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La reflexiva charla de López Rossetti en MDZ Radio: el estrés y el rol de los médicos en la actualidad

El famoso médico y cardiólogo argentino dialogó con MDZ Radio en su paso por Mendoza y brindó una reflexiva entrevista, en la cual dio consejos para mejorar la calidad de vida y reflexionó sobre el rol de los médicos en la actualidad.

Daniel López Rossetti  prestigioso médico cardiólogo y escritor, pasó por Mendoza con el objetivo de participar en el ciclo de charlas de escritores "Maipú crece entre viñas y letras". Además, dijo presente en el programa Uno Nunca Sabe de MDZ Radio. Brindó una gran entrevista donde habló sobre los desafíos de la vida contemporánea y el rol de los médicos en la actualidad.

ALF PONCE / MDZ

¿Vos sabés que sos como el médico que todos quisiéramos tener? 

Muchas gracias. Es lo que tratamos de hacer, que es la comunicación horizontal, la sencillez. Cuando estamos con los estudiantes de medicina, hago algunos ejercicios con ellos y "juegos". Yo hago a veces de paciente, ellos están frente a una camilla y escritorio. Entonces yo entro como paciente y me preguntan los síntomas y así vamos practicando cosas, una suerte de teatralización de la sintomatología. Pero lo que me interesa en ese caso no es la parte médica, porque los médicos en realidad saben todo lo necesario, todo está escrito, pero cómo tratar a las personas se aprende.

-Es fundamental, porque cuando uno va al médico se entrega, porque necesita eso, vas con miedo y preocupación. Muchas veces te encontrás con mucha distancia... 

-Nosotros decimos que hay que tener cuidado porque el guardapolvo no es un uniforme, no tiene que generar distancia. En las primeras cursadas, cuando tenemos los capullos jóvenes y cuando empiezan en lo que se llama la Unidad Docente Hospitalaria que comienzan a atender pacientes, es el momento más lindo, ya que se empiezan a sentir médicos. Una cosa que hago es: yo entro como paciente, hay alguien en el auditorio que está sentado, que es el médico, ingreso y él me hace el interrogatorio. Después analizamos cómo fue esa consulta, casi inexorablemente o en la mayoría de las veces se comete un error, que es el primero que hago notar en la consulta médica ,y es el hecho que cuando yo entro como paciente no se ponen de pie y extienden la mano para saludarme. Eso cambia todo. Si vos estás sentado y decís "el que sigue", y te quedas mirando la computadora, prefiero que me atienda Wikipedia. La comunicación es un fármaco, si el paciente llega a la esquina del hospital y no puede recordar lo que el médico le dijo como diagnóstico y como tratamiento, estamos en un problema.

-¿Qué cambió? Hoy la mayoría de los médicos van despachando a cada paciente…

- Pasa en otras partes del mundo también. Eso plantea hoy una diferencia. Todos los que somos pacientes buscamos una comunicación distinta, ayuda mucho al diagnóstico y a la terapéutica. Mis profesores, en la época de gloria de la medicina, hacían diagnóstico e instauraban una terapéutica. Lo que no había era resonancia magnética nuclear, tomografía computada, ecografía. Pero tenían el cerebro y la oreja. La oreja es un instrumento diagnóstico que es escuchar al paciente. El 80% del diagnóstico tenía que estar con sólo escuchar al paciente, un 10% más con revisarlo y el 10% que queda con los estudios complementarios que vos pedis: electrocardiogramas, radiografía, tomografía, que es para comprobar lo que vos pensaste. Eso te enseñaba mucho de diagnóstico al lado de la vera de la cama del paciente. Y eso se ha perdido por muchos motivos. La medicina tiene una crisis como el resto de las actividades, pero hay que rescatar esa relación. Yo trabajo en un hospital público y los tiempos de atención son reducidos. Es cierto que si podés ver al mismo paciente dos o tres veces, vas completando una consulta. Lo que hay que hacer es priorizar esa primera consulta a través de la solución del motivo de consulta que motoriza a ese paciente a que ese día haya sacado turno. 

- Siguiendo esta línea, ¿cómo ves a los médicos de la Argentina hoy? 

El médico no está exento de que le alcance todas las problemáticas, incluyendo la económica y la social. ¿Cuántas veces vimos en televisión que hay gente que le pega a los médicos en una guardia médica? Muchas cosas han cambiado, pero a nosotros nos queda rescatar la esencia. Hay policías, médicos, políticos y militares corruptos. Pero el policía es respetable, por lo que abraza, por lo que da, lo que representa, por lo que se juega. Entonces uno tiene que rescatar eso. 

El equipo de Uno Nunca Sabe junto a Daniel López Rosetti 

 

-La vida cotidiana hoy está representada por el estrés, ¿de qué manera podemos estar un poco mejor físicamente?

 El estrés está a la orden del día y el sinónimo es sufrimiento. Si vos la pasás mal, tenés estrés. Y ahí pasan un montón de cuestiones biológicas, desde la elevación del cortisol, la adrenalina, la tensión muscular. Lo contrario del sufrimiento es el bienestar subjetivo percibido, que es sentirte en paz, serenidad y calma. Nosotros utilizamos ese término de sufrimiento en el programa de Manejo del Estrés del Hospital de San Isidro en Buenos Aires. Hay una frase que ocupa toda una hoja de mi libro "Estrés, sufrimiento y felicidad", que es del Buda que dice "El dolor es inevitable, el sufrimiento es optativo". El dolor es inevitable, la vida tiene dolor, decepciones, traiciones, problemas económicos y financieros, vos podés trabajar para que el dolor agudo no se convierta en crónico, hay muchas herramientas. Una de ellas, muy simple, es caminar. El tema no es vivir más tiempo, sino vivir bien. Hay muchas cosas para vivir bien. El ejercicio que hace bien a las arterias, es el llamado aeróbico. Esto se da cuando tus masas musculares consumen oxígeno en forma elevada y continua, y eso se da en caminata, caminata rápida, running, esquí de fondo, bicicleta, natación continua. Caminar es barato, simple y lo hacés a la hora que querés. En cuanto a calidad, se recomienda por lo menos 150 minutos a la semana, si haces 35 o 40 minutos al día, está bien. Los primeros 50 y 70 metros se pueden hacer a paso normal, después aceleras. Les voy a dar una recomendación de velocidad personal. Hay veces que viene una persona mayor y me dice: "Pero doctor, ¿a qué velocidad tengo que caminar?". Y en el buen sentido le digo: "Usted, vaya por la calle, y si ve a un viejito, páselo". Y la otra es que vos puedas cantar un tango o un tema que te guste o hablar con el que está al lado sin que te falte el aire. 

-En uno de tus libros recomendás la meditación

Para nosotros la meditación es esencial, en el Hospital de San Isidro, a los talleres de manejo del estrés, que duran 90 minutos, los últimos 10/ 12 minutos siempre es meditación. Los pacientes hacen, y los seguimos por grupo de WhatsApp, meditación de cinco minutos tres veces por día. Una de las cosas que utilizamos en la meditación que hacemos, que es muy adaptada a lo occidental, es hacerlas de un minuto, o un minuto y medio. Si vos meditas un minuto con respiración abdominal profunda, te calmas. El hecho de llevar la mente a tu foco de atención, que es la respiración, ya es bastante y eso ayuda. Pero a su vez, utilizamos una herramienta que tiene que ver con el mindfulness, que tiene cuatro elementos o cuatro patas: prestar atención con intención al momento presente y sin juzgar. Esto último es extraordinario porque cuando tratas de concentrarte en un objeto focal para meditar, seguro vas a escuchar un sonido o te vas a acordar de algo. No te frustres, eso siempre va a venir. Lo que tenés que hacer es no engancharte, mirarlo en tercera persona, alejarlo de tu mente como las nubes en el cielo y volver a tu foco de concentración, que es la respiración. Si vos aprendés a hacer eso, que es no juzgar, no engancharte con el pensamiento que te invadió; filosóficamente después lo haces en la vida. Aprendés a juzgar menos a los demás. Cuando no juzgas y no condenas, sos más libre, tenés menos problemas, menos tóxicos alrededor. 

 

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