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La necesidad de trascender más allá de lo cotidiano

El tiempo de vacaciones ya llegó a su fin en muchas familias y proyectar, programar y empezar son algunas de las actividades que empiezan a esta altura del año. Cecilia Bordón reflexiona acerca de este tiempo del año en MDZ.

Trascender. Según la real academia española, algunos de sus significados: "Exhalar olor tan vivo y subido que penetra y se extiende a gran distancia”. “Dicho de los efectos de algunas cosas: extenderse o comunicarse a otras, produciendo consecuencias”. “Estar o ir más allá de algo”

Siempre me pareció una palabra sumamente poderosa, y más aun conociendo sus significados. Y en estos tiempos en que la vacaciones se van terminando, y el comienzo del año, para muchos, se va perfilando como más cercano, me resulta interesante
compartir y volver sobre este palabra que con su peso, marca un estilo de vida. Y es que todas las mañanas al levantarnos tenemos que tomar decisiones, y la elección de cómo vivir las cosas que se nos presentan es una maravillosa tarea que nos desafía en un mundo donde el tiempo se va rápido entre las horas.

Personalmente como madre, esposa, hija, hermana, profesional, y tantas otras tarjetas más que también tendrá el lector, los frentes que tenemos a diarios son infinitos. Las ventanas abiertas son muchas, y la energía finita. Ahora bien, también advierto de manera personal, pero sobre todo mirando mi alrededor, mujeres, padres, hijos, abuelos que admiro y sigo, que los proyectos que encaramos año tras años van en aumento, y que las ganas de gastar la vida en lo ordinario de este paso, se multiplica con amor y
entrega todos los marzos.

Y la respuesta se vuelve evidente cuando me repliego en la primera palabra de este artículo, todos buscamos trascender, todos buscamos extendernos, dejar olor vivo produciendo consecuencias. Muchos lo harán en su familia, otros iremos más allá, en la
comunidad, en la ciudad. Finalmente ese motivo de salir de nosotros mismos para recaer año tras año en una entrega por nuestros hijos, nuestra casa, por tantas causas sociales que nos convocan desde la injusticia y el desamor, es lo que hace que lo ordinario cobre sentido en armado de un plan más grande y que descubre el motivo en la felicidad compartida.

Somos muchos los que pensamos así y que tratamos de vivir de esta manera, a veces está bueno entre tanto agobio, solo contarlo, contagiarlo y animarnos. ¡Que podamos!

* María Cecilia Bordón, licenciada en Ciencias Políticas