Explorando el pasado: los arqueólogos y su labor en el siglo XXI
En el vertiginoso siglo XXI, el papel de los arqueólogos ha evolucionado para convertirse en guardianes del pasado, que preservan el legado histórico amenazado por el avance del tiempo y el desarrollo humano. Los arqueólogos se enfrentan a la carrera contra el reloj para descubrir, documentar y proteger los vestigios culturales que aún permanecen ocultos.
En lugar de centrarse en la espectacularidad de los hallazgos individuales, como ocurrió en el siglo pasado en Egipto u Oriente Medio, los arqueólogos del siglo XXI dedican gran parte de su energía y esfuerzo a trabajos en los estudios de impacto y rescates arqueológicos. Para conocer más sobre esta actividad, MDZ contactó con Pablo Flores, un arqueólogo que contó de qué se tratan.
"Antes de llevar a cabo una obra, es necesario realizar estudios de impacto arqueológico y ambiental durante la etapa de exploración. Estos estudios permiten identificar las zonas que presentan diferentes niveles de sensibilidad arqueológica, ya sea baja, alta o nula. A través de análisis de campo y sondeos, se determina si será necesario realizar excavaciones en un sitio histórico", explicó.
En palabras de Pablo Flores, "si durante estos estudios se detecta la presencia de algún artefacto o sitio arqueológico, es necesario informar a las autoridades correspondientes". Si el hallazgo se produce en medio de una excavación en curso o en una fosa, se detiene temporalmente la obra y se lleva a cabo un rescate arqueológico. El rescate implica extraer y preservar todos los elementos arqueológicos posibles para evitar su destrucción y permitir que la obra continúe.
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Según las palabras de Pablo Flores, "al realizar estos estudios, tanto las empresas que desarrollan las obras como el país en su conjunto se benefician". El cuidado y la preservación del patrimonio arqueológico no solo protegen la historia y la identidad cultural, sino que también son un beneficio para todos los ciudadanos.
En donde investigar
Pablo Flores también destacó la importancia de la evidencia arqueológica para determinar qué áreas requieren estudio. "Para determinar qué áreas necesitan ser estudiadas, tiene que haber evidencia arqueológica, como acumulación de cerámica, restos de talla o proyectiles como puntas de flechas y lanzas". Los arqueólogos están entrenados para observar estas señales y utilizan técnicas de prospección para identificar estos sitios. Mediante el examen del terreno y la realización de muestreos aéreos, pueden determinar la ubicación de estos lugares y señalarlos, evitando trabajar en esas zonas.
En casos en los que resulta inevitable intervenir en un sitio arqueológico, Pablo Flores explicó que es necesario realizar un rescate arqueológico. "Si es inevitable no tocarlo, es necesario un rescate arqueológico".
Cómo se descubre una pieza arqueológica
Para descubrir un objeto o un sitio arqueológico los expertos tienen múltiples técnicas como caminar los terrenos, realizar transectos (grupos que caminan en línea recta) y en zonas de baja vegetación se utilizan imágenes satelitales o drones.
"Cuando se encuentran sitios arqueológicos, a veces se realiza un sondeo pequeño, una excavación de tamaño reducido, para obtener material cerámico u otro material diagnóstico que permita determinar la edad relativa del sitio. El análisis del material cerámico puede asociarse a un momento específico en la historia, lo que ayuda a determinar la importancia y la antigüedad del sitio", explicó.
Qué trabajos puede hacer un arqueólogo en el siglo XXI
Además de los trabajos de rescate arqueológico, Flores destacó otros aspectos del trabajo.
"Todos los arqueólogos buscan entrar al CONICET, puesto que es la opción más viable para dedicarse a la investigación. Pero bueno, el CONICET requiere que uno esté al pie del cañón ahí todo el tiempo, con un nivel de exigencia muy alto, con un nivel de trabajo muy fuerte, pero bueno, que te causa muchas satisfacciones si te gusta la investigación. El tema es que cuesta mucho entrar ahí, sobre todo a partir de los últimos años, entonces esto limita un poco el trabajo de investigación", comentó.
No obstante, eso no termina ahí, puesto que Flores también destacó que en los últimos tiempos ha habido un aumento en las oportunidades laborales en el sector privado, gracias a las obras que se están realizando en el país. Esto ha permitido que los arqueólogos tengan un campo de acción en ese ámbito.
Además, Pablo Flores menciona otras salidas laborales en el ámbito de la arqueología. "También está la docencia universitaria, secundaria y trabajar como peritos para la justicia en el caso del delito de lesa humanidad", señaló.
Actualmente, Flores trabaja en la construcción del gasoducto Néstor Kirchner realizando "prospecciones y supervisión de obra de las excavaciones para la instalación de las cañerías de gas".