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El balde, la palita y las lecturas de verano

Cuando llegan nuestras vacaciones nos gusta llevarnos algunos libros para leer bien relajados. Marisa Musci es de profesión bibliotecaria y nos deja unas buenas recomendaciones en MDZ.

Durante el año solemos acumular en la mesita de luz las “lecturas” que nos van quedando pendientes: aquel libro que nos regalaron, aquel que nos propusimos disfrutar pausadamente cuando tuviéramos más tiempo, aquel que analiza en profundidad un tema de nuestra área profesional o de nuestras aficiones, aquel que nos prestaron recomendándolo mucho (porque nos conocen y nos quieren), aquel que encontramos en una biblioteca familiar y no sabemos muy bien de qué se trata, etc., etc.

Con el arribo del verano, para muchos de nosotros llegan los días de vacaciones o, al menos,  de “agendas más aliviadas” y tenemos la posibilidad de ponernos al día con alguna de esas  lecturas que hemos ido postergando por falta de tiempo. Quizás dispongamos de momentos de espera en terminales de ómnibus o aeropuertos; o de ratos de ocio en una plaza, en el club, en la terraza o en el propio sofá.

Ante la tentación de a adormirlar el cerebro con videítos del estilo tiktok uno tras otro (un ratito es divertido, en exceso es nocivo), démosle la oportunidad de expandirse ejercitando otras funciones como la imaginación, la ampliación del vocabulario, el desarrollo de la memoria, la comprensión de la relación entre los personajes y el ambiente…

Para decidir con cuál de todas las opciones comenzar, puede resultar útil tomar la recomendación de alguien de confianza (aunque no haya un vínculo afectivo). Me refiero a “blogueros”, “youtubers”, “tuiteros”, en fin, personas a quiénes sigo por algún motivo. Si vamos a realizar un viaje y no estamos seguros de cuál elegir es preferible llevar dos o tres libros para luego tener opciones. (A veces un buen material de lectura salva un día de playa totalmente perdido por una lluvia fuerte).

Otra sugerencia es que podemos recurrir siempre a una biblioteca local. Un lector apasionado nos reveló su “truco” para que, en estos casos,  la lectura no quede trunca; revisa el número de páginas y estima cuántas debería leer por día para llegar cómodamente a finalizarlo y devolverlo a tiempo.

Y, finalmente, nos gustaría subrayar que una vez iniciada la lectura no tenemos por qué torturarnos con la obligación de terminarla; no siempre el contenido resulta valioso. Es  preferible dejar de lado material desagradable, inapropiado o que simplemente nos hace perder el tiempo y las ganas de disfrutar de la lectura.

Hace unos días un amigo compartió en Facebook una publicación que proponía una especie de lista de desafíos para las lecturas de todo el año:

  • leer algo de nuestro autor favorito
  • leer algo recomendado por un amigo
  • leer algo que encontré buscando otro material
  • volver a leer algo que me hizo feliz en la adolescencia o en la juventud (probablemente ahora lo pueda resignificar)
  • leer algo en familia o en grupo de amigos…

Las propuestas son extensas y variadas, podemos revisarlas para ir al encuentro de nuestra propia lista de lectura de vacaciones.

Nosotros recomendamos :

“Ortografía en juego” de Silvia Schujer para jugar, reírse y aprender de forma divertida en familia.

La saga de “Diminuto” de Liliana Cinetto. El primer título de esta saga es “Cuidado con el perro” y a partir de ahí varios títulos (“Diminuto y el monstruo subterráneo”, “Diminuto y el gol de oro”) invitan a los más chicos a seguir sus aventuras.

La saga de “Percy Jackson” de Rick Riordan , aventuras en un mundo de fantasía inspirado en la mitología griega para adolescentes.  

“Humorterapia: cura con cuentos” de Mamerto Menapace, para los más jóvenes.

“Amistad” de Alberto Musci para que los adultos disfruten algunos ensayos, aforismos y excelente poesía.

* Marisa Musci es bibliotecaria, docente y comunicadora