Caso Báez Sosa: crisis social y estatal
Con todos los diarios de los lunes presentes ante nuestros ojos, podemos sin excusa, hacernos las siguientes preguntas: ¿cómo pudo haber pasado?, ¿cómo se llegó tan lejos?, ¿cómo pudo aflorar tanta brutalidad y tanta locura en un grupo de deportistas de clase media que estaban de vacaciones?, ¿cómo es que nadie hizo nada para frenarlos a tiempo? Estas preguntas se la deben formular también la sociedad y el estado.
El estado, como en tantísimos casos de violencia y muerte que se suceden a diario a lo largo y ancho del país, suele llegar tarde o bien es ineficaz en su política de prevención y cuidado de sus ciudadanos. Y la sociedad, indiferente, que de alguna manera naturaliza, y por tanto en algún punto legitima, a la violencia en todas sus maneras. A excepción de la joven que le realizó maniobras de RCP a Fernando, las imágenes del momento de la golpiza a Fernando, muestran la indiferencia de las personas que se encontraban allí en ese fatídico momento.
En este contexto podemos decir también que asistimos a un seudoprogresimo, donde el estado gasta fortunas para imponer, entre otras cosas, un supuesto “lenguaje inclusivo” que combate la “o” para imponer la “e”. Se pregona la igualdad y la inclusión; sin embargo, se dedica poco y nada a intervenir allí donde el abuso y la violencia ejerce su predominio, mientras que las barras, las patotas y la delincuencia organizada consolidan su poder. Por su parte, como sociedad, creo hemos perdido la brújula en nociones
como límites, responsabilidad y autoridad; cuestiones que hemos de revisar como se las entiende en los ámbitos de los clubes, la escuela y la familia. Situaciones como escuelas tomadas, padres que insultan a los docentes, bullying entre los chicos, peatones y conductores agresivos y un largo etc. conviven en “aparente armonía”.
En resumidas cuentas, el juicio por el crimen de Fernando expone una compleja problemática social, política y cultural en la que sobresalen la ausencia de límites, la falta de liderazgo adulto, la cultura de la anomia. La enorme repercusión pública que ha tomado el juicio a los asesinos de Fernando, es una oportunidad que tenemos cada uno, para que, aunque sea, nos hagamos la siguiente pregunta: ¿que nos ha pasado?
* Agustín Aráoz Terán abogado.