Presenta:

El hogar, un espacio protagónico para el aprendizaje de la lectoescritura

Una vez más los amigos de Wumbox, Luciana Tixi y Agustín Pardo desarrollan en MDZ su columna semanal sobre educación especializándose en lectura y alfabetización.
Wumbox dedicados a la educación Foto: Foto: gentileza Freepik
Wumbox dedicados a la educación Foto: Foto: gentileza Freepik

¿Alguna vez pensaste que lo que hacías en tu casa podía influir en el aprendizaje de tus hijos o hijas? ¿Sabías que los contextos “extra” escolares son muy importantes para el éxito de la alfabetización? De acuerdo a varios estudios realizados, cada vez existe más evidencia acerca del rol protagónico que tiene el hogar en el aprendizaje de la lectura y la escritura. Esto nos permite reflexionar sobre el papel que podemos desempeñar para ayudar a los niños y las niñas en este proceso de aprendizaje desde casa.

Foto: Freepik

El proceso de alfabetización empieza en la primera infancia

En el Congreso Internacional de Alfabetización Inicial organizado por Wumbox, que se llevó a cabo el 17 y 18 de marzo, el Dr. Ariel Cuadro, especialista uruguayo en estrategias de alfabetización inicial, explicó la importancia que tiene el hogar como espacio protagónico en la primera infancia para el aprendizaje de la lectura y la escritura. “Las expectativas de los padres y las madres impactarán positivamente en la adquisición de la lectoescritura de sus hijos. Asimismo, cuanto más se involucra la familia en el aprendizaje de los niños y las niñas, mayor es el nivel de desempeño en lectura”, sostiene Cuadro.  Sugiere que las prácticas lectoras que se realizan en el hogar son predictoras del éxito de la alfabetización, de modo que el hogar es el lugar más importante en la primera infancia para sentar las bases que permiten el aprendizaje de la lectura y la escritura. 

Para entender el por qué de esta cuestión es necesario tener en cuenta que para leer y para escribir hace falta tener desarrolladas una gran cantidad de habilidades, también llamados “precursores de la alfabetización”, que implican a la memoria, la motricidad fina, la visión, la conciencia fonológica, entre otras. Estas habilidades se desarrollan mucho antes de aprender a leer y a escribir, por eso se dice que el proceso de alfabetización empieza en la primera infancia, a los 3 años, cuando en la casa o en el jardín de infantes empiezan a escuchar canciones e historias, y a jugar con rimas y trabalenguas. 

Precursores de la alfabetización:

¿Cuáles son entonces los precursores de la alfabetización, es decir, aquellas habilidades que deben estar desarrolladas para poder aprender a leer y a escribir? 

  • Conciencia fonológica

Está demostrado que la conciencia fonológica, es decir, el aprendizaje de los sonidos que componen las palabras del lenguaje, es una habilidad fundamental en este proceso. 

  • Memoria y atención

La memoria también debe desarrollarse para recordar y evocar las letras que representan esos sonidos y que sirven para armar las palabras. 

  • Percepción visual y auditiva

La visión, la capacidad de orientarse visualmente, para reconocer dónde empieza y termina una palabra, o poder ubicar en un pizarrón y luego en la hoja algo a copiar, es otra de las habilidades que requiere el aprendizaje de la escritura y la lectura. 

Motricidad

La motricidad fina es un precursor que hay que trabajar para que los niños y las niñas puedan trazar bien las letras, encontrando el tamaño y la forma adecuada para hacerlo. 

¿Qué podemos hacer desde casa? 

Acceso constante al código escrito: Un ambiente alfabetizador: con esto no se pretende que la casa se transforme en un aula escolar, pero sí darnos maña para usar calendarios o listas que podemos tener en la cocina con las fechas importantes o las cosas que nos faltan; carteles con el nombre de los niños y las niñas en sus habitaciones, o de los miembros de la familia, o de sus equipos deportivos favoritos, o de lo que les resulte de interés. La idea es que cuanto más contacto tengan con las letras desde pequeños, más fácil les resultará aprender a leer y a escribir. 

La lectura comprensiva compartida: Leer cuentos: una costumbre que tiene una gran importancia. Cuando leemos un libro junto con los niños y las niñas, además de contarles una historia, les estamos mostrando cómo se manipula ese objeto, cómo se “ejerce” la lectura. A esto se le suma el aporte “simbólico” que tienen las historias y su capacidad para presentar nuevo vocabulario y ampliar los horizontes de comprensión. 

Hacer preguntas: una práctica muy recomendable es la de hacer preguntas acerca del cuento que acabamos de contar para empezar a desarrollar la comprensión de textos, una habilidad que se ejercita y se puede entrenar desde pequeños. Modelar la lectura: otro aspecto es el modelado de la prosodia. Al utilizar tonos para representar personajes, intenciones o emociones, o al utilizar pausas largas y cortas, no sólo asistimos en la comprensión del texto, sino también enseñamos a leer comprensivamente.

La tecnología como aliado:  Las tecnologías a nuestro favor: en la actualidad existen muchas aplicaciones y videos que podemos utilizar para desarrollar la conciencia fonológica o iniciar a los niños y las niñas en las letras. La aplicación Leo Leo de Wumbox es un gran ejemplo de estas tecnologías que trabajan con personajes, juegos y canciones divertidas mientras ejercitan la conciencia fonológica y el conocimiento de las letras, entre otras cosas. 

Leo Leo es una aplicación que Wumbox desarrolló con el apoyo de BID Lab (el Laboratorio de Innovación del Banco Interamericano de Desarrollo). El objetivo es alcanzar con esta propuesta a 100.000 niños y niñas de contextos vulnerables de Argentina, Chile, Uruguay y Perú. Si querés saber más sobre Leo Leo o sobre Wumbox, podes visitar nuestro perfil de Instagram: @wumbox, o nuestra página web: www.wumbox.com.