Aprender a aprender: ¿Qué pasa cuando reflexionamos sobre cómo aprendemos?
Un nuevo modelo educativo: el estudiante activo
Ernesto estaba tranquilo porque sentía que había estudiado con tiempo el manual de historia para el examen. Se había guiado por las preguntas que les dio la profesora para preparar el examen. Sin embargo, cuando vio que la pregunta pedía que interpretara dos textos sobre la formación de las primeras juntas de gobierno en América Latina y lo relacionaran con lo aprendido se quedó mirando la hoja en blanco sin poderla completar. Miró a su alrededor y a sus compañeros les pasaba algo parecido. Se miraban desconcertados, varios se acercaron a preguntarle a la profesora cómo podrían responder la pregunta. Estos chicos y chicas habían estudiado de memoria, listos para repetir datos del manual. Seguramente esos aprendizajes, una vez pasado el examen, serían olvidados por completo por no tener donde aplicarlos nuevamente.
El modelo educativo tradicional, el que conocemos desde el Renacimiento, trabaja con el aprendizaje a fuerza de repetición y memorización, valora el rendimiento académico medido por evaluaciones con preguntas cerradas, y se centra principalmente en el individuo. Pero el avance de las ciencias de la educación y las neurociencias demuestra que el aprendizaje es un proceso que implica muchas funciones además de la memorización y repetición. El aprendizaje es más profundo cuando es significativo, cuando tiene sentido, cuando involucra una cantidad de habilidades y funciones que requieren hábitos y entrenamiento. Dos conceptos claves que forman parte de la transformación en educación son el de monitoreo y el de metacognición.
¿Qué es el monitoreo?
El desarrollo de las ciencias que estudian el funcionamiento del cerebro reveló la importancia que tienen algunas funciones en el proceso del aprendizaje. Se trata de las funciones ejecutivas, que son operaciones mentales complejas que nos permiten planificar y guiar nuestro comportamiento para alcanzar nuestros objetivos.
Así, cuando el objetivo es aprender son varias las funciones ejecutivas que entran en juego. Una de ellas es la del monitoreo, que pone en marcha mecanismos para supervisar las tareas que estamos realizando y nos permite corroborar si la estamos haciendo bien o si debemos ajustar nuestro comportamiento para llegar a la meta. Esta función está relacionada con otras como la inhibición y la flexibilidad cognitiva.
Pongamos por caso que estamos leyendo un texto. Cada tanto estaremos chequeando si estamos comprendiendo o no. Si nos damos cuenta de que no entendemos entonces frenamos y volvemos a leer. Funciones como la inhibición (que nos permite centrar la atención en un foco y desoír otros estímulos) y la flexibilidad cognitiva para buscar una alternativa de comprensión también entran en juego cuando monitoreamos.
Esta función puede ejercitarse, y en esto son de gran ayuda las nuevas tecnologías. Nuestra plataforma de aprendizaje, Wumbox, tiene muchas actividades y juegos interactivos que permiten entrenar la función de monitoreo.
¿Qué es la metacognición?
Este concepto viene de las ciencias de la educación, forma parte del modelo teórico del constructivismo que sostiene que el conocimiento es una construcción que se da entre varios, no una mera transmisión de contenidos. La metacognición es el proceso que nos permite “aprender a aprender”, reflexionar acerca de cómo llegamos a un objetivo, cuáles son los errores que cometimos y cómo podemos mejorar el proceso para llegar a ese objetivo.
La metacognición pone al estudiante en un lugar activo, se trata de guiarlo para que descubra cuál es su proceso de aprendizaje, cómo aprende mejor. Así, los estudiantes van ganando autonomía y asumiendo una responsabilidad muy valiosa para su trayectoria educativa y para la vida en general.
La metacognición es el proceso que nos permite “aprender a aprender”, reflexionar acerca de cómo llegamos a un objetivo
Para que se puedan dar los procesos de metacognición es necesario que los objetivos de aprendizaje sean explícitos, la información y las propuestas de reflexión deben ser ajustadas para la edad, la enseñanza debe estar apuntada a la transferencia, a que los chicos y chicas puedan aplicar en otra situación lo aprendido, explicitar el valor del aprendizaje. 
La metacognición es una habilidad que hay que entrenar en los niños y las niñas, porque es una herramienta increíblemente valiosa para su desarrollo educativo y personal. Esto se trabaja a través de rutinas que los docentes pueden poner en práctica en las aulas antes, durante y después de las actividades o presentación de los contenidos. Preguntar qué creen que aprendieron de nuevo, o ayudarlos a revisar sus tareas guiándolos para que observen si hicieron bien el procedimiento. También es útil poner en práctica hábitos de reflexión en casa: cuando hicieron algo que no corresponde buscar que ellos se den cuenta de por qué lo hicieron y por qué está mal, guiarlos en ese proceso de descubrimiento.
¡Nueva capacitación gratuita en Wumbox!
Si te interesa este tema del monitoreo y la metacognición podés participar de la capacitación gratuita y abierta que estaremos ofreciendo desde Wumbox el martes 30 de agosto a las 20h Para inscribirte tenés que anotarte en este link
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