La historia de la comunidad que transformó a la industria vitivinícola en el país y hoy celebra su tradición
Este martes comienza en Mendoza la trigésimo séptima edición de la Festa in Piazza, una característica celebración organizada desde la federación de Entidades Italianas de la Circunscripción Consular de Cuyo (FE.DI.ME) que honra la tradición y cultura italiana en la provincia.
MDZ dialogó con Gabriel Magni, profesor de historia, secretario de la Federación italiana durante años y actual consejero del Comites Cuyo (sigla de Comitato degli Italiani all’Estero, órgano directo que tienen los italianos con el consulado), para conocer la realidad e historia de esta comunidad fundamental para la historia de la industria vitivinícola en la provincia mendocina.
La Festa in Piazza se trata de la principal festividad de la comunidad compuesta por ítalo-descendientes y nativos italianos que todavía se encuentran residiendo en la provincia. Según indicaron, en Cuyo forman parte alrededor de 84.000 personas, de los cuales 50.000 están registrados en Mendoza. “Si nos guiamos por los censos, aproximadamente el 56% de los argentinos tiene al menos un antepasado italiano. Hablamos de abuelos, bisabuelos o tatarabuelos, dependiendo la región”, señaló el historiador.
Según señaló Magni, todavía quedan algunos italianos residiendo en la provincia, que “son quienes llegaron fundamentalmente durante la última oleada migratoria después de la Segunda Guerra Mundial. Además de ellos, estamos los descendientes”. “La mayoría, en general, son descendientes de los que vinieron en la etapa de entreguerras, es decir, entre la Primera Guerra Mundial y la Segunda; porque quienes vinieron a fines del siglo XIX y principio del XX fueron muy poquitos a Mendoza ya que se instalaron en las colonias productivas de Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, y después empezaron a migrar a Mendoza”, agregó.
Sobre la llegada de inmigrantes italianos hacia Argentina, explicó que hubo tres grandes oleadas migratorias desde el país europeo: “La primera etapa, con la Ley Nacional de Inmigración y colonización promulgada en el año 1876 por el presidente Avellaneda, tuvo la llegada en su mayoría de piemonteses que se instalaron en Córdoba y Santa Fe. Luego de la Primera Guerra Mundial, que también sucedió luego de la Segunda, arribaron al país muchos oficios (carpinteros, metalúrgicos), que son los que van a ir instalando esas pequeñas industrias en la zona del conurbano”.
En el caso de Mendoza, indicó, los primeros italianos se dedicaron principalmente a la vitivinicultura, además de algunos oficios. “La gran transformación vitivinícola que tuvo Mendoza es por los italianos, porque desde la época de San Martín que no se hacía una transformación en la vitivinicultura. No solamente porque traían la mano de obra y el conocimiento técnico, sino también porque acá en Mendoza se instaló la primera Facultad de Enología de Latinoamérica, que es la Facultad Don Bosco”, explicó.
“De hecho, la Fiesta de la Vendimia se empieza a realizar justamente porque eran los festejos que realizaban los viñateros en su finca y después institucionalizó, pero eso es una tradición italiana", remarcó.
En cuanto a su importancia a nivel internacional, el historiador señaló que son tres los lugares en donde la comunidad italiana es muy grande: Estados Unidos, Brasil y Argentina. Allí hizo hincapié en el caso argentino, ya que se trata de un destino migratorio en donde los italianos realizaron grandes transformaciones: “Fuera de Italia, donde hay mayor cantidad de ciudadanos italianos es en Argentina y también hubo una transformación cultural que no se ve en Estados Unidos o en Brasil. En Estados Unidos adoptaron algunas cuestiones propias de la cultura italiana y la hicieron norteamericana, como la pizza y las pastas”.
“Pero en el caso nuestro esas transformaciones se ven hasta en la forma de hablar, en el lunfardo mismo. El lunfardo viene de Lombardo, una región del norte de Italia, que, aunque se compone de expresiones idiomáticas de diferentes países, la “reina” es la lengua italiana, y es algo que usamos a día de hoy. Expresiones como ‘me duele una gamba’, ‘aquel tiene el nazo grande’ o si alguno está bien vestido ‘la facha que tiene’. Son palabras y modismos italianos”, describió.
En cuanto a las regiones de las que provenían esos migrantes europeos, Magni detalló que, en Mendoza, podemos encontrar, en primer lugar, un gran cantidad de sicilianos, seguido de piemonteses, calabreses y marchigianos, en ese orden; y también otras regiones que se encuentran más distribuidas como lombardos, venetos y lacianos (aquellos que venían de Roma), entre otras.
“Un caso particular en Mendoza son los sanmarineses, aquellos que viven en la Repúlica de San Marino, una república independiente dentro de Italia pero que son italianos culturalmente, y acá en Mendoza es una de las comunidades más grandes”, añadió.
Además, describió la situación en el país: “Si nos vamos a Buenos Aires, los principales ahí son los calabreses, en primer lugar, y napolitanos, en segundo (Napoli es la capital de Campagna, pero en esa región se identifican como napolitano). Después si vamos a lo que es Entre Ríos, Córdoba y Santa Fe, tenemos piemonteses en primer lugar y friulanos en segundo, y estamos hablando de la zona norte de Italia”.
En cuanto a la federación de Entidades Italianas, señaló que es en la década de 1980 cuando se constituye formalmente como resultado de la necesidad de las diferentes asociaciones regionales a nuclearse y organizarse. “Esto surge de a poquito por una cuestión de regionalismos. En Italia cada región es totalmente distinta, cambia hasta los modos de hablar dentro de una misma región los diferentes dialectos o idiomas, entonces lo que va a suceder es que los diferentes italianos que van llegando acá de las diferentes regiones, empiezan a buscar a sus paisanos para poder hablar en la misma lengua, poder compartir las comidas y la música”, comentó.
Y agregó que “es a lo largo de las décadas de 1970 y 1980, cuando Italia empezó a tener una situación económica mucho más holgada, se empezó a buscar a esos descendientes o a esos italianos que todavía vivían acá para empezar a reactivar económicamente: brindar una ayuda económica para que las asociaciones se constituyeran, para que viajaran a Italia y conocieran las regiones”. “Esto también obligó a que aquellos italianos que se reunían cada domingo en casas familiares empezaran a constituirse como asociaciones para poder demostrar a las regiones que ese grupo de familias estaba constituido como una asociación y que tenía toda una reglamentación”.
Este proceso dio como resultado la Festa in Piazza: “un momento único en el año en donde se puede degustar comidas típicas de cada región italiana, sumado a la música y el encanto que tienen”. “Para quien no es italiano, se trata de una fiesta que ofrece Mendoza con gastronomía italiana, donde van a probar cosas que no hay en otros lugares, por ejemplo, la lasagna que hacen los abruzzeses, los chorizos a la pomarola de los piemonteses, los cannolis que hacen los sicilianos o el tiramisú que hacen los de Umbría. Eso no lo va a probar en otro lado, solamente en la Festa in Piazza. Y para nosotros, estamos todo el año esperando que llegue para poner lo que es nuestra cultura. Es nuestra fiesta, es lo que nos hace”, aportó.
La Plaza Italia, el reconocimiento a una comunidad creciente
En el corazón del centro de Mendoza, se ubican las cinco principales plazas de la ciudad creadas luego del terremoto de 1861. Tras ese devastador fenómeno, se decidió que el centro de la ciudad se erguiría hacia el sur del anterior, ubicado en lo que hoy se conoce como el Área Fundacional. En aquel plan, destacaba un paseo compuesto por cinco plazas: una principal (Plaza Independencia) y cuatro circundantes. En principio se denominaron Lima (hoy Plaza Italia), Montevideo (hoy Plaza España), Chile y Cobo (hoy Plaza San Martín).
“Cuando Ballofet diseña la nueva ciudad, diseña las cinco plazas: la Plaza Independencia en el centro y las cuatro restantes que eran la Plaza Montevideo, Plaza Lima, Plaza Chile y Plaza Cobo. Por eso, la calle que pasa por la zona Oeste de la actual Plaza Italia es la calle Perú, porque en ese momento era la Plaza Lima. Pero como los italianos empezaron a llegar y empezaron a hacer una comunidad fuerte y pujante, en homenaje a esos italianos que llegaron e hicieron su aporte a la transformación de la sociedad y la cultura mendocina es que le cambiaron el nombre de Plaza Lima a Plaza Italia”, explicó Magni.