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Isabel Allende, contra la corrección política: "Si hicieran una nueva edición de 'La casa de los espíritus' tendrían que quitarle la mitad"

La autora contó detalles de su nueva novela "El viento conoce mi nombre" y se mostró a favor de "separar a la obra del artista".

Isabel Allende, la autora viva más leída y traducida en español, presentó "El viento conoce mi nombre" (Plaza & Janés, 2023), un libro sobre inmigración, violencia, solidaridad y amor, ante un grupo de periodistas de la prensa latinoamericana en una reunión virtual de la cual participó MDZ. 

Desde su casa en Sausalito, California, contó detalles de su nueva novela en un diálogo con su editor español David Trías, quien ofició de moderador en la rueda de prensa que recorrió gran parte de la trayectoria de la escritora chilena de 80 años que se mostró distendida y alegre por su publicación.

"Estoy encerrada en la oficina porque mi marido tiene covid", comenzó la autora, quien contó que mantiene su ritual de comenzar a escribir sus novelas en enero. "No me ha ido tan mal", bromeó, antes de contar que dedicará este junio y julio a presentaciones virtuales -solo dio una charla presencial en Nueva York- y a una operación de cataratas. "Para una buena vejez se necesita una buena salud, por eso hago cada vez más ejercicio, tener una comunidad, cubrir las necesidades básicas, y nunca dejar de tener propósitos. Ya me jubilé de todo lo que me hizo mal; no me voy a jubilar de escribir", evaluó. 

Su nueva publicación enlaza pasado y presente para relatar el drama del desarraigo y la redención de la solidaridad, la compasión y el amor. Es una novela actual sobre los sacrificios que a veces los padres deben hacer por sus hijos, sobre la sorprendente capacidad de algunos niños para sobrevivir a la violencia sin dejar de soñar, y sobre la tenacidad de la esperanza, que puede brillar incluso en los momentos más oscuros.

Con ocho décadas de diferencia, mezcla las historias de Samuel Adler, un niño judío austriaco refugiado que nunca más volverá a ver a su familia, y de Anita Díaz, que, huye con su madre de El Salvador pero su llegada a la frontera mexicana con Estados Unidos coincide con una nueva política gubernamental que las separa y la niña se queda sola.

"La mecha fue que en 2018 en los Estados Unidos hubo una política de Trump de separar a las familias que pedían asilo de sus niños, que fueron apartados en la frontera. Hubo reclamos y rechazos pero se siguió haciendo de noche y a escondidas. Hoy tenemos mil niños que no fueron restituidos. Llegué a la historia que inspiró el libro a través de mi fundación, que trabaja con niños en la
frontera, y me dije 'esta no fue la primera vez que pasó algo así', también pasó con el llamado kinder transport (antes de la Segunda Guerra Mundial). Ese fue el origen", describió, sobre la novela que requirió de "muchísima investigación" que hizo en conjunto con su hijo, Nicolás. 

Atenta a los movimientos migratorios, reveló que podría desatarse una nueva guerra mundial porque "la amenaza de la vuelta de la derecha extrema existe" pero, en la actualidad, "hay más democracia, más información, más conexión, y tenemos más herramientas para progresar de las que teníamos cuando nací". "La crueldad sistemática y organizada no es espontánea", agregó. 

En la charla que se extendió por una hora, se definió como feminista, apuntó que "tenemos que reemplazar el patriarcado por un sistema más humano" y recordó que "por muchos años ser feminista era un insulto y ahora es parte de la sociedad".

En alusión a su primera novela "La casa de los espíritus", publicada hace más de 40 años, señaló que "si hicieran una nueva edición tendrían que quitarle la mitad porque es todo políticamente incorrecto. Lo mismo harían con 'Cien años de soledad'". Ofuscada por la corrección política, sostuvo que "en Estados Unidos todo es ofensivo y hemos perdido hasta el sentido del humor. Veo una cosa de castigar a los autores del pasado pero no pueden eliminar a la obra del poeta, como quisieron hacer con Pablo Neruda por un extracto de su biografía".

"La casa de los espíritus", la exitosa novela de Isabel Allende publicada en 1981 - Foto: Shutterstock

La escritora soslayó que la censura de libros no hace más que popularizarlos pero que hay un intento por suprimir derechos civiles que se tratan en obras de ficción: "Al ir censurando los libros vamos censurando la realidad y la historia de un país".

Dicho best seller, según la escritora chilena, "pavimentó el camino para muchas mujeres escritoras en América Latina que habían sido sistemáticamente ignoradas o silenciadas" con un éxito que atribuye en parte a la curiosidad de leer a una familiar de Salvador Allende.

"La diferencia mayor que encuentro entre mis primeros libros y los últimos la veo en cómo los escribo, ahora lo hago en una computadora cuando pasé años escribiendo en una pequeña máquina portatil, cortando extractos en tijera y pegándolos con cinta. Después espero que lo haga por mí la inteligencia artificial", ironizó la autora que fue precursora en firmar libros con un brazo robótico para sus lectores de todo el mundo, durante la pandemia de coronavirus. 

Finalmente, la escritora de fama mundial recordó que "uno no es profeta en su tierra" y distinguió que en Chile fue reconocida por sus pares desde que ganó el Premio Nacional de Literatura después de ocho años consecutivos de nominaciones.