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Las elecciones y Don Orione

Falta poco mas de 1 mes para las elecciones presidenciales y debemos pensar lo mejor para nuestros hijos, intentar al menos un país con un poco de futuro para ellos. Pensar en aquellos hombres misericordiosos, que pensaron en el prójimo antes que en ellos.

Cuentan que, durante la segunda estadía de Don Orione en la Argentina, aquélla durante la cual se creó el Banco Central (1935), el santo de la Providencia, además de fundar “cottolengos” y predicar el amor de Dios entre los pobres, dejó para nuestro país
algunas profecías, entre las que se encuentra la famosa quema de la Curia Arzobispal de Buenos Aires (cosa que sucedería en el ’55). Pero no sería la única.

Además de profetizar que en Argentina correrían “ríos de sangre” y tendría un presidente judío, llegó a decir, el 25 de julio de 1936 que “el comunismo tiranizará Argentina… los argentinos son buenos de corazón, pero presuntuosos, pagados de sí mismos y flojos, incluido el clero”. Y no se equivocaba en ninguna (con perdón del propio gremio). Pues bien, el comunismo no llegó a tiranizarnos como en Rusia, pero sí intentó coparnos en los ’70; luego vendrá Malvinas (jamás olvidada) con toda la política de post-guerra para adoctrinarnos y amansarnos desde el exterior. Y con todo, la bendita democracia, esa con que la que ni se come, ni se cura ni se educa.

Don Orione.

Pero para quienes somos católicos -o al menos intentamos seguir las enseñanzas del Buen Jesús - sabemos que no todo es igual ni “nada es mejor” como decía Discepolín, sino que, al elegir a un candidato, hay principios que no se pueden negociar:
el respeto por la familia basada en el matrimonio entre hombre y mujer, la defensa de la vida humana desde su concepción hasta su término natural y los derechos de los padres a la educación de sus hijos.

Esto es el mínimun. Y, si entre los candidatos ninguno estuviera de acuerdo con ellos habría que descartar ir a votar o, si se quiere, votar el que tenga algún grado de bondad respecto de los otros; o votar en blanco o impugnado.

Ante las actuales circunstancias electorales, ha surgido uno que, aprovechando el hastío causado por el progresismo de izquierda, parece haber llenado el vacío caudillista al que, por vocación, estamos inclinados los argentinos. Alguien que si bien repudia las
imposiciones estatales, no lo hace por los motivos que un cristiano lo haría. Un católico que coquetea con el judaísmo, despotrica de un Papa por cuestiones políticas y desconoce lo que significa la verdadera justicia social, llevando el liberalismo hasta sus
últimas consecuencias.

Pero, a pesar de todo, respeta los principios no negociables, cosa que los otros, también “católicos”, no. ¿Qué significa todo esto? Que quizás debiéramos volver a enseñar la verdadera doctrina social de la Iglesia; no sea cosa que algún día se cumplan todas las profecías de Don Orione.

Padre Javier Olivera Ravasi.

* P. Javier Olivera Ravasi, Sacerdote de la Iglesia Católica.