Aprender a leer y escribir: algunos tips para arrancar desde casa
En el marco del 1° Congreso Internacional de Alfabetización organizado por Wumbox, Milagros Tapia Montesinos y Juan Cruz Ripoll intercambiaron ideas acerca de las distintas formas en que los padres y las madres pueden estimular a sus hijos e hijas en la lectoescritura.
Los precursores de la alfabetización
Como venimos diciendo en notas anteriores, aprender a leer y a escribir no es algo que sucede de un día para el otro, sino que requiere del desarrollo previo de varias habilidades. Tampoco es que una vez que se aprende a decodificar el alfabeto podemos decir “ya está, hemos aprendido todo”, porque la comprensión lectora se sigue practicando incluso hasta cuando somos adultos.
Ahora bien, ¿qué son los “precursores de la alfabetización”? Este término proviene de la teoría cognitiva del aprendizaje que pone el acento en las habilidades individuales que cada niño o niña tendrán que desarrollar para poder leer y escribir. “La conciencia fonológica, la sensibilidad a la rima, el conocimiento de las letras y la velocidad de denominación son algunos de los predictores del reconocimiento de la palabra”, dice Milagros Tapia Montesinos, doctora en educación por la Universidad de Navarra, España, y actualmente profesora de Dificultades de Aprendizaje en el Programa de Psicología de la Universidad de Piura. “Existen programas que incluyen la conciencia fonológica y que han probado ser más eficientes para mejorar la precisión lectora que aquellos que no la incluyen”, dice la especialista peruana.
Juan Cruz Ripoll, doctor en educación, psicopedagogo, maestro y orientador de escuelas primarias, profesor asociado en la Universidad de Navarra, y especialista en dificultades de aprendizaje, explica que “uno puede conocer todas las letras y no saber leer. Pero hay que conocerlas y conocer los sonidos para, luego, establecer la correspondencia fonema-grafema. La comprensión lectora deviene de dos grandes habilidades: la decodificación y la comprensión del lenguaje”.
¿Desde cuándo nos preparamos para leer y escribir?
A diferencia del habla que aprendemos naturalmente, sin casi esfuerzos y por estar insertos en un grupo que habla, el lenguaje escrito requiere de una enseñanza explícita, esto quiere decir que alguien se tiene que dedicar a enseñarnos cómo se compone el alfabeto, cómo funciona, cómo suenan las letras, cómo se unen, cómo se escriben.
“Existe evidencia de que la conciencia fonológica se desarrolla progresivamente de las unidades más grandes a las unidades más pequeñas. Los niños más pequeños pueden empezar segmentando las frases en palabras (conciencia léxica), para luego trabajar la sílaba (conciencia silábica), después la rima (conciencia intrasilábica), y por último los fonemas (conciencia fonémica)”, explica Milagros Tapia Montesinos.
Juan Cruz Ripoll también aconseja apoyar el sonido con algún recordatorio, ya sea el dibujo de un objeto que comienza con la letra que estamos trabajando, la posición de la boca o un gesto. “Incluso son más efectivos los dibujos que tienen incorporada la letra”, plantea.

Leo Leo, una app que favorece el aprendizaje de la lectura y la escritura
Durante el año 2022, Wumbox desarrolló con apoyo del BID Lab, el laboratorio de innovación del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo, una aplicación que ayuda a niños y niñas en este proceso de adquisición del lenguaje escrito. En una primera etapa, esta aplicación se implementará en 30.000 chicos y chicas de contextos vulnerables de Argentina, Chile, Perú y Uruguay. Existe mucha bibliografía que demuestra que los niños y las niñas provenientes de sectores socioeconómicos más bajos llegan con menos preparación y desarrollo de estos precursores al primer grado.
Esto ocurre porque crecen en ámbitos donde la palabra escrita está menos presente en los hogares y los contextos no escolares. Por eso, es allí donde hay que fomentar el uso de tecnologías y otros recursos, a través de los cuales se pueda enmendar esa falta con actividades que hagan poner en práctica las habilidades mencionadas arriba.
Tanto Milagros Tapia como Juan Cruz Ripoll coinciden en que los programas informáticos pueden usarse de manera efectiva para complementar la instrucción que se da en el aula. Justamente esto es lo que ofrece la aplicación “Leo Leo”, la cual trabaja sobre la conciencia fonológica, la correlación entre los fonemas y los grafemas, el reconocimiento de las letras, entre otras cosas.
Si te interesa esta temática y querés saber más, podés adquirir el acceso a las charlas grabadas del Congreso Internacional de Alfabetización haciendo click aqui.


