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Inédito: empresarios adhieren a manifiesto para impulsar la economía del Gran Este de Mendoza

Se ha constituido una alianza de muchos emprendedores y empresarios (vitivinicolas, olivicolas, ganaderos, gastronómicos, del turismo) con los 6 municipios de la región.

No hay idea más poderosa que aquella idea a la cual le ha llegado el momento. Y así fue; más de 80 empresas del “gran Este” mendocino se integraron con referentes municipales y provinciales del ámbito estatal, contando con el asesoramiento académico de profesionales con probada trayectoria y elaboraron un Manifiesto que busca desde la reivindicación de una identidad histórica común, producir un impacto en la economía, producción, cultura, comercio y el turismo regional.

¿Por qué se juntaron?

“Pintar la aldea, para ser universal”, en medio de vertiginosos procesos de transformación social y productiva a nivel mundial, con la inteligente premisa, que para pensar y alcanzar el futuro todos sabemos que con el presente no alcanza. Por eso es tan importante caminar estratégicamente al desafío del mañana, y al bienvenido mundo global, valorando la zona específica desde dónde hemos partido. Pero entendiendo también, la enorme significación que adquiere en la agenda provincial, en los proyectos de gobiernos nacionales, en las articulaciones interprovinciales y con países vecinos, en las planificaciones de los entes multilaterales de créditos y en los organismos internacionales, los emprendimientos tendientes al desarrollo productivo – cultural de una unidad regional.

Por eso se específica: “el gran Este”; lejos de una expresión grandilocuente, sino porque también incluye en el esquema integrado al Departamento de Lavalle, cuya valores productivos e idiosincráticos, como su ordenamiento territorial, están mucho más cerca de identificarse con La Paz, Santa Rosa, Rivadavia, Junín y San Martín, que con los establecido por la organización administrativa – política que lo ubica en el Primer Distrito Electoral junto a Capital, Guaymallén y Las Heras. Teniendo en cuenta además la relevancia milenaria que tuvieron las 25 y más lagunas lavallinas (entre las que se destacan Guanacache y Rosario) que dieron vida al nacimiento de Mendoza desde su tiempo indio.

La sinergia entre lo regional y lo global

El Manifiesto resguarda la identidad zonal como portadora de una cultura propia, expresada en valores y normas, incorporados por sus miembros, y que a su vez conforma un sistema de relaciones constituido en torno a procesos económicos locales de generación de beneficios y riqueza. Esto quiere decir que la “región” se inscribe, simultáneamente, en un sistema de valores heredados y transmitidos, y en un sistema de iniciativas socio - económicas llevadas adelante por actores capaces de generar transformaciones productivas en mérito del bienestar general.

Por consiguiente, el desarrollo de las “regiones” supone procesos de generación de actores capaces de iniciativas. Esa “iniciativas localizadas”, frecuentemente ligadas a intereses privados, deberían ser también patrimonio de agentes emprendedores y empresarios que vuelquen su desarrollo en pos de una sociedad orientada a construir planes de desarrollos estratégicos y políticas de estado, coordinadas en conjunto con distintos estamentos e instituciones del estado municipal y provincial, procurando el tan anhelado desarrollo regional en base de una mejora social y cultural colectiva.

Todo nos indica que estamos pasando de la etapa de “confianza ciega” en la eficacia de los grandes proyectos “enlatados” (con las mismas recetas para todos) de nivel nacional a una nueva percepción del desarrollo que prioriza los resultados en términos de impacto sobre el hombre y su entorno. Esta primera constatación nos tiene que llevar a una aseveración categórica: “nunca se puede analizar un proceso de desarrollo local y regional sin referirlo a la sociedad global en la que está inscripto, pero tampoco debemos interpretar lo global como la mera suma de partes aisladas”.

Características aglutinantes

He aquí algunas notas sobre el “gran este” mendocino que enmarcan la región con comunes denominadores históricos y antropológicos insoslayables. La historia, geografía, cultura, economía, arquitectura, sistemas productivos, gastronomía, modas, el patrimonio tangible (escuelas, bodegas, plazas, empresas, comercios, industrias, hoteles, restaurantes, monumentos, clubes, iglesias) e intangible (mitos, leyendas, festividades, santos populares, canciones, costumbres, dichos y refranes), caminando aunados con el objetivo de brindar un valor agregado que pueda plasmarse en un relato que ayude en la estimulación del desarrollo cultural y productivo – económico de sus empresas y emprendedores.

¿Qué notas unen el “gran este”?

Los ríos y lagunas como el ordenador social, político y productivo de “gran este”. El sagrado legado del indio huarpe

Un límite físico y natural establecieron los ríos Mendoza y el Tunuyán. Ambos “topando” contra el Desaguadero y en las lagunas de Lavalle. Base de la línea de los primeros asentamientos huarpes. Serán estos los primeros habitantes y los fundadores del “gran este”.

Ese “gran este” será posteriormente la franja productiva aprovechada por los colonizadores para establecer la fundación de las primeras villas y encomiendas españolas. El ejemplo más claro, si bien no se han encontrado los títulos originales de los primeros repartos de tierras sobre el “gran este” mendocino, si poseemos las referencias concretas que posteriormente hicieron valer los directos descendientes de tales beneficios: la Merced Real del 17 de diciembre de 1578 extendida por el Gobernador del Reyno de Chile, Rodrigo de Quiroga López de Ulloa a Pedro Moyano Cornejo, uno de los españoles que llegó con Pedro del Castillo en 1561, ocupando en la pionera expedición que fundará Mendoza, el cargo de “Regidor” con funciones de policía y seguridad. Podríamos agregar, que fue parte de la inaugural gestión gubernativa española, recibiendo tierras en compensación de su acción colonizadora. Documento emitido un tiempo después que el español tomara posesión, “de hecho”, en la zona.

“Tierras que los huarpes / cuidaron con pasión / pero en una ocasión / Pedro Moyano Cornejo /con prepotencia, ‘canejo’ / novecientas leguas cuadradas / se adjudicó de una sola ‘oleada’, / para la triste desesperación / de ‘tuita’ la población”; dirá la copla popular del empírico poeta rivadaviense Ramón Vidal Pérez (1921 – 2009). Por lo tanto, podemos afirmar que “administrativamente” el actual “gran este” mendocino, tiene en el 17 de diciembre de 1578, la fecha oficial de inicio de la conquista española. Una especie de 12 de octubre para la zona de Rivadavia, Junín, San Martín, Santa Rosa, La Paz y Lavalle.

El inmediato “curato de Corocorto”, espacio físico que abarcará la extensa región esteña será otra prueba más de la centenaria vinculación común de entre los actuales departamentos.

El impulso colonial español

Todo ese desenvolvimiento colonial español: creación de villas, trazado de huellas y caminos, apertura de postas, nacimiento del “correo” oficial, construcción de plazas e iglesias, las primeras “tomas” hídricas para generar un mejor aprovechamiento del agua, deparará que, en torno a esos espacios urbanizados y oasis productivos, surjan las acciones que cambiarán la composición demográfica del “gran este”. Así entonces se multiplicarán los alfalfares, saladeros, tambos, corrales, las primeras bodegas vitivinícolas y sus derivados, los emprendimientos olivícolas y aceiteros, las muy incipientes industrias de conservas y embutidos, las jabonerías, el aprovechamiento de la miel. Paralelamente, nacerán además la amplia dimensión de los oficios laborales: curtidores, pulperos, domadores, arrieros, tejedoras, baqueanos, carpinteros, etc.

El comienzo criollo del siglo XIX y la posterior llegada de los inmigrantes

El tiempo criollo independiente ira definiendo los espacios dando lugar al nacimiento de los departamentos modernos del este. Tengamos en cuenta que la actual organización política de Mendoza es relativamente reciente, en comparación de los siglos compartidos como espacio común desde las épocas nativas, coloniales y criollas. Por ejemplo: Rivadavia y Santa Rosa nacerán en 1884, cuando se separen del gran departamento que componían con Junín. Sobre estos nuevos departamentos criollos llegarán las familias de inmigrantes, el telégrafo, el ferrocarril, la organización del agua, el crecimiento del negocio importador y exportador, el despegue de la industria vitivinícola, las futuras rutas, los adelantos científicos y académicos, etc.

La impronta sanmartiniana

Un sesgo distintivo indiscutido del este mendocino será el tránsito gubernamental de José de San Martín en Mendoza, pero sobre todo su estadía en La Tebaida de la Villa de Los Barriales, y con ello, la construcción de canales y el nuevo ordenamiento territorial que extenderá considerablemente las zonas productivas, lo que reforzará el cambio de la matriz cultural y productiva de la región para siempre, estableciendo notoriamente el paso de San Martín por el este provincial, un antes y un después.

Estos serán solo algunas de las, escuetamente sintetizadas, notas que demuestran el histórico lazo que une a los departamentos del “gran este”. Que como el Manifiesto sostiene: “Se trata de un patrimonio mestizo de mosaico, donde cada uno de los aportes es importante, como algo valioso. De este modo se ha construido un patrimonio único, fundamento de la propuesta que tenemos para convocar, con orgullo, a los turistas de todo el mundo”. (En la ciudad de Junín, antigua posta de El Retamo, 8 de febrero de 2024).