Jenny Dillon: "Lo que yo pensaba que era normal, para muchas mujeres no lo es"
Jennifer Dillon, más conocida como Jenny Dillon, es una de las mujeres argentinas que fue rompiendo techos de cristal y abriendo camino a generaciones futuras. La platense viene de una familia de aviadores, sus tíos Ernesto y Enrique Dillon fueron reconocidos pilotos de Aerolíneas Argentinas, y su padre Carlos Dillon es aviador de vuelos ejecutivos. Ella es la única mujer de tres hermanos y la única vinculada a la aviación, aunque fue más allá, y en el aire encontró su pasión por las acrobacias aéreas y las piruetas.
Con su simpatía, espontaneidad, y empuje, Jenny logró -sin querer queriendo- conquistar diversos hitos. Fue reconocida por la Federación Aeronáutica Internacional como la primera mujer piloto en Argentina; aunque ella aclara que en realidad es la primera mujer argentina en competir internacionalmente en la categoría de planeadores, pero las pioneras fueron las pilotos Carola Lorenzini (1899-1941) y Charito Germanó (1937-2010).
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En noviembre de 2022 fue elegida presidenta de la Asociación de Mujeres en Aviación en Argentina y recientemente fue declarada “personalidad destacada” de su ciudad, La Plata. En diálogo con MDZ habló de su carrera, su vida entre los aviones y cómo es la lucha para poder desempeñarse en una actividad que recibe poca ayuda del Estado.
Jenny Dillon y sus inicios en la acrobacia aérea
- Queremos conocerte, saber cómo fueron tus inicios, cómo descubriste tu pasión por volar y hacer acrobacias.
- Mi primer vuelo de acrobacia fue en el 2003 en Tandil. Yo asistí a unos talleres aeronáuticos con mis hermanos y mi papá. En esos talleres se daban charlas sobre diferentes tipos de actividades aeronáuticas, porque mayormente la gente conoce el piloto y la azafata de la línea aérea. Entonces, bueno, en esos talleres se hablaba de las diferentes especialidades que hay en el vuelo, como es vuelos ejecutivo, aeroaplicación y estaba también el vuelo deportivo y, había demostraciones de diferentes tipos de vuelo, entre las que estaba el vuelo de acrobacia en avión y en planeador.
Yo quise probar. Nunca había volado en planeador tampoco, así que allá fui. Y ahí fue mi primer vuelo de acrobacia.
Me dije, “¿Qué tengo que hacer?”, y averigüé que tenía que hacer. Empecé a volar allá (Tandil). Viviendo en La Plata, viajaba los fines de semana para hacer el curso de piloto de planeador. Después, como me fui a vivir a otro país, no lo pude terminar.
Cuando volví, empecé a volar acrobacia en avión porque el amigo de mi papá es uno de los pilotos más reconocidos en Argentina y empecé a volar con él. Dije “es lo que quiero hacer”, así que después del curso de piloto de avión, también terminé el curso de piloto de planeador, y me empecé a especializar en acrobacia.
- Cuando tuviste esa capacitación y dijiste quiero ir al planeador, ¿Cómo fue esa primera experiencia? ¿Ese primer contacto que te voló la cabeza y dijiste “esto quiero”?
- Estaba viendo cómo volaban. Y veía el avión y dije, es demasiado. Mientras que, el planeador a la vista parece como más armónico, una base más suave. No lo es. (risas).
Y dije, bueno, arranco por el planeador. Nosotros en la competición de acrobacia alcanzamos 280 km por hora en planeador y soportas 7g. Es un montón.
- Debe ser mucha la adrenalina que sentís.
- En mi caso, a mí me produce más nervio, más adrenalina, todo lo que es previo al vuelo. Después, una vez que estoy adentro del avión, es como que desaparece todo. Es todo paz, todo felicidad.
- Venís de una familia de aviadores. Me imagino las charlas del asadito del domingo. ¿Cómo es su relación? ¿Sus anécdotas?
- Es muy común que los que estamos en aviación tengamos a alguien que estuvo en aviación porque no es un rubro que se conozca popularmente. Es muy difícil que alguien que no tiene algún vínculo con alguien en aviación pueda llegar. No hay mucha información en lo que son las carreras aeronáuticas. Tampoco es tan accesible.
Entonces, es importante tener algún referente o alguien que te transmita eso. En algún momento todo niño dice que quiere ser bombero, piloto. Y después eso se pierde. Entonces, empecé a investigar qué pasa ahí, que se pierde el contacto y creo que es un poco eso, la falta de información y la falta de acceso a todo lo que es la industria aeronáutica y las posibilidades también para desarrollarse en aviación.
La anécdota de Jenny Dillon con Mauricio Macri
La platense contó que una de las grandes paredes con la que se encuentran quienes compiten en acrobacia aérea es la financiación. Tanto por los escazos programas de ayuda como por los montos. En este sentido, Jenny Dillon contó que hizo todos los trámites para tener un subsidio del Estado y lo obtuvo, pero que esos $30.000 no le alcanzaban ni para llenar el tanque para una práctica.
En este contexto, recordó que la única vez que un gobernante se acercó para interiorizarse en el tema fue en 2019.
"Estábamos por irnos al Campeonato de Austria en 2019. Yo estaba trabajando con la compu en casa sola y con el WhatsApp abierto y me llegó un mensaje de Mauricio Macri, que en ese momento era presidente y yo pensé que era de esas campañas publicitarias que te mandan mensajes los políticos o los famosos. Y no. En el mensaje me decía “Hola Jenny. Soy Mauricio Macri, quería felicitarte por la participación en Austria”. Yo me quedé helada porque hasta que terminé de entender qué era lo que estaba pasando", comenzó relatando con desparpajo.
Y continuó: "Esperé que llegara Marcos, mi marido, a casa. Y cuando viene le cuento que había recibido ese mensaje. Y él me dice, "¿Qué le contestaste?". A lo que le respondí: "No, no, nada". Y el remató: "¿Qué? Le clavaste el visto al Presidente?" Esa fue la anécdota. Después sí le contesté, y vinieron de Presidencia a preguntarnos cómo era nuestra actividad deportiva, informarse cómo son los deportes aéreos, porque no tenemos ningún tipo de ayuda, ni subsidios, ni colaboración para para participar".
"Eso es un problema, porque muchas veces la representación argentina, sobre todo en el exterior, depende de los recursos propios de cada deportista. Entonces, muchas veces tenemos que elegir en qué competencias participar o no, según nuestros propios recursos. Y por esa razón es que la Argentina no tiene tanta representación, o tiene la mínima representación en competencias internacionales.
Es muy, muy importante que podamos organizarnos y depende de cada uno el trabajo que haga para para juntar o reunir esos recursos para participar. Y estaría bueno que se pueda contar con algún apoyo, ya que no deja de ser una buena representación nacional", expresó en diálogo con MDZ.
La aviación, un rubro masculinizado
- ¿Cómo te decís vos? ¿Piloto o pilota?
- Mira, yo siempre me referí a “piloto” porque está establecido así. La palabra “pilota” está reconocida por la Real Academia Española. Y también hay muchos términos que en aviación están dirigidos específicamente al hombre. Por ejemplo, en la categoría en la que yo compito llama “sportmen”.
- Es un área muy masculina...
- Por ejemplo, tenés notificaciones en las que nosotros tenemos que estar. Si vos te vas a hacer una navegación a otro aeropuerto, a otro aeroclub, te tenés que fijar los notam. Son como las novedades de ese lugar y las siglas significan “notice to airman”.
- Me imagino que tu camino fue rompiendo muchos techos de cristal. ¿Qué lucha queda por dar?
- Cuando yo me metí en aviación nunca puse el foco en ese lugar. Quise hacer eso y fui por eso. Yo tengo dos hermanos varones, siempre estuve metida entre varones y me manejo con una naturalidad… Es algo a lo que estoy muy acostumbrada. Entonces había muchas cosas que yo no veía por tenerlo naturalizado.
Pero lo que yo pensaba que era normal, después te das cuenta de que para muchas mujeres no, no es así de fácil. De hecho, a mí me han pedido en algunos aeroclubes que me asocie a ellos para mostrar a otras chicas que hay mujeres también, porque ha habido casos de chicas que van a averiguar y como no hay ninguna otra, no continúan.
- Sos la presidenta de la Asociación de Mujeres en Aviación en Argentina. ¿Cuál es el granito de arena que querés dejar ahí?
- Yo creo que es esa imagen de que alguien vea lo que yo hago y que piense que si yo lo pude hacer, lo puede hacer cualquiera. Yo siempre digo que es una actividad que requiere de mucha disciplina, mucho entrenamiento. Es costoso también, pero bueno se puede lograr.
El amor está en el aire
Jenny Dillon conoció a Marcos Martín en el aeroclub que compartían para entrenar. Comparten la pasión por la acrobacia aérea, han competido juntos, y en 2017, decidieron dar el "sí" de una manera muy particular: ambos entraron a la boda haciendo un show de acrobacias.
- A tu casamiento entraste volando. ¿Cómo surgió esta idea? ¿Querían dar una sorpresa?
- No, no fue una sorpresa. Nos casamos en el aeroclub, todos sabían a qué nos dedicamos, era medio cantado, medio esperable. Más bien, era el sueño de que (la boda) iba a ser perfecta de esa forma. Y lo fue.
Justamente los que menos conocían lo que íbamos a hacer eran la modista que creía que me iba a desmayar cuando saliera del avión; el cura que si bien le había explicado, en las fotos se le ve la cara con los ojos ahí sorprendido…
Cuando nos bajamos, la ceremonia fue ahí. Un lindo recuerdo.
- El avión que tenés ahora es el que tu marido te ayudó a conseguir.
- Sí, sí, él es muy bueno buscando aviones, y trajo justo el que yo quería.
- Así que, ahí se anotó un puntito, un granito.
- Sí. Mil, mil granos (entre risas) porque fue, o busco, lo probo, lo trajo.
- ¿Ahí empezó su historia de amor?
Sí, sí, en realidad, yo no me acordaba, pero él tiene mucha memoria.
Nos acordamos de que muchos años atrás, se ve que yo venía jodiendo con que quería ese avión, él me dijo “bueno, yo te ayudo, vamos a buscar uno”. Él siempre se acordaba de eso. Todos los que me conocen y ven que hoy lo tengo, saben cuánto lo soñé, cuánto me costó y cuanto lo espere también. Así que eso es una gran satisfacción, y, todo lo que venga después de eso, viene de arriba.
- Bueno, felicitaciones y gracias por acompañarnos acá en MDZ a contarnos tu historia y también para que aquellos jóvenes a quienes nos vean, les llegue este mensaje de que sueñen, de que trabajen y que pueden lograrlo.
- Si requiere mucho esfuerzo, mucha disciplina. Parece que somos locos, pero no. Está todo entrenado y requiere mucha, mucha dedicación, mucho respeto por la actividad, pero sí se puede.