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Avellaneda, shopping o feria: dónde conviene comprar ropa y por qué

Por la crisis, crece la tendencia de los minoristas por comprar ropa mayorista. Ventajas y desventajas de este tipo de consumo.
Cada vez más minoristas se vuelcan por las compras mayoristas de ropa en Avellaneda Foto: Alejandro Guyot
Cada vez más minoristas se vuelcan por las compras mayoristas de ropa en Avellaneda Foto: Alejandro Guyot

En el barrio porteño de Flores funciona uno de los epicentros de venta de ropa mayorista más grandes del país. Aunque históricamente sólo comerciantes compraban ahí, la crisis económica que se agravó en los últimos años en la Argentina, el acceso a información a través de redes sociales y la pandemia marcaron un cambio en el consumo que llevó a cada vez más personas a a abandonar los shoppings y cadenas tradicionales de marcas de ropa para comprar ahí. 

En Avellaneda hay reglas. En general no se puede comprar de a una prenda, sino mínimo tres; hay grandes descuentos por pago en efectivo; no en todos los locales se puede probar y lo que se compra no tiene cambio o devolución. Sin embargo, los precios pueden costar hasta un 50% menos, entonces muchos eligen juntar una importante suma de dinero y hacer una compra grande de básicos como ropa interior, medias, jeans, remeras o abrigo. Por ejemplo, una familia que tiene más de dos o tres niños o niñas en edad escolar puede comprar con el criterio de unidades mínimas y amortizar. También muchos se juntan entre familiares o amigos para repartir el gasto. 

La mayor concentración de comercios está en las avenidas Avellaneda y Nazca y se extienden hasta la calle Joaquín V. Gonzalez. Además hay locales en calles aledañas y otros en Morón hasta Bacacay y desde Condarco hasta Mercedes. Los locales abren de lunes a sábado, por la mañana. Para comprar se sugiere ir en la semana ya qué hay menos cantidad de gente, sin embargo los sábados es el día que más movimiento hay.

MDZ recorrió Avellaneda y allí pueden conseguirse doce pares de medias por $1.500, jeans de hombre o mujer desde $12.000, remeras desde $3.500, sweaters desde $5.500, buzos oversize desde $6.000 y camperas de abrigo desde $13.000, entre otros productos. Pero, ¿realmente conviene comprar ahí? Depende de variables personales. 

En general, cuando se compra una prenda se venden mínimo tres. Es decir que se necesita el triple de dinero para comprar algo que quizá no es necesario en tanto volumen. Además no se puede probar, o sea qué hay riesgo de que el cliente descubra en su casa de que lo que compró no le queda bien y llegar hasta Avellaneda puede ser incómodo por distancia, extensión de la zona para encontrar los locales más recomendados y tiempo que insume.

En un shopping, en cambio, los precios se ven exorbitantemente por encima. Las cosas cuestan hasta un 100% más, pero los valores bajan considerablemente en las tiendas de outlets o vintage. Estos lugares ofrecen productos de temporadas anteriores. Por otro lado, existen en esos negocios y en los de lanzamientos una amplia variedad de ofertas, descuentos y promociones que reducen considerablemente el precio final de las cosas. También muchas cadenas ofrecen, todavía, cuotas sin interés. Tres o seis, según el caso.

Por ejemplo, en una marca de ropa de los shoppings Distrito Arcos o Algo Palermo, un sweater de lana cuesta $17.000, pero el segundo tiene un 25% de descuento y se puede pagar hasta en seis cuotas sin interés. En otra empresa muy reconocida un jean cuesta $25.000, también hay seis cuotas sin interés y el local permite probar el talle con comodidad a la vez que el modelo es un clásico histórico. En cuanto a las camperas, pueden costar hasta cuatro veces más pero tienen una expectativa de uso de hasta diez años para las primeras marcas de plumas, telas inteligentes, térmicas o de montaña.

Qué conviene comprar y dónde, entonces, depende de la situación particular de cada persona. Si el cliente cuenta con un alto monto en efectivo, débito o cupo en la tarjeta en una cuota para cancelar al momento el total de la compra o si preferiría prorratear el pago y elegir una prenda que, en caso de fallar, pueda ser devuelta o cambiada. También si puede compartir el gasto con un grupo o si debe afrontarlo solo; si prefiere la comodidad de un negocio en el que tiene atención y tiempo o si se arriesga a elegir productos en medio de una multitud y a contrarreloj.  A veces, lo barato sale caro y el costo de las cosas no sólo es económico.