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La fiesta por la que es feriado este martes en una provincia

Nacida como una fiesta religiosa, la gran afluencia de gente la transformó en una de las principales celebraciones de Cuyo.

La Fiesta del Santo Cristo de la Quebrada y Divino Señor de Renca, en la provincia de San Luis, llena un pequeño pueblo serrano de 600 habitantes y lo dispone para recibir a unas 400 mil personas en tres días. Tan importante es el movimiento en torno a la fiesta, que el Gobierno provincial declaró feriado el 2 de mayo para que la gente pueda asistir.

Si uno se acerca a la Villa de la Quebrada en cualquier momento del año no encontrará un movimiento masivo de gente, sino un lugar pacífico que lo recibe con el silencio típico de las sierras de San Luis. Al llegar, los visitantes pueden ver una plaza con coníferas, un kiosco, una panadería, un bodegón, la municipalidad y la iglesia al pie de la montaña. El resto, no es más que un pueblito residencial de casas humildes, algún almacén, una escuela, una cancha de fútbol y un río seco.

Desde el punto más alto del vía crucis se ve hasta las sierras cercanas con el límite provincial entre San Luis y Mendoza.
(Foto: Télam)

Villa de la Quebrada no sería más que otro pueblo serrano si cada 2 de mayo no celebrara una de las fiestas más importantes para la provincia: la Fiesta del Santo Cristo de la Quebrada y Divino Señor de Renca. Este festejo reúne a cientos de miles de fieles pero también a turistas y feriantes que se acercan para la fiesta popular en torno a la tradicional celebración religiosa.

La pequeña iglesia de Villa de La Quebrada en la provincia de San Luis.
(Foto: Télam)

Con peregrinos que comenzaron su camino en la madrugada del 1° de mayo, saliendo desde la Ciudad de San Luis para caminar 40 kilómetros hasta Villa de la Quebrada, el pequeño poblado de 600 habitantes se prepara para recibir a unos 400 mil visitantes que se acercan con motivo de la fiesta. Realmente, la fisionomía del pueblo muta de la tranquilidad más absoluta al clima ferial que se extiende durante tres jornadas, más aún teniendo en cuenta que recibe en ese pequeño lugar el equivalente a casi el 70% de la población de todo San Luis.

La fiesta popular atrae también a feriantes que ofrecen sus productos en la plaza principal del pueblo.
(Foto: Télam)

Algo que agrega un turismo escaso, pero permanente es la reliquia que reside en el pueblo, en torno a la cual se realiza la fiesta popular, y un vía crucis realizado sobre las sierras que sirven de cobijo para Villa de la Quebrada. El mismo está realizado con mármol de carrara, en tamaño real y recrea las 14 estaciones del tradicional rito católico. Además, en su punto más alto, donde se encuentra la recreación de Cristo crucificado, puede verse hasta la zona de las Sierras de las Quijadas, cerca del límite con Mendoza y San Juan, a más de 80 kilómetros al oeste.

De la fiesta religiosa a la fiesta popular

Cuenta la tradición que Tomás Alcaraz, antiguo propietario de las tierras donde se erige hoy el pueblo, se encontraba buscando madera para la construcción de la casa de uno de sus hijos y, aunque los documentos son nulos, se cree que fue entre 1847 y 1868 cuando ocurrió el milagro. Alcaraz, leñando para obtener la madera, asestó un hachazo sobre un algarrobo del cual salió un quejido, se astilló y dentro suyo encontró una cavidad con un crucifijo que sería el que hoy se expone en la capilla sobre el altar.

La imagen que habría sido encontrada por Alcaraz mientras talaba un algarrobo, donde se origina la fiesta popular.
(Foto: Télam)

En torno a ello, la historia del milagro se fue esparciendo por toda la provincia y la región, generando así una gran convocatoria todos los años con mucha carga espiritual pero también con su enorme veta popular. En esa veta popular, durante muchos años la Iglesia buscó diferenciarse y llamar solo a la cuestión netamente religiosa, con disposiciones que hasta prohibía que se ubicaran feriantes a menos de 200 metros del templo, pero hoy en día la norma cayó, por peso propio o presión política, aunque el cartel puede verse todavía en la fachada de la pequeña iglesia.

Con el feriado provincial llegan muchos más turistas a Villa de la Quebrada.
(Foto: Télam)

A fin de cuentas, un pueblo de tan pequeña población se ve muy beneficiado con el ingreso de semejante afluente de turistas que inyectan una enorme cantidad de dinero a la economía local. Siendo tal el ingreso de dinero que en 2020 fue un gran dolor de cabeza para el pueblo la suspensión de la fiesta a causa de la pandemia de coronavirus. Ahora, buscando hacer foco en los orígenes de la celebración religiosa, con el condimento de la fiesta popular que la acompaña, se ve una provincia que se detiene con un feriado y mira fijo a un pequeño pueblo serrano que deja la tranquilidad cotidiana para lanzarse a los festejos.