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En 13 años (o antes), Argentina se quedará sin bosque nativo

Mientras las altas temperaturas se hacen evidentes en el mundo; la tala descontrolada permite el avance del calentamiento global

Alguien de El Chaco denuncia en Twitter que por su casa pasan a diario camiones con acoplado cargados de árboles talados. Otra persona muestra como la nieve se derrite en un centro de esquí, en pleno invierno. Habituados a pensar dentro de las burbujas de intereses individuales, un hecho no tiene relación con otro. Pero sí. Si algo podría amortiguar el avance del calentamiento global y el consecuente cambio climático, sería la existencia de más árboles en el planeta. Por el contrario, el Amazonas ya ha perdido más de un tercio de su superficie y en Argentina se avizora el fin del bosque nativo en 13 años, o menos.

Solo en la primera mitad de 2023 Greenpeace detectó que en el norte argentino se deforestaron 51.600 hectáreas, que equivale a dos veces y media la superficie de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Este número implica un incremento del 25% en relación con el mismo período del año pasado. El coordinador de la campaña Bosques de la organización ecologista internacional, asegura que “en Santiago del Estero el gobierno viola la Ley Nacional de Bosques al autorizar desmontes para ganadería donde no está permitido. Mientras que en Chaco la justicia provincial suspendió los desmontes a fines de 2020, pero las topadoras avanzan cada vez más. El gobierno controla poco y es evidente que las multas no son suficientes para terminar con este ecocidio”.

Si hay cada vez menos vegetación se dificulta la absorción del dióxido de carbono de la atmósfera. Ese carbono y otros gases de efecto invernadero, emitidos por el ser humano, son los responsables del calentamiento global. Aunque hasta hace poco había quienes negaban la gravedad de esta catástrofe, hoy es una realidad perceptible: picos de altas temperaturas en el verano del hemisferio norte y olas de calor intenso en el hemisferio sur, aún en zonas donde era habitual que hiciera más frío en invierno. 

Proyección de la deforestación

En la eco región Chaco Seco el desmonte es monitoreado por una red de organizaciones. / Fuente: Monitoreo de desforestación en el Chaco Seco.

Desde el sector científico, el Conicet —a través del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla)— monitorea el paulatino retroceso de los glaciares en la cordillera. A la par, organizaciones de la sociedad civil demuestran el avance de la deforestación, aún en zonas donde la tala es ilegal. Existen leyes nacionales y provinciales que prohíben el avance de la deforestación; pero aún así continúa día y noche el desmonte de bosque nativo.

El principal objetivo del desmonte es ampliar el área agrícola, para el cultivo de soja. / Foto: Greenpeace

Según el informe sobre la evaluación de la desertificación en Argentina; del Proyecto LADA, que financia la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) “en los últimos 75 años ha disminuido el 66% de la superficie forestal natural, por la sobreexplotación para la producción de madera, leña o carbón, el sobrepastoreo y la expansión de la frontera agropecuaria e incendios”. De continuar el ritmo de deforestación de los últimos años “este valioso recurso estará perdido en el año 2036”. Pero como el desmonte se viene acelerando, también es probable que ese plazo termine antes.