Devaluación: el doble efecto para el turismo y la reacción en Chile, Brasil y Uruguay
Una vez más Argentina fue noticia en distintos países del mundo, sobre todo en Latinoamérica, por el efecto económico que generó el triunfo de Javier Milei en las últimas elecciones y que lo enalzan como el candidato más votado de cara a las elecciones generales que definirán al próximo presidente de la Nación. Referentes del "turismo económico" de Chile, Uruguay y Brasil analizaron la situación y destacaron distintos aspectos que les juegan a favor y en contra tras la devaluación.
El hecho de que el dólar paralelo haya roto la barrera de los $700 y durante la semana haya coqueteado con los $800, sumado a la devaluación del 22% llevada adelante por el Gobierno nacional, no iba a ser algo que los países limítrofes dejaran pasar tan fácilmente. Tanto chilenos, como uruguayos y brasileños, que durante el año visitaron distintas ciudades de Argentina como Mendoza, Buenos Aires o Entre Ríos por ser las ciudades fronterizas para comprar más barato, analizan que hay cuestiones que les juegan a favor y en contra al agravarse la situación económica de Argentina.
En primer lugar, distintos expertos de Chile indicaron que las cotizaciones del dólar blue en Argentina se acercan a la paridad con el peso chileno, que en esta semana opera cerca de los $860 por dólar. Como cada día, los argentinos necesitan más pesos para poder comprar dólares y en el país trasandino aseguran que los primeros impactos de estas medidas de devaluación se ven reflejadas tanto en el turismo como en el comercio. El primer reflejo, según marcaron distintos economistas chilenos a MDZ, se verá en los próximos meses: "No va a venir ningún argentino a las playas chilenas, en cambio, nosotros vamos a ir a llenar Mendoza, Buenos Aires, Córdoba, todas las ciudades que son atractivas turísticamente", coincidieron al unísono.
En ese sentido, hay una balanza que empeora para el sector chileno debido a que, por ejemplo, para un mendocino que cada verano visita Reñaca, Viña del Mar o La Serena, en esta ocasión será casi lo mismo ir al vecino país que visitar otras ciudades del mundo aún más lujosas y más lejanas.
En un efecto contrario, el panorama que se verá apenas lo permita el Paso Cristo Redentor, es el de la invasión del ciudadano chileno a Mendoza y a otras ciudades limítrofes producto de la enorme devaluación que es conveniente para que los mismos obtengan productos cada vez más baratos al tipo de cambio. Si bien la frontera se encuentra cerrada en este fin de semana, en el anterior hubo una enorme cantidad de visitas a supermercados y mayoristas mendocinos. MDZ pudo confirmar durante la semana que desde septiembre volverán los viajes de "tours de compras" con una modalidad que sorprendió por la masividad de chilenos que vinieron a la provincia desde marzo hasta mayo a hacer compras de todo tipo. "El momento de ir a Argentina a comprar cosas es ahora, también para el chileno sería favorable alguna que otra inversión a raíz del mal momento económico", dijeron economistas trasandinos a MDZ.
Algo similar explicaron que ocurrirá en países como Brasil y Uruguay, que no advirtieron el riesgo turístico pero sí la invasión, sobre todo uruguaya, a las ciudades limítrofes como Gualeguaychú que durante este año también tuvieron un aluvión de extranjeros con el plus de que los mismos terminaron buscando hasta viviendas para poder asentarse cerca de la frontera.
Estos dos factores fueron analizados, desde el exterior, como "positivos" para el turismo argentino y allí el panorama se abre nuevamente: por un lado Argentina tendrá visitas extranjeras en demasía si es que el fenómeno se repite en el futuro inmediato, pero por otro tendrá a un turismo interno apagado, golpeado económicamente y que ya desde este fin de semana largo de agosto mostró que se verá poco movimiento en las ciudades que fueron de las más visitadas durante todo el año.
La situación no es nueva, de hecho, en Mendoza ir a una bodega para un extranjero es cosa fácil, un plan asegurado. Para el mendocino es un lujo que quizás puede darse una o dos veces al año. Mientras el país sufre, afuera aprovechan.