Una nueva plaga pone en alerta a la Patagonia
Una nueva plaga forestal puso en alerta a los productores frutoagrículas de la Patagonia, ya que podría afectar las frutas frescas que se exportan desde esa zona del país. La responsable es la polilla del álamo (Leucoptera sinuella), un insecto que es minador de hojas y que fue detectada por primera vez en Chile, en 2015, sobre cortinas de salicáceas –álamos, sauces–, de allí su nombre.
La mencionada polilla fue detectada a comienzos de este año en el norte de Neuquén y otras localiades de la Patagonia argentina, durante una campaña de monitoreo de insectos desarrollada en el norte neuquino por los entomólogos Federico D´Hervé y Anabel Olave del Senasa y la Universidad Nacional del Comahue respectivamente. Ellos reportaron la presencia de esta especie al Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo.
Los especialistas aclararon que, si bien se trata de una plaga de forestales, en las últimas generaciones cuando las larvas completan su desarrollo pueden afectar los frutales aledaños a las cortinas de álamos. Las consecuencias de su presencia es que afectan la fruta, lo cual puede provocar rechazos durante las exportaciones. Por esta razón, se está trabajando en la identificación, monitoreo y gestión de herramientas para evitar la propagación de esta polilla junto al Área de Sanidad Vegetal del INTA Alto Valle –Río Negro– junto con la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y de la Universidad de Talca –Chile–, el Senasa, el Conicet y referentes del sector privado.
Esta polilla se desarrolla como minadora de hojas y si bien los árboles frutales no son hospederos, sus pupas se ubican en cavidades calicinales y pedicelares de manzano, peras, nectarinas, duraznos y ciruelas, entre otros.
Se trata de una plaga recientemente descubierta en la Argentina por lo que se torna de suma importancia "monitorear las cortinas forestales, realizar una correcta identificación y comunicar rápidamente para iniciar acciones de control inmediatas”, destacó Garrido. Además, contó que en Chile, el manejo se basó principalmente en el uso correcto de insecticidas sistémicos aplicados tempranamente en primavera en viveros forestales.
La combinación de herramientas, sobre todo aquellas de bajo impacto ambiental como el uso de bioinsumos, nuevamente será crucial para evitar dispersión y la alta incidencia, principalmente en zonas periurbanas o cuencas de los ríos y costas, de alto riesgo por la presencia frecuente de salicáceas en estos ambientes.
En este sentido, Liliana Cichón -especialista del INTA Alto Valle- aseguró que “la investigación y el desarrollo de instrumentos deberá acelerarse, para lo cual los antecedentes del manejo de la plaga en Chile son un punto de referencia y una ventaja para las validaciones y ajustes locales”.
Juan Ignacio Zanelli, especialista en el uso de drones, manifestó que “dichos robots pueden pulverizar con precisión centimétrica todo un cultivo o planta por planta, previa prescripción variable realizada con otro drone, con vista multiespectral y/o RGB, todo comandado a distancia con vuelo automático y seguro”.
El paso siguiente es continuar con una campaña de concientización y alerta para una detección temprana en zonas donde aún no se ha observado la polilla del álamo y evaluar herramientas de monitoreo, técnicas de manejo a campo y la eficacia de un protocolo sanitario de inmersión de barbados, a fin de evitar la dispersión de la plaga desde los puntos de venta.