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Cuándo y por qué se celebra el Día del Niño

El Día del Niño es una de las principales celebraciones del año, con un fuerte trasfondo comercial y tradición con un fuerte arraigo cultural.

El Día del Niño, junto con el del Padre y el de la Madre, es una de las celebraciones que generan mayor expectativa en el año. El mismo, se festeja cada tercer domingo de agosto y suele entregarse un regalo a los niños de cada familia.

Antiguamente, el Día del Niño se celebraba el primer domingo de agosto, pero las necesidades del mercado lo fueron modificando. A partir de 2003, la celebración se dispuso para el segundo domingo, pasándose al tercero a partir de 2013.

El fin de la celebración es la concientización sobre los problemas y realidades de los niños, según la disposición de la Organización de las Naciones Unidas para la instauración del Día del Niño a nivel mundial. La diferencia entre dicha proclama y la tradición argentina es que se celebra el 20 de noviembre desde 1954, mientras que en nuestro país se estableció una fecha distinta que, este año, se celebrará el domingo 20 de agosto.

La celebración del Día del Niño en Argentina

En el Día del Niño, como en el Día del Padre o el de la Madre, se genera una gran movilidad comercial en torno a él, aunque los ojos están principalmente puestos en el mercado del juguete. En ese sentido, fue la Cámara Argentina de la Industria del Juguete la que terminó estableciendo la festividad desde 1958 y la que fue postergando su celebración acorde a las necesidades del mercado.

Tradicionalmente, en el Día del Niño se suele regalar un juguete a cada uno de los niños de la familia.
(Foto: Maximiliano Ríos/MDZ)

Además, como si en nuestro país no existiera la capacidad de inventar excusas para reunirse, la imposición del Día del Niño es una de tantas que termina con una celebración  familiar. Tanto es así que, en la práctica, muchas familias celebran este día como si se tratara del "día del hijo", terminando realmente en una nueva buena ocasión para justificar una reunión familiar, sin importar tanto si hay o no niños en la familia.