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Por un futuro justo: la universidad pública como bastión de equidad social

El Gobierno de Javier Milei vivió unos días turbulentos atravesados por el conflicto de las universidades y el presupuesto para la educación pública.
La educación pública en Argentina es uno de los logros más significativos de nuestro sistema democrático. Foto: Juan Mateo Aberastain Zubimendi / MDZ.
La educación pública en Argentina es uno de los logros más significativos de nuestro sistema democrático. Foto: Juan Mateo Aberastain Zubimendi / MDZ.

Como profesora universitaria, considero que la educación pública en Argentina es uno de los logros más significativos de nuestro sistema democrático. La universidad pública no solo es un espacio de formación académica, sino también un bastión de equidad social y movilidad, siendo un espacio de pensamiento y reflexión. En un país donde las desigualdades son palpables, la posibilidad de acceder a una educación gratuita y de calidad transforma vidas y, a su vez, la sociedad en su conjunto.

Formamos profesionales que no solo deben dominar sus disciplinas, sino también ser agentes de cambio en sus comunidades. Es en el aula dónde se construye el futuro de nuestra nación, donde se desarrollan nuevas ideas y se plantean soluciones a los problemas que enfrentamos como sociedad.

Una educación gratuita y de calidad transforma vidas. Foto: MDZ.

Además, la universidad es un lugar donde se promueve la diversidad. Recibimos estudiantes de diferentes orígenes, trayectorias y contextos sociales, lo que enriquece nuestra experiencia educativa. Esta pluralidad es esencial para generar un ambiente de aprendizaje inclusivo, donde se fomente el respeto y la comprensión mutua.

Sin embargo, este noble objetivo se ve amenazado por la precarización de las condiciones laborales. Los salarios de los profesores y del personal no docente en las universidades públicas son, en muchos casos, paupérrimos y muchos profesores dan clases sin recibir contraprestación alguna. 

La falta de inversión en la educación superior nos lleva a una situación crítica: muchos de nosotros nos encontramos lidiando con la presión de la inflación y el costo de vida, lo que compromete nuestra calidad de vida, pero por el amor a la docencia y devolver lo que la sociedad nos ha brindado, seguimos dando clases, por ser nuestra prioridad.

La falta de inversión en la educación superior nos lleva a una situación crítica. Foto: MDZ.

La educación es un derecho humano fundamental y debe ser considerada una prioridad por parte del Estado. No podemos subestimar el impacto que tiene una educación de calidad en el futuro de nuestros estudiantes y, por ende, en el futuro del país. Invertir en educación es invertir en desarrollo, en salud, en cultura y en bienestar social.

La educación superior no es un gasto; es una inversión que rinde frutos a largo plazo. Necesitamos que nuestras autoridades reconozcan este principio y actúen en consecuencia, asegurando la estabilidad y el sustento para quienes nos dedicamos a enseñar y a investigar.

Es esencial que, como sociedad, nos unamos para luchar por la defensa y el fortalecimiento de nuestras universidades públicas. Solo así podremos garantizar que continúen siendo espacios de inclusión, conocimiento y transformación social. La educación es un derecho, y nuestra misión es seguir promoviendo su acceso para todos, independientemente de su situación económica. En este proceso, cada uno de nosotros tiene un rol fundamental y no se debe politizar para beneficio de unos pocos porque le quita importancia a una lucha digna.

La universidad pública no es solo el futuro de nuestros estudiantes; es el futuro de la nación. ¡Defendámosla con firmeza y convicción!

María Alejandra Muchart.

* María Alejandra Muchart. Abogada. Magister. Presidente Partido Demócrata Cristiano- CABA.