinguieron porque los responsables murieron en el incidente. Es lo que pasó con la tragedia de la ruta 7 en el Este, cuando un camionero ebrio condujo en contramano y chocó a un colectivo, ocasionado la muerte de 14 personas; y con la tragedia de la Cuesta de los Terneros, en San Rafael, donde murieron 15 personas.

Otra causa oculta: la mala infraestructura

En todos los casos hay una constante: el descontrol de las grandes vías de tránsito de Mendoza. Las rutas 7 y 40, para ser más precisos. En el Acceso Este el colapso es total y la alternativa para desviar el tránsito pesado está frenada. La llamada Variante Palmira entró en el abandono de obras nacionales. En el Acceso Sur, ruta 40, la situación es más aguda, pues se superponen la expansión urbana de Maipú y Luján con el aumento del tránsito pesado hacia Chile. Luján creció más del 40% en población y tiene un porcentaje similar más de viviendas. Maipú sumó más de 40 mil habitantes y la expansión urbana (cantidad de casas) creció cerca de un 50%. El tránsito en el Acceso Sur sufre ese impacto enorme, lo mismo que las vías alternativas. 

El Acceso Sur es el más saturado. 

En las zonas de dos carriles el estado de la ruta es muy malo y está colapsado. Se arman tapones en el ingreso y egreso de la triple vía y hay un sálvese quien pueda: sobrepasos irregulares, uso de las banquinas y, ahora, oscuridad total en algunas zonas. Luján y la Provincia tienen posiciones encontradas. Se ejecutar una inversión que ya supera los 100 mil millones de pesos para hacer la extensión del Metrotranvía. Es el servicio de transporte mejor valorado de la provincia, pero tiene poca capacidad de movilidad de personas. En paralelo la comuna pide que se extienda el triple carril para permitir más volumen de autos. Pero el intendente y los especialistas del Gobierno coinciden en que no es una salida de fondo agregar “infinitamente” carriles.

El Gobierno envió proyectos para agravar las sanciones para las personas que cometen infracciones viales, sumando matices a las leyes actuales. En paralelo hay un choque discursivo complejo. Mendoza está en contra de prohibir totalmente el consumo de alcohol para conducir, mientras sanciona con penas más duras a quienes se exceden. Es un mensaje complejo, en un mundo que simplifica. Mucho más para calibrar cuánto es poco o cuál es el límite permitido en un brindis, una fiesta, un encuentro o la visita a una bodega.

Más de la mitad de las muertes en incidentes viales se generó por “colisión entre vehículos”, seguido por los llamados “vuelcos o pérdida de dominio”. El combo hace que la conducción imprudente o antirreglamentaria sea la causa principal. No figuran allí “fallas mecánicas” o causas externas. La superposición de normas también ayuda a la confusión. El tránsito mezcla competencias municipales, provinciales y nacionales. Hay normas en los tres órdenes. También confluyen preventores, policías viales y hasta gendarmes. Mendoza lo sufre de manera particular por la cantidad de rutas nacionales que atraviesan zonas urbanas. La ley de tránsito nueva traslada el control a las municipalidades, salvo cuando hay accidentes graves. Aún no adhieren todas las comunas y algunas, como San Rafael, no lo harán por convicción propia. En el Gobierno querrían eliminar la policía vial, pero el contexto no ayuda. 

El punitivismo extremo no funciona porque es difícil de probar el dolo, es decir la "intención relativa" que hay en un conductor imprudente. Por ahora no parece ser un elemento disuasivo importante. Tampoco puede haber, como dicen en el gobierno y los municipios, “un policía por cada conductor” para controlar. Quizá el problema está en la confluencia de factores y uno en particular que es el más complejo de abordar.  Hay cierta osadía al manejar. Es el extremo más dramático del individualismo reinante. Una ridícula aventura que pone en juego la vida de los demás. Es una extraña tendencia a ser transgresor, pero poniendo en riesgo a otros.