ver más

Cómo influye en los niños el tiempo frente a las pantallas en el aprendizaje

La cantidad de horas que durante el día los menores pasan frente a dispositivos electrónicos preocupa a padres y docentes.

La pregunta atraviesa a todos las madres y los padres. Miramos a las chicas y chicos pasar horas frente a las pantallas, y la preocupación se instala: ¿cómo afecta a su desarrollo cognitivo y emocional? Muchos opinan que les hace mal, otros opinan lo contrario y aducen que no podemos evitar algo que llegó para quedarse. ¿Qué dicen los estudios científicos al respecto? ¿Cómo podemos entrenarlos en un uso responsable de las pantallas?

Pantallas niñeras

Argentina ocupa el quinto puesto entre los países que pasan más tiempo en promedio frente a las pantallas. Según un reporte realizado por ElectronicsHub pasamos más del 51,8% de nuestro tiempo del día frente a una pantalla. Esto equivale a 12 horas por día. Si sólo observamos a los niños, según una encuesta de Parents Toghether, después de la pandemia los niños y niñas de todo el mundo empezaron a usar 500 veces más de tiempo que antes los dispositivos electrónicos, llegando a pasar más de 6 horas frente a las pantallas

La pregunta atraviesa a todos las madres y los padres, miramos a las chicas y chicos pasar horas frente a las pantallas, y la preocupación se instala.

Muchos suponemos que este hábito relativamente nuevo puede tener consecuencias sobre los niños, sobre su desarrollo cognitivo, emocional y físico. Los estudios que existen al respecto muestran resultados variados. Por un lado encontramos por ejemplo el estudio sobre el Desarrollo Cognitivo del Cerebro Adolescente (ABCD por sus siglas en inglés), llevado adelante por el Oxford Internet Institute (OII)  sostiene que no hay evidencia de que el tiempo frente a las pantallas afecte el desarrollo o la salud de los adolescentes.

Por el otro lado, están estudios como el de Angela Webb, investigadora de Brigham Young University, que sostienen que el tiempo que los niños pasan frente a las pantallas efectivamente afecta su desarrollo cognitivo, emocional y social. Este estudio sostiene que el uso excesivo de los dispositivos electrónicos podría afectar en los niños y niñas la capacidad de regular las emociones, de sostener la atención, y de relacionarse con otros. 

Entre prohibir y permitir todo: enseñar un uso consciente

En su libro "Un ratito más" Maritchu Seitún y Sofía Chas señalan que las pantallas son una herramienta y que, como tales, hay que enseñar a los chicos a usarlas. A diferencia de la bicicleta, de los bloques para armar o de los juegos de mesa que no son adictivos, las tablets, los teléfonos sí lo son. Estos nuevos dispositivos personales, a diferencia de la televisión, son de uso individual, aíslan a quien lo utiliza (la televisión en cambio la podemos mirar en familia, en grupo). Por eso, dicen ellas, hay que hacer un trabajo y ritualizar el uso de la pantalla, es decir, determinar un momento de uso y un para qué.  

Una propuesta interesante del estudio de Angela Webb es la de hacer un buen uso del tiempo en pantallas incorporando herramientas como el mindfulness, es decir, estando atentos, poniendo el foco y siendo conscientes de qué estamos viendo y cuánto tiempo le estamos dedicando a esto que está influyendo en nuestras vidas. 

Los estudios que existen al respecto muestran resultados variados.

El ritmo vertiginoso de la vida nos impide detenernos a pensar y elegir que queremos ver o queremos que vean nuestros hijos e hijas. Suele suceder que, de repente, nos damos cuenta que nuestros hijos han pasado más tiempo del que quisiéramos mirando videos en Youtube o navegando en Internet sin que sepamos realmente qué está viendo o a qué está jugando. A veces nos enteramos por otras madres o padres –que comparten la experiencia que tuvieron con su hijo jugando tal o cual juego y lo que provocó en su comportamiento– que nuestro hijo también juega ese juego que parece inofensivo.

Hay mucho por aprender y por hacer. Requiere tiempo, dedicación y esfuerzo, pero cuanto más informados estemos acerca de lo que se puede consumir a través de los medios digitales y acerca de los medios que tenemos para controlar el acceso a redes y sitios de Internet, tanto más podremos ayudar a las chicas y chicos a tener una experiencia enriquecedora de esta enorme fuente de información y aprendizaje que puede ser la red. Es importante que dediquemos también un tiempo a hablar con los chicos y chicas, aún desde edades tempranas, para explicar cuáles son los peligros que pueden encontrar online. 

Cuestión de tiempo y de contenido 

Es tanto una cuestión de tiempo, como una cuestión de contenidos. La Sociedad Argentina de Pediatría señala que: 

  • Antes de los 2 años de edad se desaconseja la exposición a todo tipo de pantallas, debido a la inmadurez del sistema nervioso. 
  • Entre los 2 y los 5 años se recomienda una hora y media de pantallas como máximo y que un adulto los acompañe para que los niños puedan decodificar los estímulos. 
  • Entre los 5 y los 12 años se recomienda que el uso de pantallas para entretenerse no exceda la hora y media preferentemente con compañía adulta. 
  • A partir de los 12 años no hay una indicación de tiempo máximo, pero sí se hace hincapié en la compañía y la ayuda para decodificar mensajes 

La sociedad Argentina de Pediatría aclara que estos límites fueron establecidos para el uso con fines de entretenimiento únicamente, es decir que deja afuera lo que podría ser el uso educativo (como clases por zoom o video). Además estas recomendaciones van de la mano de otras que incluyen el buen descanso (que es clave para el desarrollo de los niños y niñas), la buena alimentación y la actividad física. 

Cuando los niños y niñas tienen menos de dos años de edad y están conociendo el mundo a través de sus sentidos, pueden no comprender lo que ven en las pantallas o tener dificultades para relacionarlo con el mundo. Esto puede afectar su desarrollo cognitivo y del lenguaje. Llegando a los cinco años, dice la guía elaborada por la Sociedad de Pediatría Argentina, los niños y niñas suelen tener acceso a dispositivos y pueden navegar por Internet, siendo el principal riesgo la exposición a contenidos inapropiados para su edad o a su propia privacidad, por eso es que se recomienda vigilar el uso que hacen de las pantallas. Cuando son adolescentes y ya manejan con independencia lo que ven, juegan y comparten, los adultos podemos acompañarlos hablando acerca de la privacidad, del cyberbullying o grooming, de retos o juegos peligrosos. 

Cuando los niños y niñas tienen menos de dos años de edad y están conociendo el mundo a través de sus sentidos.

Algunas recomendaciones para poner en práctica

El uso de los dispositivos depende mucho de las costumbres de cada familia, y siempre es bueno poner límites que se puedan cumplir. A veces la tarea de reducir el tiempo frente a las pantallas puede parecer imposible, pero podemos arrancar con pequeños cambios diarios. 

  • Reflexionar acerca de cuándo y cómo vamos a entregar un celular o dispositivo personal. En lugar de darle un dispositivo al niño para que lo tenga encima todo el tiempo, se le puede dar uno pero con la condición de que quede en la casa. De esta forma podrá chatear con los amigos, pero supervisado por un adulto.  
  • Establecer reglas para el uso: “no vale encerrarse en el cuarto con el celular”, establecer horarios de uso y tiempos máximos. Es recomendable no usar las pantallas de noche ya que afectan el sueño. Que no sean ellos quienes cargan el dispositivo, sino un adulto. 
  • Cuanto más pequeños sean los niños y niñas más importante es controlar el uso que hacen de las pantallas. Usar aplicaciones o programas de control parental para limitar el tiempo y el acceso a contenidos. Existen varias apps para esto, y Android y Apple tienen sus modos de control parental. 
  • Modelar el uso de los dispositivos. Como madres y padres somos un ejemplo cotidiano para los niños y niñas. Demos lugar a las conversaciones sin dispositivos cerca que nos distraigan, establezcámosnos límites a nosotros mismos (podemos definir un horario sin teléfono). 
  • Investigar sobre los contenidos, juegos, videos, que son tendencia, averiguar si podrían ser nocivos, o representan algún peligro. 
  • Proponer un uso positivo de la tecnología mostrando contenidos y plataformas que sirvan para potenciar la creatividad, el aprendizaje, la investigación, etc. 

Wumbox es una plataforma de aprendizaje adaptativo para niños y niñas de 4 a 14 años que propone actividades interactivas, videos, material para imprimir y muchos recursos para terapeutas del desarrollo y del aprendizaje. Todos los contenidos están trabajados para fomentar el pensamiento creativo y lógico, y son presentados con distintos niveles de dificultad según la edad a la que estén destinados. Si querés saber más acerca de Wumbox.

Te invitamos a seguirnos en nuestro Instagram.