Una clínica argentina permite que los animales visiten a sus dueños internados
El vínculo que algunas personas tienen con sus animales es íntimo, familiar, de mucho apego. Desde hace años perros y gatos dejaron de ser sólo los mejores amigos del hombre o mascotas y pasaron a convertirse en un lazo estructural más en la vida de muchos. En este contexto fueron conquistando derechos como poder viajar en avión en cabina o compartir espacios en bares y supermercados. Atentos a esto, en el Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento (IADT) diseñaron un programa para que las mascotas puedan visitar a sus dueños internados.
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Se llama Programa Cuatro Patas y funciona tanto para el servicio de internación de pediatría como en el de adultos. Tiene como fin acompañar "la necesidad especial de algunos pacientes de recibir las visitas de sus mascotas", según se informa en la página institucional.
Para implementar el programa se desarrolló un protocolo de evaluación a través del que se contemplan las condiciones de cada paciente y se diagnostica en qué casos la visita de su animal puede beneficiarlo. Cuatro Patas se fundamenta en que "la relación de los perros con los humanos es prehistórica y ha jugado un rol en las actividades del hombre proporcionando compañía, motivación y afecto".
Algunos de los efectos positivos que pudieron evidenciarse a lo largo de la historia con esta interacción son "beneficios en la salud psíquica, cardiovascular, en el manejo del dolor y otras situaciones distresantes".
Por supuesto que para que para llevar adelante el programa hay criterios a partir de los cuales se define quiénes pueden ingresar y quiénes no. Está permitido el ingreso de perros que sean mayores de un año y que hayan convivido con su dueño al menos seis meses. Además, los animales deben tener el calendario de vacunación al día, estar en perfecto estado de salud y hasta una semana antes de realizar la visita no debieron haber presentado ningún signo o síntoma de enfermedad evidente.
A quienes llevan a sus perros y gatos se les pide también que los animales estén correctamente higienizados y peinados, que el animal no coma carne cruda y que muestre buen carácter. Una vez dentro, la visita sólo puede durar 60 minutos.
Existe también un protocolo para los perros denominados "de raza peligrosa", es decir, Doberman, Dogo, Boxer, Fila, Rottweiler, Pitbull, Pastor Aleman, Akita Inu, Mastin napolitano o cualquier otro de similares características. Ellos sólo pueden entrar con bozal.
Cuando el animal llega al Instituto tiene que cumplir reglas y circular por un circuito señalado. No puede estar suelto ni resultar ruidoso y, en lo posible, es mejor que use algún tipo de sweater o remera para evitar el desprendimiento de pelos.
Los antecedentes
En diálogo con MDZ, el pediatra Diego Fernández Sasso, jefe de Internación de IADT dio detalles del Programa Cuatro Patas y explicó: "En pediatría siempre pensamos en el niño, la niña y su familia. Y hoy sabemos que las familias son multiespecie, por eso pensamos que si podían venir la mamá, el papá, las hermanas, los abuelos, también tenía que venir el resto de los convivientes de la familia, en este caso empezamos por los perros. Nos pareció una idea innovadora, que sumaba calidad de atención y de cuidado para niños y niñas enfermos".
El proceso de implementación tomó su tiempo. "Leímos, investigamos, buscamos aprobaciones, hablamos con la gente de infectología, de control de infecciones y no hubo ningún reparo. En definitiva todos los que convivimos con nuestras familias con animales no tenemos más riesgos de enfermarnos así que nos pareció que era una buena idea implementarlo en el IADT. Empezamos por el sector de pediatría y continuamos con el área de adultos. Nuestra idea ahora es que la familia multiespecie visite por un rato al niño o la niña enferma y en algún momento soñamos con que pueda vivir durante toda la internación el niño, la niña o el gato que estamos pensando en incluir en este programa", explicó Sasso.
Según el Jefe de Internación de IADT, "la aceptación por parte de la dirección fue inmediata y el equipo de salud mostró empatía, alegría y se puso el proyecto al hombro". Los resultados se vieron rápido en las caras de felicidad en cada reencuentro entre perros, gatos y pacientes.
Programa Cuatro Patas es un programa abierto a quienes quieran imitarlo. "A partir de este proyecto tuvimos contacto con otras instituciones que les pareció interesante y lo compartimos. Hoy sabemos que la información no es de nadie, es universal. Y sabemos que hay otros lugares donde se está implementando tanto en la práctica privada como pública", agregó Sasso.
Cuatro Patas tiene antecedentes en Chile y en Estados Unidos con muy buenos resultados. La descripción más antigua de la participación de animales domésticos en terapias fue de la enfermera británica Florence Nightingale en 1860, quien observó que las mascotas eran una excelente compañía para los enfermos con patologías crónicas. Luego, en 1919 el Secretario de Interior estadounidense Franklin Lane incorporó la compañía de animales a pacientes psiquiátricos del Hospital Saint Elizabeth de Washington y en 1942 se usaron animales en la rehabilitación de convalecientes de la Fuerza Aérea, con los que realizaban tareas en la granja del Hospital.
En 1960 el psiquiatra Boris Levinson documentó en sus observaciones que el cuidado de la salud debe considerar la relación con mascotas, por el valor terapéutico que tiene esta interacción y en 1990 Williams Thomas desarrolló un ambiente terapéutico llamado el Edén alternativo, con la inclusión de animales en centros de atención de pacientes crónicos, tratando de esta manera de acercarse al mundo natural.

