Carne: acuerdos volaron por los aires y se esperan nuevas subas
A pesar de que el Gobierno de Alberto Fernández había prorrogado la vigencia hasta fin de diciembre del programa Precios Justos, la llegada al poder de Javier Milei y la incertidumbre económica precipitaron el fin de este corset con el que el kirchnerismo intentó -sin éxito- poner freno a la escalada inflacionaria.
El fin de semana, horas antes del traspaso de mando, al aumento que aplicaron las petroleras, siguieron remarcaciones en diversos productos de consumo cotidiano, al tiempo que los faltantes en las góndolas de supermercados se convirtieron en una postal repetida en todo el país.
En paralelo, la virtual parálisis en algunos sectores acompañó el standby del mercado entre el lunes y el martes, a la espera de las definiciones en materia económica que el ministro Luis Caputo realizará esta tarde, después de las 17.
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Mientras tanto, la gente se volcó masivamente a supermercados y comercios de cercanía en busca de resguardar el poder adquisitivo de sus salarios ante una potencial disparada de los precios y el temor a una hiperinflación.
El clima de incertidumbre general, además, se amplifica por las variaciones estacionales de los precios de muchos productos, características de esta época del año signada por la cercanía de las fiestas de Navidad y Fin de Año.
La carne, con aumentos del 35% en pocas horas
Uno de esos rubros es el de la carne. Si bien el Gobierno saliente había acordado la prórroga del congelamiento de valores de siete cortes, volaron por los aires, por ejemplo, los $2.110 establecidos por kilo de vacío o los $1.616 por kilo de asado. No solo ya no se ven carteles de Precios Justos, sino que ese precio escaló a los $5200 y $4.800, respectivamente.
En las carnicerías el escenario es aún más desalentador. El mismo corte que antes se ofrecía a $4.800 pasó este martes a $6000, sin escalas intermedias, lo que se traduce en una suba del 25%, que se suma al 10% que ya había experimentado la semana pasada. Lo mismo ocurre con la cuadrada, muy utilizada para milanesas, que pasó de $4.200 a $5.600 el kilo. O el peceto, que de $5.200 se fue a $6.900 y $7.800 en algunos comercios.
La distorsión es tan grande, que los valores varían según la zona, por lo que es posible encontrar diferencias de precios de entre un 15% y 20% entre las carnicerías de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, donde, además, los fines de semana se puede obtener un descuento adicional del 35% pagando con Cuenta DNI del Banco Provincia. Por ejemplo, el pechito de cerdo que en la provincia se paga $3.900 el kilo, en una carnicería del barrio de Recoleta se consigue a $ 2.600, o el vacío que en el conurbano cotiza a $ 5.200, en el mismo local de la Ciudad de Buenos Aires se vende a $6.990.
En medio de tanto desconcierto, desde el sector estiman, además, que en los próximos meses podría sentirse el impacto de la sequía en la oferta de ganado para la faena -una falta de stock que podría extenderse-, traccionaría nuevamente los valores, lo mismo que una potencial quita a las retenciones al maíz y al trigo (utilizado para alimentar ganado) que podría provocar -por vía indirecta- una suba en los principales cortes.