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La impactante ciudadela inca que reabre las puertas al turismo

Tras los incidentes que se produjeron en Perú por la destitución del presidente, este sitio histórico Patrimonio de la Humanidad vuelve a abrirle las puertas a miles de turistas de todo el mundo.
Foto: EFE
Foto: EFE

La ciudadela inca de Machu Picchu, uno de los principales atractivos turísticos de Perú, reabrió hoy después de más de tres semanas luego de que las autoridades bloquearan los accesos a la zona por las protestas que se desataron en diciembre tras la destitución del presidente Pedro Castillo.

El recrudecimiento de las movilizaciones que comenzaron el 7 de diciembre con la destitución y detención de Castillo derivó el 21 de enero en un nuevo cierre de este enclave.

Los manifestantes reclaman la renuncia de Dina Boluarte, sucesora de Castillo, el cierre del Congreso, el adelanto de elecciones y una nueva Constitución.

En ese entonces, se registraron protestas en Cusco y en el distrito de Ollantaytambo, donde se ubica la estación de trenes de Machu Picchu que también resultó atacada y debió cerrar.

Pese a que el servicio ferroviario en la zona se reanudó la semana pasada, el acceso a Machu Picchu se mantuvo cerrado hasta hoy.

El Ministerio de Cultura confirmó en un comunicado el compromiso de todas las instituciones y organizaciones "para garantizar la seguridad del monumento y de los servicios de transporte, con el fin de que los visitantes puedan disfrutar de la experiencia de la visita".

"Esta decisión responde a la necesidad de apostar por el diálogo y la paz, en el marco del trabajo articulado entre las autoridades y la población, que requieren la reanudación de la actividad cultural y la reactivación económica de Cusco", enfatizó el Ministerio, citado por la agencia de noticias Europa Press.

Debido a la represión a las manifestaciones, la cantidad de visitantes diarios en Machu Picchu se redujo a 500, de los más de 2.000 que solían ingresar a la ciudadela inca, por lo que su reapertura es clave para la economía de la zona.

Pese a los disturbios, el Gobierno peruano llamó a los turistas a seguir viajando por el país.

En ese mismo marco, a partir de hoy el Centro Histórico de Lima fue declarado zona intangible para el desarrollo de marchas, manifestaciones y concentraciones públicas y políticas que pongan en riesgo la "seguridad" y la "salud pública", según el acuerdo del Concejo Metropolitano, publicado hoy en el diario oficial El Peruano.

El centro histórico comprende la zona en la que se encuentran el Palacio de Gobierno, el Palacio Municipal, las plazas de Armas, el Congreso de la República, la Alameda de los Descalzos y el cuartel militar Barbones, entre otros edificios relevantes.

El documento argumenta que el centro histórico fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación y Patrimonio Cultural de la Humanidad, reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y lamenta que haya sido escenario de "manifestaciones y marchas violentas y actos de vandalismo".