Estos son los productos orgánicos que más se consumen pese a la inflación
En Mendoza hay un circuito en pleno auge, de ferias, comercios y repartos a domicilio de alimentos orgánicos y agroecológicos. Quienes los eligen privilegian el cuidado de la salud, el medio ambiente y el apoyo a pequeñas organizaciones de producción local.
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“Tenía la misma idea, como mucha gente, de que lo orgánico es muy caro y que es inaccesible. Sobre todo teniendo un sueldo, pagando el alquiler. Hasta que empecé a producir y entendí que es bastante fácil ser coherente con lo que hago y lo que siento”, cuenta Cecilia Crisafulli, quien en 2015 dejó su empleo en comercio internacional y con su pareja, Volker Haan, comenzaron un emprendimiento de "agricultura consciente".
Valentín Suárez es otro referente, comprometido con el comercio de productos orgánicos y agroecológicos. Él reconoce que vende más caro que el mercado convencional, pero pondera el valor de lo que ofrece: “En los aportes nutricionales de un huevo orgánico tenés el de tres huevos convencionales. Con carnes es parecido”. La de animales alimentados con pasturas naturales, sin pesticidas “tiene toda la proteína, el hierro y vitaminas que un animal con déficit nutricional no está absorbiendo. Ahí están los hábitos de cada uno, comer menos de algo de mejor calidad. No significa pasar hambre y tampoco gastás más”.
¿Quiénes consumen orgánico en Mendoza?
Son clientes de este circuito un grupo estable de mendocinos al que se suman extranjeros que emigraron a la provincia y ya venían con el hábito de consumo orgánico. Sobre todo vienen de Europa. Una de las clientas que frecuenta las ferias agroecológicas es Tite Barbuza, referente en las Asambleas por el Agua Pura. Ella sintetiza su elección: “Por salud y medio ambiente”. Una coherencia que lleva en todos sus elecciones de consumo, evitando los plásticos y apoyando, con sus decisiones de compra, a los productores que son coherentes con ello.
Desde hace diez años Carlos Fahnoe se alimenta solo con orgánicos: “Toda la vida he sido vegetariano, porque no me gusta la carne. Para mí lo agroecológico es un superalimento, eso se nota porque mi sistema inmune está siempre elevado. No me enfermo de nada y, con 56 años, me siento con la vitalidad de cuando era adolescente”. Liliana Medina también cuenta: “Me lleva a consumir orgánico mi interés por los alimentos saludables y la tremenda contaminación de los terrenos cultivados". Ariel Fernández dice que los consume desde pequeño. "Yo tuve abuelos de campo donde comíamos animales de nuestra granja y alimentos sin químicos. Además fui vegetariano. Todo ese contexto me marcó y he seguido siempre una intención de ser lo mas saludable posible".
Lo natural no es una marca
Quienes se rigen con esta conciencia de compra desconfían de lo orgánico como etiqueta o una simple certificación (que para las empresas es bastante cara). Les parece ilógico, por ejemplo, que una industria láctea haya lanzado al mercado una leche en polvo orgánica. “Lo natural es tomarte la leche ahí, recién ordeñada y punto”, dice Valentín, el dueño de un emprendimiento de productos orgánicos.
Cecilia insiste en el mayor bienestar que genera el consumo de productos, sin químicos de ningún tipo: “El placer de descubrir aromas, texturas, colores que en una verdulería no los encontrás. Que el repollo es dulce y tierno, en vez de soso, duro e insípido. Empezar a respetar estacionalidades. No que todo el año hay tomate, papa, camote”.
Sobre los precios, en las ferias que funcionan los sábados surgen oportunidades, porque se compra directo al productor o elaborador, sin intermediarios. Liliana dice que "son un poco más elevados que los comunes, pero valoro el esfuerzo de los feriantes que vienen de tan lejos y trabajan tan a conciencia y con tanto amor. Se compensa la diferencia”. Ariel cuenta que intenta "hacer la mayor cantidad de comida casera y solo comprar carnes y verduras lo mas natural posible". Carlos dice que en algunas dietéticas hay productos convencionales más caros que los orgánicos. Él elige las ferias para tener contacto directo con los productores: “Me da alegría que el aporte económico vaya a sus fincas, a sus familias y no a corporaciones que tienen otros intereses. Yo no voy al supermercado ni al hipermercado”.
Dónde comprar agroecológico
En cuanto al circuito productivo, Mendoza tiene el privilegio de contar con fincas donde se cultiva agroecológico desde hace 20 años. Se destacan emprendimientos del Valle de Uco y del Oasis Norte. Esto permite sostener variedad de frutas, verduras y otros alimentos en tres ferias agroecológicas: La Bioferia, que funciona los sábados en el Parque San Martín (entre el Rosedal y la cancha de La Lepra), La Vida Feria, los mismos días, en el Parque Central y El Mercadito Agroecológico, los domingos, en Tunuyán.
En comercios que abren toda la semana está Índigo, Aromata, Camomila y Mística Natural (fuerte en carnes, quesos y fermentos). En Ciudad también se consiguen agroecológicos en El Almacén Andante (de calle Patricias Mendocinas) y El Almacén Campesino (Coronel Plaza, de la Unión de Trabajadores sin Tierra). Y, con más fuerza desde la pandemia, se impone el reparto a domicilio. Están Kaluverde (de pequeños productores asociados), Divina Naturaleza (de Finca Dina), Reparto Alegría (mayorista, con local propio en calle Minuzzi, Godoy Cruz) y el histórico Siembra Diversa, de comercio justo.