En Buenos Aires una cadena de supermercados chinos vende en dólares
La viveza no es solo criolla. Los chinos, que siempre fueron unos adelantados en varias cuestiones, han sido capaces de crear un nuevo tipo de cambio en una Argentina donde las distintas tonalidades del dólar superan la cantidad de colores primarios.
Así, en un contexto de aceleración inflacionaria donde la remarcación de precios se convirtió en una tarea cotidiana, un supermercado chino de la localidad de Ituzaingó, al oeste del conurbano, encontró la forma de acortar el camino.
Curiosa paradoja la del comercio hasta en el nombre: Súper ArgenChino. Emplazado en la zona de Villa Udaondo, el patio trasero de la acomodada zona de Parque Leloir, el local ofrece -además de alimentos, carnes y verduras- una variada oferta de artículos de bazar, juguetería y electrónica cuyos precios figuran en dólares.
Sin importar la procedencia, por ejemplo, los dueños del comercio venden cortinas de baño plásticas con el sello de Industria Argentina a $4.93, un valor que sorprende al cliente por lo barato, ya que ese artículo tiene un costo aproximado de $3.000.
También hay para elegir entre una variada oferta de pequeños juguetes un set de cubos didácticos de madera marca Eliezer fabricado en nuestro país que cuesta -según el etiquetado- $ 3,90 us; una caja de plastilinas Tintoretto a $2,73 us, o una muñeca tipo Barbie pero marca Sweet Girl a $ 8 us.
Sobre otra góndola se acumulan decenas de pares de pantuflas, medias y guantes, que comparten escaparate con productos de electrónica y computación (auriculares, cables, cargadores y enchufes), todos etiquetados en dólares.
Los precios son una ganga y el cliente aprovecha para sumar al canasto: un par de auriculares inalámbricos a $19,31, un cargador a $4,50, un bálsamo labial a $0,70 y un mantel de plástico grueso a $5,40; todo por $29,91.
Cuando no todo es lo que parece
La sorpresa llega al momento de pagar, cuando la cajera de origen asiático echa mano a una calculadora y lanza: "Total, 20.937 pesos".
Lo que sigue es un diálogo sordo.
- Debe haber un error, a mi la suma me da mucho menos.
- No, es precio dólar.
- Pero ¿cómo? Acá dice pesos.
- No, es dólar. Y se lo estoy haciendo a 700, más barato que el blue.
- ¿Entonces ustedes se dolarizaron?
- No, solo los productos importados, con etiqueta de importación.
- Pero si este mantel dice hecho en Argentina y los juguetes de madera que están allá, también.
- No importa, son precios dólar. Y llevalo porque es barato, el blue ahora está más de 800.
A esa altura, la irracionalidad había ganado la escena: "Esto es un disparate, hay que denunciarlos a la AFIP, así de simple", bramaba otro cliente.
El fin del cuento llegó con la irrupción de otra empleada, argentina, que no sólo justificó el sistema de cobro sino que lo validó bajo el siguiente argumento: "Nosotros podemos hacer lo que queremos. Podemos poner los precios como querramos. No le estamos cobrando en dólares, sino en pesos. Si no le gusta, no lo compre", se despachó.
Eran las 10 de la mañana y mientras la Aduana llevaba adelante allanamientos a 18 bancos por la presunta fuga de U$S 400 millones mediante importaciones falsas y un operativo terminaba por frenar las operaciones del blue, en la provincia de Buenos Aires nacía otra tipo de dólar: el dólar chino.
Video: los desopilantes precios en "dólar chino"