"Estás robado", la frase que le dijo uno de los ladrones al chofer asesinado
Sebastián, el empleado de una fábrica de limpieza de tanques de agua de La Matanza, vio cómo asesinaron a Daniel Barrientos, el chofer de la línea 620, mientras intentaban robarle. Poco después de las 4:40 de la madrugada tomó el colectivo hacia su trabajo junto a su vecino, un policía que intervino en el hecho y, posiblemente, evitó que haya más víctimas.
"Estás robado le dijeron y le dispararon en el pecho", contó el testigo a MDZ. Impactado por lo que le tocó vivir recordó en diálogo con este diario cómo fue el dramático momento que para él "fue una eternidad" aunque "duró un flash".
"Salí 4:40 de la mañana de mi casa para tomar el colectivo 6:20. Subí con mi vecino, que es el policía que reaccionó. Dos o tres paradas después subieron estos individuos encapuchados, con armas en mano, escondidas y le tiraron al chofer. Le sacaron el celular y la mochila a una chica que estaba con su nenita adelante y se bajaron", repasó Sebastián.
Para el hombre la escena fue un tormento. Piensa que no hubo más víctimas porque los ladrones "se asustaron". Cree que "no tenían intención de matar a nadie". Él vio la escena desde cinco asientos atrás del lugar del conductor y, como todos los pasajeros, cuando empezó el desastre se tiró al piso.
"Sólo atiné a guardar el celular y la billetera debajo del asiento. Si se llevaban algo que solo fuera la mochila, pensé porque creí que los chorros venían a sacarnos las pocas cosas que teníamos", dijo.
El testigo dijo que pasó "fue un momento horrible" que no le desea a nadie. Todo fue caótico y confuso. Los delincuentes escaparon. Otros los esperaban en un auto a unos metros. Después aparecieron choferes de colectivo que entraron en ira y shock. Los vecinos salieron a mirar, los pasajeros comenzaron a discutir entre ellos y con los colectiveros. Se sumaron periodistas y policías.
Sebastián llamó a su trabajo "con un ataque de nervios terrible" y volvió a su casa. "No podía ni hablar. Mi señora estaba preocupada, había visto la televisión y pensó que me había pasado algo". Después continuó con su vida porque, aunque a él nunca le había tocado vivir algo así, en su barrio -contó- lo que pasó es cosa de todos los días.

