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El incendio en Córdoba arrasó con todo menos con el Gauchito Gil

Un altar del Gauchito Gil sobrevivió -de milagro- a un incendio que destruyó pastizales en la entrada Obispo Trejo, un pueblo de la provincia de Córdoba.
Foto: Archivo
Foto: Archivo

En la localidad del departamento de Río Primero, en un pueblo con menos de 3 mil habitantes, se prendieron fuego pastizales que cubrían muchísimas hectáreas de la entrada.

Cuando los habitantes cordobeses se encontraron el color negro del pasto quemado, uno de ellos decidió recorrer los alrededores para ver cómo había quedado todo.

Rápidamente se dio cuenta de que justo debajo de un árbol pequeño, donde no quedó ni una sola hoja, una gruta en honor al Gauchito Gil permanecía intacta. El asombro que provoca el video es notable: entre todo lo que quedó rostizado por el fuego, teñido de color negro, el árbol quedó rodeado de al menos un metro de pastizal amarronado.

La icónica figura religiosa, leyenda de la ciudad correntina de Mercedes, es rememorada cada 8 de enero con la muerte del “Santo Pueblo”. Los fieles peregrinan por ocho kilómetros, hasta llegar al santuario entre la ruta 119 y la 123. Por la noche, vestidos de rojo, y con el atuendo del santo pagano, dejan su pedido escrito en una cinta roja que apoyan en una rama, palo o alambrado, y esperan el milagro de que sus deseos se cumplan.

Si bien se sabe muy poco sobre el gaucho, la veneración a su leyenda lleva más de 100 años, y se conoce en todo el país.
La historia del santo dice que Antonio Mamerto Gil Núñez, peón rural, fue víctima de la Guerra de la Triple Alianza y obligado a pelear contra sus hermanos. Entre muchos actos de rebeldía, desertó del Ejército, y luego de su trágico destino -la muerte- se ganó el amor y atributo de justiciero.

Como un héroe que protegía a los humildes, un Robin Hood correntino que sanaba a los enfermos entre tanta tristeza, ver el altar entre los restos chamuscados de color oscuro generó mucha alegría en los habitantes cordobeses.