ver más

Mercurio a la vista, desechos y abandono: la peligrosa realidad de una fábrica abandonada en Luján

En las piletas donde se hacían los procesos químicos hay restos de una sustancia plateada y brillante similar al mercurio. La historia de la fábrica de lavandina, la causa judicial y los peligros.

Hace 14 años, encontraron mercurio en el agua que entraba a las plantas potabilizadoras Benegas y Alto Godoy. Esto obligó a las autoridades a cortar el suministro del servicio a 300 mil mendocinos. Todas las pruebas señalaron a la empresa de la lavandina Keghart SA como la responsable del derrame de mercurio y esta teoría fue ratificada meses más tarde por los empleados, cuando denunciaron que los obligaban a tirar los residuos tóxicos en un pozo y en un colector cloacal. 

La empresa fue clausurada, se fue a la quiebra y desde ese entonces, las instalaciones de Keghart en Luján de Cuyo están abandonadas. Entonces, ¿qué pasó con los pasivos ambientales de mercurio que se encontraron hace más de una década en el predio de 8 hectáreas?

MDZ recorrió la fábrica abandonada de Carrodilla ubicada entre las calles Besares, Matheu, Cubillos y el canal Cacique Guaymallén. Desde las principales vías de circulación los siete edificios de Keghart que quedan en pie pasan desapercibidos. El único acceso vehicular es por la calle Casale a unos 300 metros de Besares. 

Así está hoy la fábrica abandonada

Durante décadas, unos 50 empleados elaboraron soda cáustica, ácido clorhídrico e hipoclorito de sodio  en el predio que antes había funcionado como una fábrica de plástico. En el proceso de elaboración utilizaban mercurio y los posibles vestigios están hasta hoy en el lugar.

Según pudo confirmar MDZ, en el suelo de lo que era un edificio de dos plantas -ahora solo quedan tres paredes- hay un líquido plateado y brillante con características muy similares a las del mercurio. En algunas partes hay pequeños charcos, en otras el líquido se asoma debajo de la tierra seca y otras, docenas de perlitas plateadas brillan como pequeños adornos de navidad.

El edificio tenía dos plantas y en el interior estaban las piletas que tenían mercurio. (Marcos Garcia/MDZ)

Al lado hay unos silos que contenían sal y un tanque de ácido clorhídrico que se desfondó cuando la fábrica todavía estaba funcionando. El predio está deñado por el paso del tiempo y la huella del hombre. Hierros retorcidos se mezclan con algunos juguetes abandonados, chapas y algunas plantas silvestres que empiezan a ganar terreno. 

El tanque de ácido clorhídrico desfondado. (Marcos Garcia/MDZ)

Unos metros más al norte hay más galpones, en uno aparentemente funcionaba el laboratorio, y a mitad del predio más cerca del canal Cacique Guaymallén se encuentra un pozo con una sustancia viscosa y negra en la superficie. Este pozo es señalado por antiguos empleados como el lugar donde se desechaban los residuos tóxicos.

El pozo donde se habrían arrojado los residuos tóxicos de la fábrica. (Marcos Garcia/MDZ)

La mitad sur del predio está unida por una suerte de entramado de hijuelas que desembocan en el canal Cacique Guaymallén. Al otro lado del cauce están trabajando los camiones y se ven los materiales de la futura traza del Metrotranvía.

El último edificio está abandonado desde antes, porque eran los hornos de la antigua fábrica de plástico. En su interior ahora hay docenas de bolsones son desechos sólidos que aparentemente tienen un alto grado contaminante por las siglas que identifican el material.

Los bolsones con desechos sólidos. (Marcos Garcia/MDZ)

Cómo se usaba el mercurio

En el edificio donde se ven los supuestos restos de mercurio sobre la superficie había unas 11 piletas de 1 metro de ancho por 15 metros de largo. En cada pileta se colocaba un capa de mercurio líquido y agua con sal, luego se le aplicaba electricidad. 

En el proceso, el mercurio hacía amalgama con el sodio, separaba el sodio de la sal y salía el cloro en estado gaseoso. Al cloro se le hacían otros procesos y a partir de ahí se elaboraba ácido clorhídrico, lavandina y soda cáustica, entre otros elementos. 

La entrada a uno de los edificios del predio. (Marcos Garcia/MDZ)

Según el testimonio de exempleados, las máquinas eran viejas y recicladas porque eran heredadas de la fábrica de plástico. Las celdas electrolíticas perdían mercurio y goteaba metal pesado desde el segundo piso que se recuperaba con una gran aspiradora.

Un poco de historia de la fábrica abandonada

En 2010, Obras Sanitarias detectó mercurio en el agua cruda que ingresaba a las plantas potabilizadores de Benegas y Alto Godoy. Como medida preventiva, las autoridades cortaron el suministro de agua potable a más de 300 mil usuarios de Godoy Cruz y Ciudad. Muchos recuerdan el caos y una especie de psicosis que se generó entre los vecinos que fueron a comprar en masa agua mineral a los supermercados de la zona y dejaron las góndolas vacías. 

El predio está abandonado hace 15 años. (Marcos Garcia/MDZ)

Después de algunas investigaciones, la Secretaría de Ambiente identificó el colector cloacal contaminado con mercurio y presentó una denuncia penal contra Keghart. El caso quedó en manos de la fiscal Claudia Ríos. Los peritos determinaron que la cantidad de mercurio no presentaba un riesgo para la salud de las personas y la causa quedó archivada. 

Meses más tarde, se presentaron en la Comisión de Ambiente de la Legislatura y contaron en primera persona lo que pasaba en la fábrica de Luján de Cuyo. Los trabajadores aseguraron que los directivos los obligaban a tirar los desechos se tiraban en un pozo de unos 200 metros impermeabilizado con un nylon y que después esos líquidos se bombeaban a un pozo séptico durante la noche o los días feriados.

La entrada al predio por calle Casale. (Marcos Garcia/MDZ)

En ese momento, se ordenó la clausura del predio, la remediación de los pasivos y la relocalización de la fábrica. Pero Keghart se va a concurso de acreedores y luego a la quiebra. La mayoría de los empleados pasan a trabajar al municipio. Después, la fábrica es comprada en el remate por un grupo de empresarios, que según trascendidos, tenían intenciones de montar un patio de comidas similar a Planta Uno pero retiraron el proyecto cuando encontraron el pasivo ambiental.

El interior del antiguo laboratorio. (Marcos Garcia/MDZ)

MDZ consultó sobre el estado de la fábrica Keghart a los organismos que estuvieron involucrados hace más de una década en la investigación. Por el ahora, desde Municipalidad de Luján de Cuyo y la Dirección de Protección Ambiental no dieron detalles del caso. Desde la DPA indicaron que esperarán las determinaciones de la Justicia.

Nueva investigación

En agosto de este año, un incendio en la fábrica abandonada de lavandina puso el foco nuevamente en la contaminación en la zona. Un vecino denunció que había fuego y la Justicia ordenó un operativo con bomberos voluntarios de Luján de Cuyo, policías, drones y personal de Defensa Civil. 

Los viejos silos de la fábrica abandonada. (Marcos Garcia/MDZ)

Los pesquisas determinaron zonas rojas y tomaron muestras de distintos puntos del predio que se enviaron a la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Cuyo para su posterior análisis. 

Después del operativo, el jefe de la Unidad Fiscal de Delitos contra el Medio Ambiente, Sebastián Capizzi, citó a declarar a todas los antiguos dueños de Keghart y a los actuales propietarios del predio. En la lista figuran las herederas de Juan Carlos Messina, Santiago Laugero, Omar Fernández, Sociedad Anónima del Aconcagua, Agustín Rossi y Gabriel Bertona. Según informaron desde la fiscalía, en los próximos días se conocerán novedades del hecho.

Peligros para la salud 

Según la Organización Mundial de la Salud, la intoxicación con mercurio puede causar daños en el sistema nervioso, digestivo e inmunitario, también en los pulmones, los riñones, la piel y los ojos. La inhalación o la ingestión de distintos compuestos de mercurio o la exposición cutánea a ellos puede provocar trastornos neurológicos y del comportamiento, causando síntomas como temblores, insomnio, pérdida de memoria, efectos neuromusculares, cefalea y disfunciones cognitivas y motoras. 

Según especialistas, una vez que el mercurio ingresa al ambiente como contaminante, es sumamente nocivo, dada su persistencia, movilidad -en la atmósfera puede alcanzar largas distancias-, capacidad para formar compuestos orgánicos, acumulación en los seres vivos y biomagnificación -aumenta la concentración a medida que se asciende en la cadena trófica- por lo que altera el equilibrio ecológico y genera graves problemas de salud pública.

En el predio hay partes con una sustancia oscura y viscosa. (Marcos Garcia/MDZ)