Carlos Alonso: "dibujé siempre"
Un nuevo domingo y llega "Arte que motiva", la columna que hoy nos presenta a Carlos Alonso, un artista y su obra, en este nuevo ciclo de Juan Barros.
La obra de Carlos Alonso nos evidencia el “siempre” del compromiso, de la vocación, del ser que hace ser artista.
Ilustración de Lisandro Ruiz.La obra de Carlos Alonso nos evidencia el “siempre” del compromiso, de la vocación, del ser que hace ser artista. ¡Siempre luchador!. Su obra de los setenta interpela a través de la técnica a la mirada. ¡No cerrar los ojos! Es necesario ver…
La conciencia de la verdad impregna.
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Dibujo y política se cruzan con el desenfado de lo evidente, de la denuncia, de la crueldad: el Estado es cruel.
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Y casi toda la década del 70, sus pinturas, dibujos y grabados son la expresión de estar procesando el exilio en Europa.
Fue en Roma que a la vez sus trazos eran a imagen y semejanza del trabajo obrero.
Fue en Italia el grabado…
La desaparición de su hija Paloma es la búsqueda “siempre” del presente.
En su obra, que es como su Vida
El 26 de abril de 1976, ya a un mes del golpe militar, fue la inauguración en Buenos Aires de la muestra “El ganado y lo perdido” en una galería de arte de la peatonal Florida: 45 obras logradas entre el ’72 y el ’76. Tal un anuncio del ensimismamiento de un infierno… Inéditos modos de retratar la violencia.
Antes presentó en el Museo Nacional de Bellas Artes la instalación “Manos anónimas” prontamente censurada.
“La muestra El ganado y lo perdido, que de alguna manera anuncia todo el resto, fue antes del Proceso. No era una premonición, las señales estaban ahí, solo que muchos no querían verlas y miraban para otro lado”
¡Fue “El matadero” la metáfora que nos elegía evidentes…
Fue el humor de lo grotesco vivar a los fritos la realidad…
Fue la figura humana, dislocada, en su obra, un emergente.
A sus noventa años, Carlos Alonso, inauguró la antología “Pintura y memoria” en el Museo Nacional de Bellas Artes.
Acrobacias técnicas testimonian lo que nunca más…
“Mis imágenes vienen de la pintura y de la poesía. La poesía me marcó y se quedó conmigo para siempre, es mi horizonte. La obra de Pasolini me impactó mucho. Encontré un sentido del arte en su poesía y en su combate contra el fascismo y las mafias” (afirma en la página 12)
Cuando llegó a Unquillo, enriquecido por su experiencia de grabado en Italia, armó una escuelita de grabado.
A Spilimbergo lo conoció y lo reconoció su Maestro.
Su taller de Buenos Aires estaba en Esmeralda y Paraguay. Donde trabajaba de noche y así concientizó esa otra inspiración…
Crée que la mejor escuela de un artista es el hábitat del Museo.
“Van Gogh lo sentí completamente abierto y cercano. Van Gogh bajó la temática al hombre común. Hizo, de alguna manera, lo que el arte pop: pintó su cama, su silla, sus zapatos. Me abrió los ojos”
Un gran ilustrador. Ilustró 30 libros y muy vivamente transitar por la poesía de Dante, Lorca, Neruda, Maupassant. Ilustrados con acuarelas, monocopias y collages que advinieron técnicas muy propias. Y es el trabajo que le permitía el sustento económica para dedicarse a pintar.
Y varios años sin trabajar intentando recuperarse de tantas pérdidas en su corazón…
Siempre su última palabra es el arte
Y su primer mirada…
La resiliencia nos hace más únicos que las circunstancias.
* Juan Barros, energizante natural. Apto para todo público.

